Cámeron
Cámeron es una banda de rock tradicional, oriunda de Totoras, que viene pisando fuerte en la escena musical de Rosario. En tiempos de pandemia, es urgente la necesidad de ir a contraviento y poder inundarnos de la cultura del buen rock.
Gisela Mesa
redaccion@miradorprovincial.com
El grupo liderado por el cantante Fer Prieri y el bajista Federico Plano, dio sus primeros pasos en la música a fines de los 90, cuando ambos comenzaron a compartir sus ideas musicales en un proyecto bautizado como Hierro Forjado. Ya en Rosario, le dieron forma a Cámeron, donde sumaron como baterista a Gonzalo Prins, adoptando la forma de trío en 2014.
Mirador Provincial conversó con Fede Plano, bajista de la banda donde nos cuenta la trayectoria del grupo , de su segundo disco Contraviento y de lo que se viene.
– ¿Hace cuánto tiempo está formada la banda? ¿Cómo se conocieron?
– Con Fer (voz y guitarra) nos conocimos en Totoras, cuando empezamos a tocar en 1998. En 2004 ya en Rosario formamos Cámeron y es ahí que conocimos a Gonza (Baterista). Unos años más tarde empezamos a cruzarnos con Robinson (Guitarra) sobre las tablas y desde 2017 la banda mantiene esta formación.
– ¿Cómo surge la idea de armar una banda de rock?
– Creo que es una idea (y una posibilidad) que se presenta en la adolescencia. Todos nosotros siempre escuchamos rock y en algún momento nos sentimos atraídos por el mundo de la música de otra manera, ya no solo como oyentes, sino que como músicos.
En esta parte necesitás aprender a tocar un instrumento y rodearte de personas que estén pasando por lo mismo, después vienen los primeros ensayos y si todo esto en líneas generales está bien encarado ¡la cosa empieza a sonar! La sensación de poder tocar una canción tiene un peso específico único, incomparable. Creo que algo de este tesoro nos fue trasmitido por las bandas que escuchábamos y en busca de ello fue que formamos la nuestra.
– ¿Cómo repercutió esta pandemia en la banda y a nivel personal de cada integrante?
– Bueno… no puedo responder esto sin dejar en claro que fue muy duro y lo sigue siendo todavía.
Ya veníamos advertidos por lo que pasaba en otros lugares del mundo, pero transitar una pandemia y sufrir las restricciones en carne propia nos hizo sentir la fragilidad (y lo precario) de todo este sistema.
Como consecuencia tuvimos que parar la máquina. Cortar con los ensayos fue difícil porque es una actividad que forma parte de nuestras vidas, también la idea de no poder hacer shows con público presencial recorta mucho la agenda de una banda. Aun así, a mediados de año fuimos convocados para varios streamings, entre ellos uno para el CEC y otro para el ciclo #La seguimos en vivo desde el bellísimo teatro Lavardén de la ciudad de Rosario, todo un bálsamo para estos tiempos.
Esperamos que esta crisis sirva para abrir este tipo de espacios de manera definitiva y que esta iniciativa se prolongue y crezca más allá de la pandemia para que tanto artistas como espectadores podamos disfrutar de eventos en locaciones que ennoblezcan la movida cultural.
Cámeron venía de un 2019 muy agitado donde hicimos muchas cosas, toques en vivo, giramos por Uruguay, rodamos un video clip (*1) y hasta presentamos nuestro segundo disco Contraviento a fines de noviembre.
Recuerdo una reunión con los chicos a principios de ese año donde tuvimos que decidir qué hacer porque era mucha actividad para una banda independiente y la logística de la autogestión tiene otros tiempos… optamos por hacer todo y fue una gran decisión.
Viéndolo de esta manera pienso que la pandemia no pudo golpearnos tan fuerte como era de esperar, creo que capitalizamos el esfuerzo… porque de haber dejado algo para el 2020 no hubiéramos podido hacerlo.
– ¿Cuáles fueron los altibajos que sufrieron durante estos años?
– Hubo un período donde dejamos de tocar (2008 – 2010) Creo que eso es lo que puedo resaltar como "la baja" de todos estos años tocando música con Cámeron.
– Oriundos de Totoras ¿Cómo los recibe el público rosarino? ¿Es muy exigente?
– Rosario es una ciudad muy fértil para las expresiones artísticas y eso se debe en gran parte al público, creo que si hay alguna exigencia es más bien algo natural que se desprende de la cultura musical que maneja la gente por estos lados y que sabe bien, por ende, qué es lo que quiere escuchar. Una ciudad como esta, cuna de rock en castellano, siempre recibe bien y guarda espacio para las bandas de Rock. Estamos muy a gusto cuando tocamos en Rosario.
– ¿Cuáles fueron las satisfacciones más grandes que experimentaron como banda?
– Son muchas. Esto es una manera de entender la vida y en una vida pasa de todo. Creo que podría destacar el aprendizaje mutuo o la camaradería con toda la comunidad como grandes satisfacciones, pero lo más importante para mí es una cuestión íntima, algo que se enciende al momento de la composición, una llama que se expande y amalgama todas las experiencias para encausarlas en una canción. Atravesar ese proceso es algo que amplifica la capacidad de fascinación con el hecho de estar vivo.
– ¿Hay oportunidades para el músico en la Argentina?
– Pienso que para el músico hay oportunidades en todo el mundo, más hoy que todo está en el "aire". Hay que estar atentos a los movimientos (propios y externos) y nunca dejarse engañar por quienes solo ven en la música una ocasión para ganar dinero. El resto es tocar.
La industria siempre tratará de recortar y monopolizar el espectro para su beneficio, pero con las ventajas tecnológicas hoy el músico independiente puede acercarse al público y viceversa.
– ¿La música se acompaña de estudio o es un hobby que puede traer la posibilidad de convertirse en un trabajo?
– Pueden ser las dos cosas, todo depende de la suerte de cada artista. Pienso que la música como un arte es algo especial, algo que debe tratarse con respeto y claramente parte de ese respeto está relacionado con el estudio, con el tiempo que se le dedique. En la medida que seamos conscientes de eso más rico será nuestro trabajo y menor la frustración.
Por otra parte el campo de la música es muy amplio y para quien tiene la intención, el oficio se convierte en una fuente de ingreso, aunque a veces haya que remarla mucho por falta de regulaciones en la actividad.
– ¿Algún consejo para las bandas que están arrancando?
– Mmm… No creo estar en condiciones para poder dar consejos pero si tuviera que compartir alguna experiencia diría que intimen con la capacidad de fascinación. Es infinito lo que se esconde en los sonidos, el tiempo y la poesía. Cuidar de la fascinación: es el combustible para mantenerse en la ruta.
– ¿Algún proyecto en el que estén trabajando?
– Estamos componiendo y maquetando nuestro tercer disco…los primeros pasos donde todo vale. Una etapa maravillosa del proyecto.
– ¿Cuáles son los referentes inmediatos de la banda?
– Se fueron agregando muchísimos a la lista, porque siempre aparece alguien que te sensibiliza y te arroja nuevas luces, pero si tengo que decir los inmediatos, esos son los de siempre: Creedence, Elvis, Doors, Beatles, Rolling Stones, Deep Purple o Led Zeppelin…La época dorada del rock n roll.
– ¿En cuánto a las letras, se escriben en conjunto o hay un compositor específico en la banda?
– Las letras generalmente las escribimos Robinson o yo. No quiere decir que sea una tarea exclusiva pero creo que es algo que nos gusta hacer y funciona bien con todo el mecanismo creativo. También es cierto que estamos alerta a lo que se habla y siempre hay frases que son geniales que salen de Gonza o de Fer… todo ese material es un potente disparador que puede iniciar o cerrar la idea de nuestras letras.
– ¿Sus presentaciones en vivo cómo son, hacen algo más allá de tocar? ¿Hay alguna teatralidad de por medio o solo es música pura?
– Tomamos las presentaciones como algo especial. Si bien el epicentro es la música, tratamos de que nuestras canciones lleguen a lo más alto o a lo más profundo. La gente quiere escucharte pero siempre se puede sorprender. Nos apoyamos en complementos visuales que refuercen el concepto de lo que estamos tocando.
Para la Presentación de Contraviento en el Atlas nos acompañaron los chicos que aparecen en el video, una selección circense de elite que elevó con su participación el vuelo del show. Para el último streamings desde Lavardén (*2) proyectamos parte del trabajo fotográfico de Edu Bodiño que evidencia el cruel ecocidio que se permitió durante el 2020 con la quema de nuestro imprescindible humedal, con una política tristemente ausente para defender nuestra tierra, nuestro futuro. Una burla prácticamente que ahondó aún más los daños de la pandemia. Hacemos música porque creemos que este mundo es un lugar mejor con arte.
+ info
(*1) https://www.youtube.com/watch?v=UgnGbwU2mgY
(*2) https://www.youtube.com/watch?v=nZiMfG2jNpE




















