Triatlón
Preocupados por la desatención de los pequeños en tiempos de pandemia, Víctor y Tomás Clivio prepararon unas clases de actividad física para familiares. La iniciativa pronto se trasladó a toda la comunidad de Victoria y, en pocos meses, la Escuela de Iniciación Deportiva con Orientación en Pruebas Combinadas es un éxito.
Luis Gómez
Podrían haberse quejado por las restricciones, o solo dedicarse a su preparación personal en triatlón. En cambio, Víctor y Tomás Clivio decidieron impulsar algo superador para su comunidad. Ni bien se habilitaron las salidas a trotar y pedalear en Entre Ríos, en contexto de pandemia, ayudaron a unos pequeños familiares a recuperar su condición física y mental. La noticia recorrió rápido las colinas de Victoria y, en poco tiempo, se sumaron unos 30 chicos.
Recientemente, con la incorporación de las actividades en piletas de natación, los gurises ensayaron pruebas de triatlón indoor (de interior) y acuatlón (solo los tramos de pedestrismo y natación) y ya se insinúan como la próxima camada de triatletas entrerrianos. Disfrutando de los impensados logros de la iniciativa, padre e hijo coinciden en que se les presenta como una aspiración de antaño y planean cómo pulir las aristas para que su gema irradie brillo.
Mens sana
En contacto con MIRADOR ENTRE RÍOS, Víctor Clivio contó cómo se dio el paso inicial de un trayecto prometedor. “Surgió inesperadamente cuando, en cuarentena, se permitieron las salidas a actividades físicas y con Tomás sacamos a tres sobrinos a recorrer lugares en bicicleta. Hicimos campamentos, barrileteadas y exploramos zonas que descubría la bajante del río”, narró.
“Surgió por la necesidad física y psíquica de los chicos de tener movimiento. De a poco se fueron agregando más y, cuando vimos que eran varios, le dimos un formato más de escuela, de triatlón y deportiva en general. Ahora son entre 25 y 30”, continuó, dando cuenta que los pequeños de entre siete y 12 años están bajo su orientación, la de su hijo Tomi y de la profe Yanina Affranchino.
En la Pista Municipal –que honra al recordado Jorge Pollo Vieyra– y en la Costanera se alternan la técnica sobre bicicleta, destreza, transiciones y carreras, con juegos didácticos y de iniciación deportiva. “Queremos que descubran sus aptitudes pero a través de algo lúdico, como se aconseja en esta etapa”, destacó el profesor de Educación Física.
Corpore sano
El triatleta más exitoso del historial entrerriano refirió también como se avanzó a la instancia de pruebas recreativas. “Cuando comenzamos con las clases en pileta, probamos realizar un triatlón indoor, una de las modalidades de este deporte, invitando a los más allegados a hacer una experiencia bajo protocolos sanitarios. Hicimos tandas de tres chicos por serie, nadando en la pileta, pedaleando en bicicletas fijas y trotando en un circuito urbano delimitado”, dijo.
Como antes, la idea fue que se diviertan en una clase integral, así que las distancias fueron menores y se complementaron con juegos. Algo similar ocurrió con el acuatlón (dos tramos de pedestrismo y uno de natación). “Fueron lindas experiencias, que integran al grupo, aunque debemos hacerlo de manera fraccionada”, reflexionó.
Escuela formativa
El trío de formadores privilegia un perfil pedagógico por sobre el deportivo competitivo, de modo que los nutra Integralmente. “Lo esencial es que tengan salud y calidad de vida, que se diviertan. Buscamos generar el gusto y la satisfacción por hacer actividad física y, desde allí, acompañarlos a que cumplan otros objetivos”, explicó Víctor, al despedirse.
Tiempo aprovechado
Tomás Clivio es el gran proyecto de triatleta entrerriano cristalizado de los últimos años. A sus ventajas comparativas genéticas supo suplementarle sus cualidades para situarse rápidamente en el sitial que dejó vacante su padre Víctor, el máximo ganador histórico.
Aún con edad de Juvenil, se impuso a los de categoría Mayor, además de consagrarse en su franja de edad a escala nacional y ser top ten continental, para ganarse un lugar entre los de mejor proyección mundial.
Mientras cumplía 21 años, la interrupción de actividades por la pandemia por el Covid-19 cortó su ascenso entre los de Élite argentinos, pero no impidió que usufructuara el tiempo para formarse integralmente.
Se mantuvo en forma, realizó un curso de entrenador de Triatlón -dictado por la Federación Argentina (FAT), que se suma al de Guardavidas del año pasado- e incursionó en artes culinarios ayudando a su hermano Lucas.
El resto del tiempo, se nutrió en aspectos pedagógicos de la Educación Física, útiles para su preparación y para el manejo de grupos. Así, al habilitarse las salidas para prácticas deportivas, recuperó rápidamente su ritmo habitual y por estos días afina sus entrenamientos de cara a las carreras que se avizoran para 2021.
“La Escuelita de Iniciación Deportiva va fluyendo naturalmente y, por decantación, vamos introduciendo un proyecto de Escuela de Triatlón que anhelábamos con Tomás”, refirió su padre Víctor. Con responsabilidad y constancia en distintos roles, El Heredero victoriense marca el camino de una nueva era del triatlón entrerriano.





















