Pablo Javkin, intendente de Rosario
En días que parece vislumbrarse el principio del fin gracias a la vacuna, el dirigente repasa los principales ítems de la agenda. Sin esquivar el tema de la inseguridad, se encarga de enviar mensajes hacia adentro del Frente Progresista: pide escuchar más a la calle, en detrimento de "la lógica tradicional de cómo uno puede desde una Legislatura plantear una acumulación política".
Juan Chiummiento
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El intendente de Rosario, Pablo Javkin, siente que aprobó un examen para el que ningún dirigente jamás se preparó: gestionar en medio de una pandemia mundial. En días que se habla tanto de una nueva suba de contagios como del inicio del operativo de vacunación, recuerda cuando en abril un infectólogo le comentó que los virus recién se empiezan a conocer cuando circulan por segunda vez. "Eso nos preparó de entrada para un escenario de profunda incertidumbre", dice ahora desde su despacho en el Palacio de los Leones, donde repasa los principales temas de la coyuntura: la lucha contra el coronavirus, la creciente inseguridad y, claro está, el escenario electoral de 2021.
"Encontrar dos personas descuartizadas en un contenedor no es algo que uno pueda dejar pasar", asevera Javkin, a propósito del macabro hallazgo que sacudió la agenda policial en los días previos a la Navidad. Sobre la gestión del ministro Marcelo Sain, reconoce una buena comunicación, pero admite que persisten algunos problemas estructurales que siguen generando severas deficiencias en un tema por demás sensible. "No podemos demorar cuestiones básicas", reclama.
En el plano político, el dirigente pide que el Frente Progresista le preste más atención a lo que pasa en la calle, en detrimento de "la lógica tradicional de cómo uno puede desde una Legislatura plantear una acumulación política". Un claro mensaje a Miguel Lifschitz, que días atrás organizó una reunión con Martín Losteau y varios referentes radicales santafesinos, a la que Javkin no fue invitado. "El Frente tiene que reforzar su identidad", demanda.
– ¿Cómo estás viendo este cierre de año, comparado a aquello que imaginabas cuando empezó la pandemia?
– Lo primero que uno aprendió del coronavirus es que no se puede imaginar mucho hacia adelante. En una reunión con Leonardo (Caruana, el secretario de Salud) y los equipos de salud en abril, estaba un infectólogo, quien nos dijo que el comportamiento biológico de un virus se empieza a conocer recién cuando atraviesa dos veces los lugares donde circula. Eso para mi fue clave, porque nos puso inmediatamente en lo que estamos viendo hoy: cómo en la segunda vuelta recién empezamos a ver algunas cuestiones biológicas. Eso nos preparó de entrada para un escenario de profunda incertidumbre.
Si me preguntas, el poder pasar las fiestas reunidos era de las cosas buenas que uno podía esperar, en un escenario nada fácil, porque no hemos superado el escenario de pandemia. Y con un elemento positivo, que estaba en duda: que en algunas semanas vamos a estar en una campaña de vacunación. En esa perspectiva algunos indicadores son positivos.
– Más allá de la pandemia, el tema de la inseguridad sigue estando al tope de las preocupaciones de la ciudadanía. ¿Cómo lo estás viendo?
– Hay dos planos. Uno que, si se quiere, es el menos complejo de abordar, que tiene que ver con la fase preventiva. Eso es inversión, recursos, presencia, tecnología, organización de la estructura de la policía en la calle. No podemos demorar cuestiones básicas y sabidas, como la cantidad de vehículos que se dedican a custodia. No podemos tener el 40% de los patrulleros destinados a custodias fijas. Después hay otro aspecto, que fue el que le planteamos a Nación, que es el de la investigación criminal y el delito complejo, que evidentemente, por conflictividad entre bandas, por lo que sea, está cada vez avanzando un escalón peor. Encontrar dos personas descuartizadas en un contenedor no es algo que uno pueda dejar pasar. Fue lo que planteamos al Presidente y es lo que uno espera resultados con la presencia de equipos federales investigando circuitos de armas, circulación del dinero y comercialización de la brigada del narcotráficos. Cada vez que se cruza un escalón debiera haber una respuesta más fuerte del Estado, y eso es lo que espero que aparezca en estos días.
– ¿Qué opinión te merece la gestión del ministro Sain?
– Yo lo conozco hace muchos años. Con el ministro hemos tenido varias reuniones, todas han sido públicas. Con el equipo tenemos una vinculación cotidiana, reuniones todas las semanas. No noto un problema en materia del acceso o la comunicación. Noto sí, porque uno recibe la demanda, respecto a que se percibe la falta de presencia. Cuando se dan experiencias micro, por ejemplo en el operativo de cuidar los centros comerciales en las fiestas, viene dando resultados. ¿Qué quiere decir? Que cuando te organizas, con el conocimiento del territorio y con los recursos adecuados, se obtienen resultados. El tema es cómo lo sistematizás.
– El 2021 será un año electoral. ¿Qué actitud esperás del Frente Progresista?
– El Frente tiene que, adecuándose a tiempos y debates, reforzar su identidad. La Argentina, en la lógica en la que viene discutiendo su política nacional, de una antinomia cada vez más marcada, viene mostrando resultados catastróficos. Hay que salir de eso. Y eso requiere fuerzas que se animen a romper ese juego que se viene dando en los últimos años. El Frente es la única de esas fuerzas que además puede mostrar capacidad de gestión. ¿Qué tiene que hacer el Frente? Pararse ahí. Si el escenario por ahí te indica que no hay lugar para eso, yo digo que el lugar te lo ganás cuando te sostenes. Hay que reafirmar esa posición del Frente, ampliando y convocando no tanto sectores a una rosca política, sino leyendo que la pandemia cambió una forma de organización de la sociedad. Hay temas que antes eran secundarios que hoy son prioritarios en la comprensión de la gente, como los temas del ambiente.
– ¿Entendés que están dadas las condiciones adentro del Frente para esa discusión?
– Creo que hay una visión distinta de quienes estamos en una función ejecutiva de los que no. Es natural. Yo hablo mucho con los intendentes del Frente, que gobiernan el grueso de las ciudades grandes de la provincia. Yo hablo con Emilio Jatón, Alberto Ricci, Lionel Chiarella o Dionisio Scarpin, solo por citar algunos. Si recorrés la provincia hay una experiencia del Frente gobernando, que por gobernar lo local, vive más rápido esos cambios. Ahí, en el cara a cara local, te enteras más rápido de lo que sucede. Sería muy tonto que el Frente no aproveche esa experiencia. Ahí está la discusión: ¿qué escucha más el Frente, la lógica tradicional de cómo uno puede desde una Legislatura plantear una acumulación política o lo que estamos viendo día a día, que nuestras sociedades viven, que es diferente a lo que era el año pasado? Ahí hay una tensión lógica, que habrá que transitar.
– En materia de gestión, ¿por dónde pasan los principales desafíos del 2021?
– Primero, todavía será un año con pandemia. La primera etapa estará dada por la evolución del virus y la necesidad de organizar y ser efectivos en la vacunación, porque eso también tendrá que ver con cómo vivimos en esa etapa. Nosotros, silenciosamente, este año fuimos avanzando con algunas cuestiones estructurales que vamos a ver ahora. Recuperación de obra pública, inversión en mantenimiento, por ejemplo: nosotros vamos a tener un complemento de algo de 2.500 millones de pesos más que arrancan en enero, que se gestionó este año. Si eso se aceita en materia de los circuitos operativos de los programas, esa rueda puede ir creciendo.
También el gran desafío será cómo resolver el tema transporte, cuya ecuación económica está totalmente rota.
– Vos sos docente en la universidad y los docentes suelen poner notas. ¿Qué nota tiene tu gestión?
– La nota la tiene que poner otra persona… Creo que realmente no tenemos dimensión hoy de lo que hemos atravesado en el año. No solo en la ciudad o en el país. Estamos viviendo el hecho más disruptivo en la historia contemporánea. Ni las guerras mundiales llegaron a cada rincón del mundo como esta pandemia. Nos cambió la forma de vivir a cada uno. No nos damos cuenta de cómo nos cambió. Eso hace que, obviamente, pese mucho la emocionalidad. Claramente hay una evaluación muy centrada en la cercanía, en el estar, en el nivel de presencia que la gente detectó a la hora de enfrentar un fenómeno tan difícil. Las notas van a estar muy puestas en esa. Ahora estaremos en una etapa más mixta, y luego vendrán otras exigencias. Yo siento haber aprobado el examen, pero es solo uno, para este momento. Luego vendrán otros exámenes.




















