Rosario Central
El error de Rapallini, la excusa perfecta para matizar una nueva derrota ante River, un paso atrás en lo futbolístico y la falta de respuestas tácticas.
Daniel Domínguez
deportes@miradorprovincial.com
No fue penal. El árbitro Fernando Rapallini se dejó llevar por el movimiento exagerado de Joaquín Laso cuando intentó evitar que centre un jugador de River y sancionó algo que no era. Antes y después de eso, Central jugó contra River y volvió a demostrar que todavía está lejos. Muy lejos.
El elenco que dirige Cristian Kily González enfrentó por tercera vez a los de Marcelo Gallardo y perdió las tres. Y en esto no hay excusas que valgan.
En cada uno de los juegos, los auriazules se sintieron inferiores, buscaron bloquear al rival en lugar de proponer, no encontraron respuestas tácticas ni futbolísticas y, como si fuera poco, cometieron errores individuales que le facilitaron las cosas a los de Núñez.
Demasiado como para quedarse en el error del juez. Pero, es sabido, en el fútbol como en la vida es más fácil encontrar explicaciones afuera que hacer un análisis interno y darse cuenta que, quizás, las cosas no eran como se creían.
Lejos, muy lejos
La distancia que tomaron los dos equipos más grandes del fútbol argentino con respecto al resto, cada día se nota más. Con el del sábado, River estiró a 49 los partidos de ventaja que tiene sobre Central, aunque las estadísticas no muestren todo.
Es que, si se repasan los dos duelos por la reciente Copa Diego Maradona y este, se encontrarán demasiadas similitudes en los aciertos y errores de uno y otro.
En Avellaneda, donde River hacía de local hasta el sábado, fue la mejor puesta en escena de la era Kily González.
Los auriazules anularon las bandas, ganaron el medio y crearon no menos de tres situaciones mano a mano ante Franco Armani que terminó siendo figura.
Aquella noche, Nicolás De la Cruz destrabó un partido aprovechando un error de la última línea canalla y Lucas Pratto capturó un rebote para definir con el arco vacío ante, otra vez, el quedo de los del fondo.
En Arroyito, la pelota parada fue la estrella millonaria y River cerró el encuentro con un cómodo 2-0. Ese día, Central fue partener.
Sintiéndose siempre menos, el DT buscó en la noche del sábado retomar aquella estrategia en cancha de Independiente y, por momentos, pareció estar cerca.
La falta de precisión a la hora de los pases y la poca amplitud de los laterales riverplatenses, pusieron el juego en un punto de paridad.
Pero, nuevamente, el balón detenido terminó abriendo el marcador y acá poco se podrá responsabilizar a alguien más que no sea a los actores que participaron de la jugada.
Paulo Díaz anticipó a Gastón Ávila y Borré apareció solo en el segundo palo para tocarla al fondo de la red con todos los jugadores de Central parados levantando la mano por una supuesta posición adelantada.
Entre ese gol y el error de Rapallini pasaron 35 minutos (más el entretiempo) y los del Kily no reaccionaron.
Armani fue un espectador de lujo, salvo por un cabezazo del pibe Luca Martínez Dupuy que se fue muy ancho, y ni Emiliano Vecchio pudo conectarse para generar algo de fútbol.
Es cierto que en apenas dos minutos Central recibió ese gol de penal y la expulsión de Joan Mazzaco, pero también es cierto que Fatura Broun antes y después de esa jugada evitó varios goles más.
Por otra parte, lo más rescatable de una noche triste, fue la vuelta de Marco Ruben después de un año sin actividad. El emblema canalla ingresó por Lucas Gamba y jugó quince minutos y, aunque no gravitó mucho, se lo pudo ver con las ganas y el hambre de siempre.
Otro de los que retornó al primer equipo fue el juvenil Rafael Sangiovani, quien ocupó el lugar de Emanuel Ojeda y es una buena opción tanto para jugar como lateral o como volante.
Ver toda la película
Central no estuvo a la altura. Como viene sucediendo en los últimos años, de local o visitante, se siente inferior y lo demuestra.
Cada partido es distinto y tiene sus matices, pero tendrá que llegar un momento en que el entrenador canalla pueda ver más allá y analizar toda la película, porque, hasta ahora, se queda con fragmentos que sirven para maquillar las muchas falencias que tiene su equipo.
Si de verdad los de Arroyito quieren ser protagonistas, deberán dejar de buscar culpables afuera y empezar por mirar un poco más hacia adentro.
Rapallini se equivocó. El Kily también. Central perdió bien. Es hora de dar vuelta la página y pensar en conseguir los tres puntos de local el próximo lunes ante Godoy Cruz de Mendoza.
La distancia que tomaron los dos equipos más grandes del fútbol argentino con respecto al resto, cada día se nota más. Con el del sábado, River estiró a 49 los partidos de ventaja que tiene sobre Central, aunque las estadísticas no muestren todo.




















