Opinión
En tiempos en los que el boxeo perdió lugar en el público, los legendarios Mike Tyson y Roy Jones Jrs., de 54 y 51 años respectivamente, se enfrentaron una exhibición para recordar viejas épocas. Si bien los dos estuvieron lejos de ser lo que fueron, verlos sobre el cuadrilátero despertó nostalgia en los fanáticos del pugilismo.
Víctor Ludi
A los nostálgicos de las grandes noches de boxeo que se vivían décadas atrás, se le habrán cruzado miles de recuerdos el pasado fin de semana. Aquellas personas devotas al deporte de los puños, aquel que fue tan popular en el Siglo XX y que está en decadencia en estos tiempos, pudieron darse el gusto de volver a ver sobre el ring a figuras que marcaron épocas en el pasado, aunque claro está en una versión que no se acerca a lo que fueron.
Como se mencionó anteriormente, el pugilismo se encuentra en declive. La falta de grandes figuras, el hecho de que los peleadores más destacados no se enfrenten entre sí y el avance avasallador de las Artes Marciales Mixtas, que va en camino a posicionarse como el principal deporte de combate (si es que ya no ocupa ese lugar privilegiado), han generado que el boxeo ya no despierte el mismo interés que décadas atrás. Que ya no sea prioridad en las agendas observar una buena pelea.
Por eso, el combate/exhibición que realizaron el pasado sábado Mike Tyson y Roy Jones Jrs. fue una caricia a la memoria, recordando aquellos viejos tiempos que son cada vez más lejanos. Obviamente que Iron Mike ya no es aquel camión de frente que en la segunda mitad de la década de 1980 pasaba por arriba a sus rivales; ni Jones aquel peleador técnico, veloz y completo que fue elegido como el mejor de la década del 90.
De los dos, Tyson se mostró mucho mejor física y boxísticamente, mientras que su rival pareció no haberse entrenado muy seriamente para este compromiso o, tal vez, a sus 51 años el cuerpo le dio una señal de que puede realizar este tipo de espectáculos, pero definitivamente no puede arriesgarse a querer volver a boxear profesionalmente.
Como estaba preestablecido, la única manera que cualquiera de los dos pudiera vencer al otro era por nocaut, ya que si se cumplían los ocho asaltos pautados, automáticamente se decretaba empate. Más allá de eso, en el juego de las tarjetas personales todos lo vieron ganar con cierta comodidad a Mike.
Quizá lo único que faltó fue que Tyson hiciera algún tipo de alusión al fallecimiento de Diego Armando Maradona, quien le tenía una enorme admiración, lo invitó a su programa, La Noche del 10, en 2005 y le obsequió una camiseta de la selección Argentina. Por su parte, Roy Jones Jrs. en sus guantes le rindió tributo a otra leyenda del deporte fallecida este año: Kobe Bryant.
Como era de esperarse, esta exhibición generó efecto dominó: en las últimas horas Evander Holyfield, otra leyenda, desafió a Tyson para que “bailemos una vez más”. A sus 58 años, estaría dispuesto a volver al cuadrilátero para reeditar el tercer cruce entre ambos, luego de sus famosas peleas de los ’90 que, entre otras cosas, incluyeron el famoso mordiscón de Tyson en la oreja de Holyfield.
Pero más allá de lo que pudiese ocurrir próximamente o si el enfrentamiento entre Tyson y Jones colmó o no las expectativas de cada televidente, el simple hecho de volver a ver a esas leyendas sobre el ring fue una bocanada de aire fresco para los fanáticos del boxeo, sobre todo en época de vacas tan flacas.
El boxeo vuelve al Luna Park
El estadio Luna Park le abre de nuevo sus puertas al boxeo. La empresa OR Promotions llegó a un acuerdo con la administración del recinto y, en 2021, volverán a organizarse veladas en el mítico escenario porteño. La última vez que hubo una velada allí, el protagonista principal fue Omar Narváez, quien aquella noche del 25 de mayo del 2013 venció por decisión dividida al mexicano Felipe Orucuta y retuvo su título mundial Supermosca OMB.





















