Teatro
Sobre lo fundacional de Jorge Ricci y Rafael Bruza en el teatro argentino.
Leonel Giacometto
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Uno supo de la muerte del otro, y el otro ya debe haberse encontrado con el que supo primero que Rafael Bruza (San Francisco, Santa Fe, 1955-Buenos Aires, 2021), el viernes 5 de febrero de 2021, había muerto. Una semana exacta después, increíblemente performático aunque doloroso para los mortales, al aire libre, en la ciudad de Santa fe, Jorge Ricci (Santa fe, 1946) empezó a darse cuenta. De qué se dio cuenta Jorge, o, mejor dicho, qué cosa se le mancomunó, quizás, a la exactitud del deshielo y a la sorpresa de ser, o no de ser al pedo, digamos, entre la distancia del presente o del pasado, a si la muerte es sorpresiva, o si uno puede de alguna manera solicitarla sin pecar suicidio sino final de partida.
No sabemos: el arte tiene mucho de esto, joderse. Pero, a lo mejor, en todos esos días entre el viernes 5 y viernes 12 de febrero de 2021, desde que su otro teatral había muerto, a pesar hoy o antes de estar más o menos cerca, física o laboralmente, como quien suscribe cree que era, Jorge Ricci pudo darse cuenta de no sabemos qué, pero ese viernes, a la semana de Bruza, Ricci también murió. "Parece un chiste, sino fuera una joda grande como una casa", decía Tato Bores (Buenos Aires, 27 de abril de 1925–Buenos Aires, 11 de enero de 1996). Pero eso es teatro. Y ellos lo fueron.
Teatro Llanura
En la ciudad de Santa Fe, en 1973, nace el grupo teatral "Teatro Llanura" fundando por el dramaturgo, director y actor Jorge Ricci y Ricardo Gandini. Después de montar Ubú rey, en 1974, Woycek en 1975 y El debut de la nena en 1976, es Rafael Bruza quien se integra no sólo como actor, sino como la pata dramática que le dará identidad a este grupo y a esta región. El clásico binomio y Actores de provincia son dos de sus obras más representativas. A veces bajo la sombra del imaginario dramático del dramaturgo Mauricio Kartún (un "abridor de puertas" de imaginarios regionales), Teatro Llanura perfiló lo teatral en Santa Fe en la historia de esos artistas trashumantes. Este grupo, hoy disuelto, fue uno de los pocos que sintetizó sus experiencias y su propia forma de ver teatro en un manifiesto, quizás el más importante del teatro santafesino: Hacia un Teatro Salvaje.
Lo que vendrá
Con el tiempo, si nosotros, los que quedamos y sabemos qué cosa gestaron en el país, más allá del gusto y seña de las poéticas y los lineamientos estéticos, y si por fin accedemos (y si seguimos así, también) al poder de hacer visible cómo se transmite todo el teatro de una generación a otra, esta semana entre la muerte de Rafael Bruza y Jorge Ricci será, quizás, como las calles de la ciudad de Santa Fe en Glosa, de Juan José Saer (Serodino, Santa Fe; 28 de junio de 1937-París, Francia; 11 de junio de 2005).
Lo personal
A ambos los conocí primero de nombre y después en persona. En realidad, antes de todo, quizás, los vi actuar. Más adelante, veía versiones de sus obras por elencos de todo el país. A Rafael Bruza lo vi por primera vez, amotinado en piso 7 del Instituto Nacional del Teatro (INT), en CABA, defendiendo recortes y pases de facturas sobre un gobierno y el otro sobre de dónde sale o saldría la plata para el INT. Estaba De la Rúa de presidente, creo, y yo había ganado una beca del INT para estudiar un mes de cabeza con Alberto Félix Alberto (Buenos Aires, 1948), un genial pero difícil creador porteño. Entre sillas apiladas estaba Bruza cuando le dije que necesitaba algo de la beca porque ya estaba en CABA, y sin plata. Rápido, me salvó con patacones y me preguntó qué hacía estudiando con Alberto Félix Alberto. "El INT ofreció esa sola beca", le respondí. "Ves", me dijo, "no te dejan elegir". Y era así.
Con Jorge Ricci nos conocimos más. Y nos peleamos más. Y nos quisimos. Él era larguero para la anécdota y a mí me gustaba escucharlo. Me peleaba mucho, también. Lo hacía a propósito. Yo, también. Todo era teatro. La última vez que lo vi fue en Córdoba, y me regaló su último libro: Momentos del teatro argentino (Editorial Inteatro, 2017). "Tenemos que hablar de esa obra de Perón", me dijo. "Siempre te quise como Perón en esa obra", le contesté. La obra está inédita, se llama La herida íntima, y pasa en los meses en que Perón fue vecino de Ava Gardner, la actriz, en Puerta de Hierro, en Madrid, España. "La herida íntima es la que más duele. William Shakespeare", fue lo último que me dijo Ricci.




















