Repararon el antiguo reloj de la iglesia
Los Amigos del Reloj estuvieron a lo largo de casi seis meses detrás de un proyecto para poner a punto uno de los íconos de la ciudad: el sistema que marca el tiempo en el centro de la ciudad. Luego de arduas tareas y fines de semana restauraron cada pieza a 24 metros de altura, lograron restituirle la vida a una maquinaria que en 2021 cumple 70 años.
Rodrigo Pretto
El sábado 30 de enero del 2021 a las 17.30 posiblemente quede marcado como el momento en el que a Sastre le devolvieron la hora. Los Amigos de Reloj, un grupo de cinco aficionados que trabajaron a lo largo de casi medio año en sus momentos libres y destinaron los fines de semana para hacer posible el plan, persiguieron la ilusión de darle vida nuevamente a uno de los emblemas de la ciudad y lo hicieron posible. El centro de la cabecera del departamento San Martín luce como antes. La Parroquia San José vuelve a tener en funcionamiento un ícono del tiempo para marcar la hora en la localidad. "Hoy podemos volver a mirar hacia arriba", entona con orgullo Miguel Ángel Peretti, uno de los encargados de las refacciones.
Desde la base lucía como nuevo. El reloj de Parroquia San José tenía una cara completamente diferente. Cambios de cuadrantes, pintura, agujas puestas a punto. Sin embargo, no marchaba. Es que el grupo de amigos se había tomado las últimas dos semanas para finalizar con las tareas de limpieza y ajustes de la maquina. "El sábado 30 a las 17.30 lo pusimos en funcionamiento y nos llenó de orgullo después de tantos meses. Está a prueba para ver que no pase nada y no tenga errores. Todo marcha correctamente, con lo cual entendemos que no debería arrojar fallas", contó Peretti.
Arduo trabajo
Fueron cinco meses de un arduo trabajo y pura dedicación. El reloj de la Parroquia San José finalmente se puso en marcha y entró en fase de prueba. "No debería tener inconvenientes. Lo vamos siguiendo de cerca. Desde agosto, cuando comenzamos con este proyecto, fue trabajar a tiempo perdido, los fines de semana. La maquinaria está funcionando y lo vamos a seguir revisando", indicó uno de los integrantes del grupo.
Las tareas se hicieron a 24 metros de altura y con precisión quirúrgica. El habitáculo se blanqueó con pintura para interiores. A los cuadrantes se le quitaron los vidrios y se los rasqueteó para darle un lavado de cara. Se matizó la estructura de metal, luego se colocaron los vidrios, se dibujaron nuevamente los números y finalmente las esferas se reacondicionaron para ser recolocadas.
A su vez, todo el sistema fue sometido a una limpieza profunda y ajustado pieza por pieza. A decir verdad, el reloj quedó como nuevo, con muy poco desgaste a pesar de sus 70 años de funcionamiento. "Sacamos la cuenta y desde 1951 a este 2021, la rueda de escape marcó 2.300 millones de veces los segundos en estas 7 décadas", precisó Peretti.
Trabajo integral y a conciencia
Pero eso no fue todo. Hubo retoques en la iluminación, se sumaron más focos triplicando lo que existía anteriormente. Asimismo, se blanqueó el habitáculo internamente para generar mayor visibilidad nocturna. Y a la maquinaria, además, se le reemplazó la cobertura que poseía de chapa por un vidriado para observar el funcionamiento en tiempo real. "Ver eso es algo hermoso. Parece un reloj de cristal cuando uno sube a la torre".
Ahora, de acuerdo a lo que adelantaron y una vez que comprueben el correcto funcionamiento del sistema, se vendrá el momento de pensar en el campanario. Es que según explicaron, es un espacio que necesita mantenimiento porque hace años que no tiene tareas del estilo. "Hay que hacerle una limpieza profunda, un cambio de piezas y aceitado de las mismas. Estamos esperando que el reloj funcione bien y luego vendrá esa etapa. Es un lugar nuevo para nosotros. Se trabaja en altura y sin plataforma, así que tendremos que estudiarlo".
Insignia de la ciudad de Sastre, el reloj de Parroquia San José fue un ícono para toda una comunidad. Históricamente fue símbolo del tiempo, la torre céntrica que marcaba "la hora oficial". Pero luego, durante años, las agujas se detuvieron y los habitantes de la cabecera del departamento San Martín perdieron la costumbre de mirar hacia arriba en vez de observar sus muñecas durante el día. Hoy, todo cambió y la sociedad volvió a recuperar esa tradición. "Todo lleva tiempo, gestión. Hace mucho que el reloj no se veía así. Lo que se hizo ahora fue a conciencia, se arregló todo. Continuaremos con el mantenimiento. Dejamos todo documentado. Pero hay un sistema para 30 o 40 años", sostuvo Peretti.



















