La lucha de los jóvenes
En la semana mundial por la educación socioambiental y la jornada internacional de acción frente al calentamiento global, MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Daiana García, integrante de XR Paraná, un movimiento internacional que cuenta con una sede en la capital provincial, que lucha por visibilizar la crisis ambiental y frenar el cambio climático y ecológico.
Guillermina Ferraris
redaccion-er@miradorprovincial.com
En la semana mundial por la educación socioambiental y la jornada internacional de acción frente al calentamiento global se hace evidente la urgente necesidad de comenzar a tomar conciencia de las serias consecuencias que trae aparejado año tras año el cambio climático y ecológico. Aunque algunos funcionarios como Jair Bolsonaro, en Brasil, o Donald Trump, de EE.UU., lo nieguen, la crisis ecosistémica existe y detenerla es el mayor desafío que tienen las generaciones futuras.
Ya estamos siendo testigos de algunos de sus efectos, pero el riesgo es que si no se toman medidas consensuadas globalmente para detener la emisión de gases de efecto invernadero, las próximas generaciones tendrán problemas mucho más serios y complejos. Por ahora sólo tenemos un planeta habitable. Por eso la educación ambiental y la acción concreta frente al calentamiento global es clave.
Son pocas las certezas que podemos tener a estas alturas, pero el punto clave de inflexión que debe motorizarnos como sociedad es la seguridad de saber, por experiencia en la historia de la humanidad, que a mayor desigualdad social, menos son las posibilidades de sobrevivir a una catástrofe ambiental. Para los más vulnerables, las crisis se agudizan, quedó demostrado con la pandemia del Covid-19.
Consecuencias
En 2019 fuimos testigos de una oleada de noticias que informaron cómo se preparan muchos de los que conforman la élite del mundo, incluidos estrellas del deporte y ejecutivos de empresas tecnológicas, como Bill Gates, han elegido diseñar sus propios refugios o bunkers secretos para albergar a sus familias. La empresa Rising S Compan, que recibió una gran demanda durante los últimos dos años, construye bunkers con chapa de acero diseñados para durar generaciones. Su estructura está pensada para resistir terremotos y contener un año de comida por persona. Su eslogan: “No vendemos miedo, vendemos preparación”, parece estar funcionando.
Nuestro modo de producción y nuestro estilo de vida consumista han generado que las demás especies se vean obligadas a sufrir las consecuencias de los daños generados. Frente a esta realidad, muchos grupos de personas alrededor del mundo, mayormente jóvenes, han decidido organizarse para exigirle a las autoridades estatales un cambio urgente en las políticas públicas actuales y en el modo de producción que sostiene al sistema, que puedan frenar el avance de la crisis climática y ecológica.
Desobediencia civil pacífica
La puesta en marcha de mecanismos creativos y dinámicas eficientes se volvió cada vez más importante. Un ejemplo clarísimo que surgió en 2018 es “Rebelión contra la extinción”, un movimiento internacional que utiliza la desobediencia civil pacífica como mecanismo para lograr la visibilidad y el impacto social necesario para generar un cambio radical, con el fin de minimizar el riesgo de extinción humana y colapso ecológico. Las acciones públicas, visibles, directas y no violentas son su mayor táctica para interpelar a la ciudadanía y las autoridades.
Resumen todo en tres demandas, simples y fuertes a la vez:
– Que los gobiernos de todo el mundo digan la verdad y comuniquen la urgencia del cambio necesario para sobrevivir.
– Que actúen con rapidez y ahora mismo para detener la pérdida de biodiversidad y la emisión de gases de efecto invernadero.
– Que se pongan en marcha mecanismos democráticos más directos de participación ciudadana, para planificar la transición climática y ecológica justa.
XR nació en 2018 en Reino Unido pero rápidamente se expandió; actualmente sus acciones son llevadas a cabo en simultáneo en más de 60 ciudades de todo el mundo, desde Madrid (España) hasta Ciudad del Cabo (Sudáfrica), para denunciar la inacción “criminal” de los políticos frente a la “emergencia climática y ecológica”. En América Latina convocaron protestas en CDMX (México), Buenos Aires (Argentina), Bogotá (Colombia), Santiago (Chile) y Río de Janeiro (Brasil).
“Cuando el contrato social que debería protegernos y crear instituciones y leyes que aseguren nuestro bienestar está haciendo todo lo contrario, ¿cuál es la justificación de cumplir con la ley?", preguntó Flavia Broffoni, representante argentina del movimiento, en una charla TEDx Río de la Plata que dio al respecto, en 2019.
“No se trata de algo circense -advirtió- quienes están activando en el norte global están decidiendo hacer uso de su situación de privilegios, de tener una policía que no los va a maltratar, de ser personas racialmente aceptadas por el sistema para llamar la atención sobre algo que los gobiernos no dicen”.
Lo cierto es que, según la información resultante luego de aquella primera experiencia, la estrategia aparentemente funcionó. “Después de los cortes en Londres, el Reino Unido inició una apertura democrática donde, en este momento, están decidiendo a través de asambleas ciudadanas la velocidad de las metas climáticas previstas para 2050”, resaltó Broffoni, quien explicó que la desobediencia civil se basa en que sólo basta movilizar al 3,5% de la población para conseguir un cambio de sistema.
En Paraná
MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Daiana García, técnica en música y estudiante de filosofía y política, quien pertenece al colectivo XR Paraná, desde donde también implementan el concepto de desobediencia civil para crear conciencia sobre el escaso tiempo que le queda al planeta, a través de acciones de visibilidad pública.
“Sabemos que estamos en un innegable contexto de crisis climática y ecológica, por eso creemos que la causa ambiental debe ser prioridad entre las diversas luchas humanas. Por nuestra propia supervivencia pero también por la de millones de seres con los que co-habitamos este planeta. Para que la sociedad tome conciencia del colapso en el que nos estamos embarcando, necesitamos que el gobierno, los medios de comunicación, las instituciones educativas, digan la verdad a la gente” aseguró Daiana.
Frente a la pregunta sobre qué hace falta para llegar a un consenso en cuanto a políticas públicas que se orienten a frenar las consecuencias del cambio climático, la activista comentó que “en Argentina ya se declaró la emergencia climática y ecológica, por lo cual el gobierno ya debería estar actuando en conjunto con las instituciones para generar conciencia y educación sobre el colapso sistémico. Debe actuar en consecuencia, debido a la urgencia del cambio necesario. También debería ser una exigencia el hecho de que los medios informen sobre estos temas, haciendo foco en cuáles son las principales causas, cuáles son las consecuencias actuales y futuras, cuáles son las medidas necesarias para evitar el colapso, o sobre cómo nuestro sistema de producción y consumo está causando la extinción masiva de nuestra especie”, advirtió.
Objetivos alcanzables
“El cambio necesario es enorme, pero de igual manera es alcanzable. En XR siempre decimos que ningún régimen en el Siglo XX logró oponerse a un levantamiento que tuvo una participación activa de hasta el 3,5% de la población y esto en Argentina significa movilizar a alrededor de un millón y medio de personas. Hacia eso apuntamos”, aseguró Daiana García, técnica en música y estudiante de filosofía y política, quien pertenece al colectivo XR Paraná, de
Consultada sobre la importancia de fortalecer la educación ambiental, García concluyó: “Sabemos, como la historia lo ha demostrado, que la justicia ambiental (que también es justicia social) se construye en las calles. Es por esto que agrupaciones, organizaciones sociales, campesinos, pueblos originarios, partidos políticas y ciudadanxs autoconvocadxs coincidimos en que necesitamos una ley de educación ambiental, para que las personas tomen conciencia del gran impacto que tiene nuestra forma de vivir y producir para el medioambiente. Me refiero específicamente al extractivismo, el agronegocio, el acuerdo porcino con China, la quema de humedales, los desmontes, la mega minería a cielo abierto, el fracking, Vaca Muerta o las represas que dañan y alteran nuestros ríos, violando los derechos humanos, animales y los de la naturaleza entera”.



















