Boom de embarcaciones en Rosario
Desde que se habilitó la navegación en la Provincia, las personas se lanzaron de lleno con sus embarcaciones a transitar por el Paraná, generando un alto tránsito de embarcaciones que hacen del río un lugar riesgoso.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
Desde que se habilitó en la provincia de Santa Fe la libre navegación en el río Paraná a fines de octubre, estalló el verano de modo anticipado. Es que una gran masa de personas se lanzó de lleno a utilizar sus embarcaciones no solamente los fines de semana, sino también durante los días hábiles. Esta situación está provocando que el río se convierta en un canal peligroso para transitar.
Los nueve meses de aislamiento por la cuarentena del coronavirus causaron que muchas personas, ahora que pueden, aprovechen al máximo la reapertura de las distintas actividades que se habilitaron, entre ellas, poder navegar y cruzar a las islas, tan mencionadas por los desmedidos incendios que aún continúan.
Si bien la posibilidad de cruzar a los humedales está generando controversia por el aumento de fiestas clandestinas en las playas, donde la gente no utiliza barbijos, no se respeta el distanciamiento y no hay ningún protocolo sanitario dispuesto, el principal temor de las autoridades en este momento pasa por el tránsito en el río.
Desde hace una década, Rosario viene creciendo ininterrumpidamente en la actividad kayakista. Esto generó que no sólo se transforme la ciudad en “la capital” del país, sino que se mantiene como una fuente inagotable de turistas que llegan para realizar distintas travesías o aprender a navegar.
El mercado se expandió de modo tal que desde hace cinco años se vienen inaugurando guarderías exclusivas para kayaks. Cada vez son más las personas que se vuelcan a disfrutar del río navegando con sus propias embarcaciones.
Con cada vez más personas navegando, la falta de conocimiento en temáticas como seguridad, cambio climático o rutas seguras para cruzar a las islas, además de la ingesta de alcohol y poca iluminación de las embarcaciones, está llevando a que todos los días en el río no se produzcan accidentes serios de manera milagrosa.
Por eso, Prefectura Naval anticipó su operativo de verano. “La prefectura en razón de que la ciudadanía se volcó masivamente a la navegación deportiva en sus distintas disciplinas, además a la de placer, adelantó el operativo que habitualmente desarrolla en la temporada de verano que se inicia el 15 de diciembre al 15 de noviembre”, señaló a Mirador el jefe de Prefectura Rosario, Walter Rosende.
Además, “se conoce a través de datos que proporciona la Cámara Náutica, comercios dedicados a la actividad, los clubes náuticos y las guarderías un incremento en la adquisición de embarcaciones de todo tipo, principalmente kayaks”, aseguró, y agregó: “Los operativos consisten en la intensificación de los controles de los navegantes deportivos como, por ejemplo: habilitación de conductor, documentación de la embarcación, elementos de seguridad y alcoholemia”.
“Por otro lado, también en el cumplimiento de los alcances de la capacidad máxima que deben observar debido a la situación de público conocimiento Covid-19, sobre el distanciamiento social y las medidas de seguridad que deben respetarse en ese sentido”, cerró el jefe de Prefectura.
Un proyecto que molesta
Desde las asociaciones de remo a tracción a sangre tomaron la determinación de darle un marco regulatorio a la situación de caos que se está dando en el río Paraná.
Se trata de un proyecto que ya fue elevado al Municipio, para marcar un protocolo de navegación. La intención es que las personas que quieran manejar su embarcación deban cumplirlo, obteniendo previamente un carnet habilitante.
La idea es que, para obtener el carnet habilitante, cada persona que pretenda remar haga un curso de cinco clases. Los tópicos a tratar son las diferentes condiciones climáticas, lugares seguros para cruzar las islas e instrucción de técnicas y condiciones de seguridad.
El proyecto ya fue presentado desde las asociaciones de remo a tracción a sangre. Lo que resta es que les den curso las autoridades municipales para regularizar las condiciones de tránsito en el río Paraná.
Según aseguró a Mirador, Jorge Pinilla, de la Cámara Náutica local, “en el 2000 lo propusimos; luego, en conjunto con la gente del Balneario La Florida hicimos lo propio en el 2018, para obligar a las personas a que realicen un curso de modo que tengan una noción de cómo comportarse en el río”.
“La finalidad no es recaudatoria, sino que la gente pueda tener conocimiento sobre las embarcaciones y las dificultades que puedan presentarse en el río, sobre todo cuando hay tantas personas al mismo tiempo navegando, lo que lo hace más peligroso”, añadió.
Por parte de los kayakistas y deportistas amateurs, que suelen navegar o practicar deportes en el río, están en desacuerdo con el proyecto porque detectan una finalidad de recaudar dinero a través del curso.
Ellos no creen que esa sea la manera de regular el circuito del tránsito en el Paraná, ni mucho menos obligándolos a realizar un curso que les permitiría tener un carnet habilitante para navegar libremente.





















