Una historia de superación
Mauro y Evelyn son dos entrerrianos que se conocieron estudiando en Misiones. El paceño, ella concordiense. Hoy formaron su hogar en La Paz donde conviven con sus dos pequeños hijos.
Conrado Berón
redaccion-er@miradorprovincial.com
Una historia como tantas otras. Él, un joven inquieto con muchas condiciones para la venta y con el habla como arma de seducción a la hora de agradar y emprender negocios. Ella, un poco más tímida pero con un temple que seguramente no sabía que existía hasta que tuvo que salir a flote.
Mauro Vautier tiene 36 años, Evelyn Boicho, 33. Ambos estudiaron la carrera de Profesorado y Licenciatura en Artes Plásticas en la Facultad de Arte y Diseño de Oberá (Misiones).
Se conocieron en sus primeros pasos dentro de la carrera y desde el 2006 “no nos separamos más” dicen. Todo iba viento en popa, hasta que en el 2011, Mauro comenzó a sentir dolores musculares y dificultades en el habla, por lo que, junto a su mamá y Evelyn, se fueron al hospital de Clínicas de Buenos Aires y después de un mes de estudios, supieron que él tenía Síndrome de Wilson.
Esta patología se debe a que el hígado no es capaz de desechar en la bilis el cobre asumido con la dieta y esto se acumula en otros tejidos, especialmente el hígado y el cerebro. Los síntomas más habituales son: Síntomas hepáticos: cirrosis hepática, insuficiencia hepática aguda; Síntomas neurológicos: dificultad en el habla, ataxia, temblor, cambios en la personalidad, convulsiones.
El momento del diagnóstico, les cambió la vida, pero los unió más. MIRADOR ENTRE RÍOS habló con ellos y se metió en la intimidad de una casa donde se respira arte y vida, en dosis iguales.
Esforzándose siempre para que se le entienda lo que dice y con la seguridad que lo caracteriza, Mauro respondió todo.
–¿Qué enfermedad tenés?
–Tengo una enfermedad genética que se llama enfermedad de Wilson. No tiene cura, pero sí tratamiento que nos permite hacer una vida, dentro de todo, normal.
–¿Cuando se manifestó?
–La enfermedad se manifestó en mi adolescencia, pero me diagnosticaron mal. Después, a los 26 años, viajé a Buenos Aires, al Hospital de Clínicas, por unas molestias musculares y dificultad para hablar y al caminar. Me dejaron un mes internado, hasta que descubrieron que tenía la enfermedad de Wilson. Me medicaron y desde allí me realizo los controles en Buenos Aires, cada tres meses.
–¿Qué hacías antes de que se te manifieste?
–Con 26 años estaba en tercer año de la licenciatura de mi carrera, era el presidente del centro de estudiantes y tenía a cargo la concesión de la fotocopiadora de la facultad.
Antes y después
–¿En qué cambió tu vida desde ahí?
–Después de estar medicado llegaron los años difíciles. Tuve que dejar de estudiar, dejar el trabajo y dedicarme a mi rehabilitación. Los años más duros fueron cuando comencé con la medicación, ya que no podía estar solo, dependía de otra persona casi para todo. Había días en los que no me levantaba de la cama, fue muy duro dejar todo de golpe.
Mi vida cambió por completo, mis sueños y proyectos cambiaron de un momento a otro. Me costó asimilar la enfermedad, verme al espejo cambiado y aceptar lo que se venía.
–¿Cómo te ayuda el arte?
–El arte fue una de las terapias que me ayudó y me ayuda a olvidar, a recuperarme y a sentirme y expresar lo que con palabras no puedo. Es mi cable a tierra y, si bien no puedo hacer todo que me gustaría, el arte sin lugar a dudas siempre es mi segunda terapia.
–¿Cómo tomaste la llegada de tus hijos?
–Siempre quise ser padre. Me gustan mucho los niños y siento que tengo buen vínculo con ellos. Mis hijos son sin lugar a dudas mi razón de vivir, mi energía está puesta en ellos, en darle lo mejor dentro de mis posibilidades. Ellos me enseñar a amar y doy gracias a Dios por tenerlos.
–¿Qué significa Evelyn en tu vida?
–Bueno, “Eve” es mi compañera desde el momento uno, ella estuvo siempre, desde antes de mi enfermedad y después fue uno de mis pilares para poder enfrentar todo y poder seguir adelante. Es la mamá de mis amores y mi mejor amiga.
–¿Cómo se conocieron?
–Nos conocimos en la “facu”, elegimos la misma carrera y en unos meses ya éramos novios. Desde el 2006 no nos separamos más.
Mi enfermedad fue diagnosticada en el 2011 y Evelyn, junto a mi madre, fueron las que estuvieron conmigo en Buenos Aires.
El hogar de los Vautier – Boicho se completa con dos gurises, Joaquín y Pol, quienes le dan mucha más vida a esas paredes de la casa ubicada en un coqueto barrio a 15 cuadras del centro de La Paz.
–¿Cómo fue la decisión de ser padres?
–Fue muy pensada. Consultamos a profesionales de la salud y al equipo de médicos de Buenos Aires antes de ser padres. Ganas teníamos desde siempre pero el temor siempre está y más aun sabiendo que es una enfermedad genética. Gracias a Dios nuestros hijos son sanos y saludables, pero siempre estamos haciéndonos los controles necesarios para estar tranquilos.
–¿Cómo funcionan como pareja, padres y compañeros de trabajo?
–Funcionamos bien, a pesar de tener ideas y estilos muy diferentes. Aprendemos el uno del otro, discutimos por supuesto como todos, pero nos acompañamos en todo. Ya nos conocemos, conocemos nuestros tiempos y nuestros gustos así que eso hace que el trabajo sea un poco más fácil.
–¿Cómo es un día de sus vidas?
–(Risas) Muy intenso, en estos meses con la llegada de nuestro segundo hijo, nos estamos reorganizando para estar con ellos y poder hacer algo de lo que nos gusta (objetos de cerámica, pinturas o salir a pasear). Todos los días son diferentes y mas este año atípico en que trabajamos desde el hogar.
Futuro
–¿Qué proyectos tienen?
–Somos muy soñadores. Nos gustaría tener nuestro propio taller de arte. Para producir más cómodos, ya que la cerámica requiere de grandes espacios para trabajar con la arcilla, guardar las piezas para que no se rompan y poder exhibirlas, que es importante a la hora de ofrecer el producto al público.
A los dos nos gusta enseñar, por lo que también soñamos con un espacio para poder dar clases de diferentes disciplinas artísticas, no solo a adultos sino también a niños.
–¿Que los llevó a ser emprendedores y artesanos?
–Cuando nos mudamos a La Paz, no teníamos trabajo, sabíamos que en la ciudad el arte estaba bien posicionado y se hacían encuentros, ferias y exposiciones. Decidimos comprar un horno eléctrico para poder quemar piezas de cerámica y así comenzamos a producir. Creamos una marca que nos represente (FriKa) y todos los días pensamos en cositas novedosas para ofrecer en nuestra página.
La Paz está creciendo, lo podemos percibir, si bien este año fue difícil para todos, la gente apostó a acompañar proyectos artesanales y darle una mano a los emprendedores. Es un trabajo que se hace a pulmón y, como todo, a veces tiene sus altos y otras sus bajos pero poniéndole ganas, todo se puede. La gente valora mucho el trabajo artesanal. Creemos que es fundamental mostrar el proceso de cada obra, de cada objeto, que la gente conozca la materia prima, el tiempo que lleva producir, cómo sucede todo.
–¿Por qué FriKa?
–Una de nuestras artistas favoritas es Frida Kahlo, de allí es que elegimos el nombre para nuestros productos. FriKa es el nombre que elegimos para mostrar lo que producimos. En su mayoría son objetos utilitarios con un toque artístico. Hacemos vajilla artesanal, discontinua, usamos muchos colores, esmaltes, óxidos, pigmentos y sobre todo variedad de objetos. Este año nos permitió estar más en nuestro hogar y darle un empujón a nuestro emprendimiento. Publicamos en las redes hace unos meses que comenzamos a ir a la Feria Zonal, la gente acompaña, nos felicita y nos da aliento para seguir.
Presencia
Evelyn es, sin dudas, el centro de la casa, maneja los tiempos y los ánimos. Está para todos con una paciencia inmensa y se le humedecen los ojos cuando se le pregunta por sus tres hombres.
–¿Cómo es Mauro como esposo, padre y compañero de trabajo?
–Mauro es un personaje. Admiro su capacidad y su fortaleza para salir adelante. Siempre de buen humor, siempre. Se caracteriza por su sentido del humor. Es agradable, bueno y compañero. Como esposo es protector, buen cocinero, cebador de ricos mates y siempre me apoya en mis proyectos. Él dice que es mi representante artístico ya que yo soy tímida para mostrar mis trabajos y él es súper vendedor. Como padre es admirable, saca fuerzas de donde sea para acompañar a Joaquín en sus locuras y aventuras. Y con Pol es una dulzura, me ayuda y acompaña en todo.
Como compañeros de trabajo somos competitivos, los dos queremos tener la razón o imponer nuestros estilos, pero siempre llegamos a un consenso o equilibramos los gustos.
–¿Qué proyectos tienen como familia para el 2021?
–Estar unidos, poder ver y abrazar a nuestros familiares que no pudimos ver este año y tener salud para poder disfrutar de los hermosos momentos que nos regala la vida.
Contacto
La página en Facebook e Instagram es FriKa Objetos Artísticos. “Todos los días subimos algo nuevo. Pueden comunicarse por mensajes o por whatsapp con nosotros, al 3437512000”, anuncia Evelyn.



















