Teatro y diversidad
Con una mujer trans como protagonista, una obra concordiense muestra cuál fue la realidad poco inclusiva para ese colectivo décadas atrás. La voluntad y superación llevan a dar un mensaje positivo y llamar a "ser lo que queremos".
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
Con la intención de llegar al público con una historia tan verídica como fuerte, un grupo de teatro decidió contar la vida de una mujer transexual que atravesó varias etapas cargando con prejuicios y discriminación, pero que brega porque cada persona sea quien siente que debe ser.
"Auténtica" es el nombre de la obra, que mezcla el show con el musical y relata, a través de recuerdos, cómo vivía esta mujer en la Concordia de las décadas del 80 y el 90.
La protagonista cuenta parte de sus vivencias, amores y desamores, de las pérdidas y el costo social por no renunciar a su autenticidad. Recrea el contexto histórico que rondaba en los relatos de TV y de radio, en las miradas del barrio y de toda la sociedad.
Este show, que se presenta los domingos, intenta ser un testimonio vivo sobre el proceso de transformación en el cuerpo de la protagonista y los cambios en su mente. Su madre tiene un rol fundamental, ya que se presenta como aquella persona que supo entender, amar y servir como ejemplo de para salir del dolor.
La obra está escrita y dirigida por Natalia Palacio y es representada por el grupo de teatro "El Furgón" con la actuación de Brenda Ayala en el papel protagónico, quien está acompañada por Yanina Elordi y Jonathan Días Ramos.
En primera persona
Brenda fue la elegida para el papel protagónico, pero no por casualidad. Su historia de lucha, reivindicación y aprendizaje inspiró a la directora para pensar en una puesta en escena que permitiera representar no solo sus vivencias, sino también a la sociedad con sus prejuicios.
En diálogo con Mirador Entre Ríos, la protagonista de la obra dio detalles sobre su vida, sus intereses y lo que significa esta convocatoria en su presente.
"Hago teatro hace 3 años, en el grupo El Furgón, con Natalia Palacio. Un día nos juntamos y empecé a contar cosas de mi vida, ella me preguntó qué me parecía si hacíamos una obra, le dije que me encantaría, que quería contar a los concordienses cosas que tienen que ver conmigo", relató y explicó: "Nos pusimos a ver y quise que supieran sobre la década de los 80 y también los 90, que para mí fue una época muy difícil en la que trabajé en la calle e hice ese tipo de actividades. Natalia armó el libreto y eso se transformó en Auténtica".
-¿Qué contás en esa obra? ¿Es biográfico o generalizas situaciones del colectivo trans en esa época?
-La obra va por etapas, es un poco biográfico pero creo que muestra la realidad que a muchas nos tocó vivir. En primer lugar, cuento lo que sucedía cuando iba a la escuela, que sufrí muchísima discriminación. Un punto clave es la escena de cuando hablo con mi mamá, que le cuento y ella me acepta, eso fue base para que yo pudiera decir lo que era, lo que sentía y lo que me identificaba.
En una etapa más, cuento cuando decidí ser trans y ponerme siliconas, detallo cómo fue ese proceso. También hablo de mis amores, desamores, y lo difícil que era todo en esa época por cómo me discriminaban.
-Describís a la ciudad y lo que te hacían sentir…
-Sí. Concordia era una ciudad un tanto cerrada y muy discriminadora. Yo trabajaba en la calle y encontraba que los hombres se ocultaban, pero en en general sentí mucha más discriminación de las mujeres en esa época. También en ese momento tan cruel, de trabajo en la calle, le tenía miedo a la Policía, ya que a veces nos llevaban a prisión y a eso lo muestro.
Era todo parte de ese sistema al que accedés por falta de otras oportunidades, a eso lo dejo claro. En ese tiempo no teníamos demasiadas opciones, o pasábamos hambre, o teníamos la calle. Ahora es otra cosa, tenemos leyes que nos amparan, tenemos lugares a dónde recurrir, es distinto. Incluso hay becas para estudiar, para formarse, estoy por usarla para terminar de estudiar, ya que dejé la escuela en el 2do año porque era insostenible ir a cursar con toda la discriminación que había.
-¿El paso por la escuela no te resultó grato?
-No, nunca. Siempre fui Brenda, desde la primaria y eso no lo entendían. Para mí ir a la escuela era como ir al infierno, sabía que no la pasaría bien. No podía ir al baño, yo no quería ir al de varones, así que para que no me dijeran nada debía esperar que me dejaran salir en hora de clases y por aguantar un día me hice pis, eso está en la obra porque fue realmente traumático.
Nadie nunca quiso llamarme por mi nombre en mi curso, para mis amigos era el gay. Hace poco pude hacer el cambio de nombre con la ley de identidad de género, ni bien salió creo que abrió el registro civil y caí yo, era una necesidad que tenía.
-¿Por qué la obra se llama auténtica?
-Es porque cuento algo real, más allá de actuarlo, de hacerlo con un guion, es todo real, parte de mi vida. Represento los actos, pero es lo que sucedió a Brenda.
Al final de la obra decimos que una es más auténtica cuando se parece a lo que ha soñado de sí misma, y creo que eso es ser una, no ocultarse, mostrarse tal cual se es.
En busca de un cambio
La directora de la obra, Natalia Palacio, contó que buscan "que el público se encuentre con dos generaciones de la comunidad LGBTTIQ+ en un mismo espacio escénico, representadas a través de dos personajes, un presentador joven con su lenguaje inclusivo, su género fluido y una mujer trans con su historia vivida a lo largo de sus más de 50 años. Ella cuenta cómo fue vivir en el pasado siendo trans, y su cuerpo cansado de tanta historia vivida hace que por momentos el show no pueda continuar".
"El grupo tiene un perfil de teatro con abordaje terapéutico, y para las creaciones colectivas utilizamos el emergente grupal como así también aquello que la persona que asiste al grupo tiene para decir. Al escuchar su relato pregunté si le gustaría contar su historia, a lo que inmediatamente dijo que sí", detalló y describió: "Nos centramos en el escenario real, en este caso Concordia, para contar lo que sucedía antes y repensarnos en la actualidad. Saber cómo fue la lucha y la vida de personas trans en el pasado para poder entender y contribuir al presente y al futuro en nuestro lugar".
Presentación
Después de meses de ensayo llegó el gran día. La primera cita con el público se dio el domingo 5 de diciembre y la sala estaba llena. Para Brenda fue una alegría, pero también un desafío.
"La obra tuvo un estreno exitoso, y ya vendieron todas las entradas para la segunda función, que es este domingo. La verdad es que no me esperaba que la devolución fuera esa, tenía muchas expectativas, pero no me imaginé que iba a ser así", aseguró.
Nada fue fácil, haber decidido contar su vida y actuarla llevó a Brenda a encontrarse con su parte más sensible. "Los días anteriores a la primera puesta en escena me sentía melancólica, lloré mucho, estaba sensible. Me escribían mucho para contenerme y lloraba. El sábado estuve tranquila, segura de salir a escena, hice el ensayo previo y me sentí muy bien, así que el domingo cuando me tocó subir al escenario fui verdaderamente auténtica", comentó.





















