Vivir en la calle
Red Puentes es un dispositivo y una herramienta construida por el Movimiento Popular La Dignidad (Mpld), que inició en 2012 en Buenos Aires. Esta institución forma partes de las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (Caacs) de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), y también del Consejo para el Abordaje Integral de las Políticas Públicas de Adicciones del mismo organismo.
Aldana Badano
redaccion-er@miradorprovincial.com
En Paraná, Red Puentes funciona desde octubre del 2017. Asisten aproximadamente 20 jóvenes, de hasta 35 años, y cuenta con un espacio de prevención para niños. Sus puertas están abiertas de lunes a viernes, de 9 a 17 horas, donde se realizan talleres de diversas disciplinas como rap, cumbia, serigrafía, cerámica, educación física y dibujo. También se brindan tres comidas diarias y viandas.
Es desde esta red de contención que se organizaron dos jornadas de visibilización y de exigencia para que la pobreza deje de ser criminalizada. El lunes 30 de noviembre se realizó la “Marcha de la gorra” y el lunes 28 de diciembre, una muestra de los talleres artísticos de la organización en donde se brindó un espacio de arte y encuentro en la Plaza Sáenz Peña.
Daniela Barreto, formada en acompañamiento terapéutico en Uader, estudiante de Psicología, militante de la agrupación MP La Dignidad, trabajadora y coordinadora de Red Puentes brindó detalles de las jornadas artísticas y de la red de contención.
–¿Cómo fue la primera jornada de la Marcha de la gorra?
–Decidimos hacer la primera Marcha de la gorra en Paraná porque la situación del aislamiento (ASPO) dejó en evidencia que se agudizó la violencia institucional en la ciudad. A las personas en situación de calle que no tenían dónde hacer la cuarentena y dormían en la calle, la Policía los levantaba y los golpeaba; y en los barrios, la Policía desalojó a los que querían armar su ranchada de manera precaria.
Se nombró la Marcha de la gorra porque es una identidad, ya que los compañeros utilizan viseras y muchas veces la represión policial apunta a un estereotipo construido a través de los medios de comunicación. Los pibes usan visera y se visten con ropa deportiva porque eso es parte de una cultura, pero se estigmatiza muchísimo a esas identidades. Nuestra ropa, nuestros trabajos, nuestros barrios, no son delito; son formas de vivir. Esa convocatoria fue para visibilizar lo que pasa en Paraná en materia de represión policial.
Muestra de talleres
–¿En qué consistió la jornada de cierre de año?
–Esta segunda actividad fue el cierre de año de Puentes en donde asistieron todos los jóvenes que frecuentan la Red, ya sea que van a convivir o son personas en situación de calle. La mayoría de los números artísticos eran parte de los talleres de puentes porque durante todo el año realizamos talleres artísticos en dónde, por ejemplo, se formó una banda de cumbia que se llama “A dos pesos”, que surge el taller de música y cumbia, también hubo había varios compañeros raperos, algunos de ellos brindaban talleres en Puentes y también Iván La Cuadra, un compañero que asiste a las asambleas de situación de calle, y compartió unas canciones acústicas.
–¿Por qué decidieron hacer ambas jornadas en la Plaza Sáenz Peña?
–Porque hace muy poquito nos mudamos y nuestro centro funciona a media cuadra de la plaza, pero sobre todo porque la mayoría de los jóvenes que asisten a Puente duermen o están, como dicen ellos “rancheando” todo el día ahí.
Queremos empezar a visibilizar la problemática y romper un poco con la estigmatización social que aparece en la comunidad y nos parece que la presentación en la plaza es una de las formas que encontramos para hacerlo como para decir que la ropa no tiene que ser un estigma en la calle y que las personas que viven en situación de calle no lo hacen por deseo propio sino porque las políticas públicas son muy precarias.
Lo cotidiano
–¿Cómo es la dinámica de trabajo de Red Puentes?
–Nuestra forma de trabajo es con una perspectiva comunitaria. La propuesta es convivir un día entero, todos los días de lunes a viernes, acompañando todo lo que sea necesario para poder restituir los derechos de las personas que llegan ahí y que hacen a una historia de vida. Contamos con varios espacios de encuentro como los viernes, en donde compartimos con las personas que van a buscar las viandas, luego tenemos lo que son las asambleas en situación de calle, el espacio de mujeres. Contamos con varios talleres artísticos que forman parte de la actividad cotidiana en todos los días.
Es importante resaltar que este espacio está regido por asambleas convivenciales en donde de
manera participativa vamos decidiendo cuáles son las reglas que hacen a nuestra casa y cómo nos sentimos los compañeros y compañeras que asisten. Compartimos nuestra vida cotidiana y juntos vamos pensando un proyecto de vida digno de las historias de vida que ellos nos traen continuamente.
–¿Reciben alguna ayuda estatal?
–No recibimos ayuda ni reconocimiento del Estado provincial o municipal. La verdad que ha sido bastante complejo poder articular con cualquiera de esas instancias estatales, ni siquiera para recibir alimentos desde que empezó la cuarentena. Hemos aumentado muchísimo la cantidad de viandas que entregamos, diariamente estamos entregando alrededor de 60 viandas y eso va en aumento por la crisis social y económica en la que estamos viviendo y no recibimos ninguna ayuda. Es por eso que a nivel nacional hemos presentado un proyecto de ley en donde se pide que se reconozcan los derechos de las personas en situación de calle.
Espacios
–¿Existen otros espacios similares a Red Puentes?
–Sí, nosotros estamos yendo al refugio de situación de calle que está atrás del hipermercado de Av. Blas Parera, que también forma parte de la Red por los derechos de las personas en situación de calle y hace tiempo que venimos luchando para que habiliten un refugio por la situación en cuarentena. Logramos que se abra este refugio y los dos espacios llevamos a cabo tareas similares.




















