Automovilismo
El paranaense Mariano Werner se coronó este domingo campeón del Turismo Carretera, cumpliendo su sueño y el de toda una familia plenamente arraigada al deporte motor. Afrontar obstáculos, superar las adversidades y salir adelante para conseguir los objetivos trazados, en eso consiste la carrera del entrerriano.
Gabriel Baldi
Tocó el cielo con las manos. Se abrazó con su hermano Gabriel. Cumplió su propio sueño y el de toda su familia. Es que el paranaense Mariano Werner se alzó este domingo con el título del Turismo Carretera, la máxima categoría del automovilismo argentino y lo celebró toda la ciudad y la provincia.
Su sacrificio trasciende las barreras de las tuercas y quien lo conoce, sabe del esfuerzo y el compromiso suyo para con la vida y el deporte. Del mismo modo, cualquier entrerriano puede dar cuenta de su humildad al cruzarlo trotando por la Costanera, caminado por el centro con su familia o de compras en algún supermercado. Ese, es Marianito, como lo conocen todos. Con su simpatía característica y su sonrisa contagiosa.
A los pocos días de cumplir los 33 años (lo hará el próximo lunes 28 de diciembre), Werner materializó en San Juan el anhelo por el que tanto luchó desde chico y tuviera en el camino, tantos vaivenes.
Indescriptible
"Esto es increíble. Muchas gracias a todos los que me siguieron, me apoyaron, me castigaron, a todos… A mi señora, a mis hijos, a toda mi familia y todo mi equipo… a toda la hinchada de Ford y a todos los entrerrianos”, sostuvo el paranaense al bajarse del Falcon con el quinto lugar consumado que le permitió ser campeón.
“Antes de la carrera tenía el estómago cerrado y todavía lo tengo así, pero pude lograr mi sueño. Tardó, porque a veces los sueños tardan en concretarse, pero llegan en el momento justo", resaltó con las pulsaciones todavía a mil y la voz quebrada.
Y no tardaron en llegar las salutaciones a través de las redes sociales de los pilotos adversarios, de distintas figuras públicas, desde el Club Atlético Talleres, institución de la que es socio e inclusive del propio gobernador Gustavo Bordet.
Su historia
Mariano Werner, el quinto de seis hermanos, hijos de Bebi y José, empezó a transitar por el automovilismo con el apoyo de su abuelo y la compañía incondicional de su papá y su gran guía: el recordado Gabriel Werner, quien falleciera a los 28 años en 2007 luego de sufrir un accidente en el autódromo Oscar Cabalén de Alta Gracia, cuando intentaba inflar una cubierta de competición.
Mariano, esposo de Micaela, papá de Salvador y Rafael, heredó la pasión de Gabriel, quien fue y es su “reflejo en todo, no solamente en el deporte, sino como persona”, según supo confesar. La pérdida de su hermano fue el golpe más duro a lo largo de su vida y la de su familia. Una pérdida inconmensurable que no se olvidará jamás. “
En su temporada debut, a los 10 años, Werner se consagró campeón de la Categoría Escuela Río Paraná. Tras este lauro, su escalada en el deporte motor fue incesante al obtener los campeonatos de 1998, 1999 y 2000. Su ascenso tuvo un crecimiento exponencial hasta llegar a su debut en 2005 en la Fórmula Renault Argentina, en la que cosechó dos títulos.
El de este domingo, en tanto, fue el quinto pergamino nacional para Mariano Werner tras los dos conseguidos consecutivamente en Fórmula Renault, la Copa Endurance 2010 en TC 2000 y el de Clase Tres en Turismo Nacional en 2017.
No obstante, en ‘La Máxima’ y con el mayor logro de todos en su disciplina, la alegría se multiplica y los desafíos futuros crecen. Del sueño a la realidad. Un verdadero orgullo paranaense y entrerriano.





















