Plan fallido en zona sur
El hecho ocurrió en la tarde del jueves en Arijón al 1.400. Según el fiscal del caso, el agente “actuó en legítima defensa”. El uniformado será condecorado la semana próxima.
Carlos Retamal
redaccion@miradorprovincial.com
En la tarde del jueves 18, un policía que estaba franco de servicio fue sorprendido mientras caminaba por una calle de la zona sur de Rosario por dos jóvenes que se movían en moto y que, bajo amenazas con un arma, le quitaron la mochila. El agente entregó sus pertenencias y luego se identificó, y esto derivó en un enfrentamiento a tiros que terminó con uno de los asaltantes muerto. Su cómplice huyó, pero logró ser detenido horas más tarde en el Hospital de Emergencias.
La saga que derivó en una nueva muerte en Rosario comenzó pasadas las 16 del jueves, cuando un oficial de policía que presta servicio en la comisaría 25 de Villa Gobernador Gálvez estaba realizando unas compras por la zona de avenida Arijón al 1400, en la zona sur de Rosario. Antes había estado en al menos dos comercios más, donde realizó diversas transacciones comerciales, por las cuales tenía una considerable suma de dinero en la mochila que llevaba en sus espaldas.
Luego de salir de un local de venta de repuestos ubicado en la esquina de Arijón y Corrientes, se le aparecieron dos personas en una moto Honda Wave, de color negra. Uno de los motociclistas se bajó y con un arma en la mano, le pidió que le entregara su mochila.
El agente, de nombre Nicolás, le dio su mochila negra, que contenía efectos personales, un teléfono celular y 80 mil pesos en efectivo. Según relató el agente en sede judicial, tras esto se identificó como policía, sacó de entre sus ropas su arma reglamentaria y lo que siguió fue un rápido intercambio de disparos. Las dos personas en moto salieron disparadas por Arijón, una en la moto y la otra corriendo y cubriéndose entre los autos que estaban estacionados.
La secuencia, que quedó grababa en cámaras de seguridad de la cuadra, terminó con el joven que iba en moto perdiendo en control y cayendo al piso, a casi 60 metros de donde fue el robo, con varias heridas en el cuerpo que poco después le provocaron la muerte. Mientras que su cómplice -que fue quien se bajó armado y tomó la mochila- logró llegar a la esquina, tomar otra calle y darse a la fuga, al menos por un rato.
A esa altura, el sistema de emergencias 911 había recibido varios llamados alertando sobre un tiroteo en esa zona, por lo que en pocos minutos fueron llegando al lugar varios coches policiales, y al saber que uno de los protagonistas era otro uniformado, los autos y chatas con leds azules se multiplicaron.
Por orden del fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Gastón Ávila, el policía fue demorado en forma preventiva, se le secuestró su arma reglamentaria (una pistola calibre 9 milímetros) y se recogieron vainas servidas. Peritos también corroboraron la existencia de impactos de arma de fuego sobre una camioneta que estaba estacionada en esa cuadra y también en el frente de un comercio.
Además, personal del Sies retiró del lugar el cuerpo del motociclista, que tenía el rodado sobre parte de su fisonomía y el casco colocado. El joven fue identificado por su madre, que llegó al lugar un rato más tarde, como Diego Villarruel, nombre que fue ratificado por personal policial en horas de la noche.
Rastreo y búsqueda
Mientras el agente entregaba su arma, otros policías comenzaron a relevar la zona por donde huyó el otro motociclista. A la altura de calle Margis al 5600, muy cerca de las vías férreas, encontraron un teléfono celular y sobre Flammarión e Hilarión de la Quintana, a solo 200 metros, pero del otro lado de la vía, se encontró el teléfono celular y una identificación del policía.
Mientras tanto, otros uniformados se entrevistaron con vecinos que contaron haber visto pasar corriendo a un joven, con un short negro y el torso desnudo, y que en una pierna tenía una remera a modo de venda o torniquete. Pidió ser llevado a un centro asistencial, pero varias personas se negaron, por lo que siguió corriendo hacia el sudoeste.
En otro punto de calle Flammarión, donde el pasto está más alto de lo permitido y hay varios caños de desagüe, se encontró un arma de fuego calibre 9 milímetros, que se presume fue descartada por el joven en su escape.
La saga casi interminable de sucesos siguió en el Hospital de Emergencias, lugar al que había ingresado muy pocos minutos antes un joven herido de arma de fuego en sus piernas. El muchacho -de 17 años- fue asistido y quedó bajo la custodia de policías de la patrulla de acción táctica. Tras ser atendido, fue dado de alta y trasladado a la División Judiciales de la Unidad Regional II, donde quedó alojado a disposición de la Justicia.
El herido llegó al Heca en un taxi que tomó en calle Dr. Riva al 2400 (a unas 10 cuadras al noroeste del lugar del enfrentamiento), en el cual dejó la mochila del policía. Cuando el taxista se dio cuenta volvió al Hospital y la entregó al personal policial. El fiscal Gastón Ávila señaló que en su interior había efectos personales del policía asaltado y la suma de 10 mil pesos.
Reconocimiento
El fiscal Ávila dispuso que el policía sea liberado y consideró que “actuó en legítima defensa”. Por su parte, horas después de conocido el hecho, el jefe de la Unidad Regional II, Adrián Forni, destacó la acción del policía y adelantó que la semana próxima se le dará un reconocimiento, que además incluirá a otros uniformados. “Vamos a tener internamente un acto donde vamos a reconocer no solamente a este policía sino a otros que ya se han enfrentado a la delincuencia y tuvieron contacto con el fuego”, aseguró.


















