Entrevista
Se cumplió el sábado el cuarto aniversario de la tragedia de Chapecoense, en la que el avión que trasladaba al equipo brasilero se estrelló contra un cerro en Medellín, Colombia, y murieron 71 personas. Mirador Entre Ríos se comunicó con la azafata Ximena Suárez Otterburg, una de las seis personas que sobrevivieron, quien recordó aquel suceso que conmovió al mundo.
Gustavo Müller
El 28 de noviembre de 2016 será recordada como una de las tragedias más dolorosas en la historia del fútbol, con 71 víctimas fatales y tan solo seis sobrevivientes. El club Associação Chapecoense de Futebol, del estado de Santa Catarina, en Brasil, llegó a la final de la Copa Sudamericana y enfrentaría en el partido de ida al Atlético Nacional de Medellín, con el objetivo de hacer historia y quedarse con el cetro continental. Sin embargo, a poco de aterrizar en el aeropuerto José María Córdova de la mencionada ciudad colombiana, el vuelo 2933 de la aerolínea LaMia, impactó sobre el cerro “El Gordo” y el avión se partió en dos. La causa: un fallo en el sistema eléctrico por escases de combustible.
Al cumplirse el sábado el cuarto aniversario de aquel trágico suceso, la azafata Ximena Suárez Otterburg, única mujer sobreviviente de aquel fatídico vuelo, dialogó con Mirador Entre Ríos sobre lo que sucedió aquella noche. La oriunda de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, contó que siempre tuvo una premisa luego de recuperarse del accidente: volver a los cielos, lo cual pudo cumplir. Un claro ejemplo de superación, de valor a la vida y de lucha que estremece hasta el más duro corazón.
-¿Qué podes recordar de lo sucedió aquella noche?
-Recuerdo todo. Empezamos el día como un vuelo normal. Yo trabajé con esta aerolínea desde los inicios y ese era el último vuelo. Todos los días recuerdo como si fuera ayer. A veces me levanto y recuerdo esas imágenes y en ese momento pienso solamente agradecerle a Dios por estar viva.
-¿Cómo te encontraron, quién o quiénes y en qué estado?
-Yo estaba con Erwin Tumiri, el otro sobreviviente. Cuando ocurrió el impacto, en ese momento estaba atorada, no podía moverme. Tenía un fierro atravesado en el brazo derecho, del cual tengo una gran cicatriz. Si le contara son cosas muy fuertes. Ya no me cuesta tanto recodar porque aprendí a convivir con los recuerdos. Cuando estaba en el lugar escuché que Erwin me llamaba por mi nombre: “¡Ximena, Ximena!…David…David!”, le hablaba a los compañeros. Y yo empecé a gritarle, sentía que me faltaba el aire. No podía moverme, no podía salir de allí, era una desesperación única porque olía a combustible. En ese momento pensé que me iba a quemar viva.
La peor muerte
-En una declaración que mantuviste con un periodista colombiano manifestaste que una fuerza sobrenatural te tomó y te dio fuerzas para salir de la situación en la que te encontrabas. ¿Podrías explicar qué fue lo que te sucedió?
-En el lugar en donde me encontraba sentí como que si alguien te diera un abrazo fuerte y vos no podes respirar, te falta el aire. En el momento en que el avión ladeó rápidamente de un lado hacia el otro y se levantó, me asusté, quise llamar a comando de cabina para ver que sucedía, pero no obtuve respuesta. Fue el impacto y después sentí como que si te abrazara el “amor de tu vida”, así de fuerte. Yo gritaba y gritaba, y el avión estaba dando vueltas. Golpeó la cola, que quedó en la punta del cerro, la parte de adelante empezó a girar como una pelota y caímos a tierra. Yo iba sentada y amarrada, seguramente en otras circunstancias no hubiese sobrevivido.
-En un principio se dijo que la aeronave tenía pautado el aterrizaje en el aeropuerto de Cobija en Bolivia para reabastecerse de combustible. Sin embargo los pilotos decidieron seguir el trayecto sin escalas. ¿Qué tan cierto es eso?
-Así fue. Cuando hicimos el briefing (NdeR: reunión informativa) yo sabía que debíamos aterrizar en Cobija, incluso después de que despegamos desde Santa Cruz de la Sierra me levanté a dar un pequeño refrigerio para ese tramo. Consulté y me enteré que íbamos a ir directo. Hablé con el oficial de cabina y me dijo que me sentara y que me quedara tranquila.
-¿Te sorprendió al decisión que tomaron?
-Me sorprendió un poco. Incluso le pregunté al técnico de vuelo y me comunicó que no tenía idea de la decisión. Esperé sentada y más tarde el jefe de cabina me ordenó que sirviera la comida.
-¿Cómo era el ánimo del equipo en ese momento?
-Dentro del avión era todo una fiesta. Todos cantaban, bailaban. Era un equipo muy alegre. Incluso los periodistas que acompañaban la delegación también estaban muy contentos. Se filmaban y se divertían. Era como si fuera un cumpleaños. No era para menos, llegaban a la final, y ellos mismos decían “Vamos a ser triunfadores”.
-¿Qué secuelas te dejó el accidente?
-Tuve que permanecer bajo tratamiento psicológico, que duró casi ocho meses. Con fisioterapeutas porque no podía caminar muy bien. Tenía muy lastimado mi pié derecho. Entre cuatro y cinco meses fue lo que duró la recuperación. Además presentaba otras heridas de consideración en el omóplato, el brazo derecho y la vértebra dorsal. A todo esto se le sumaban lesiones en la nariz y la boca, donde tuvieron que realizarme algunos puntos.
-¿Volviste a volar después de todo eso?
-Sí. Me contrató la empresa Amazonas de Brasil. Ellos tienen aviones pequeños. Me tuvieron que hacer los exámenes psicológicos nuevamente. Tuve que realizar los tramos de vuelo y pasé esas exigencias hasta que llegaron aviones nuevos e igualmente tuve que cumplimentar los cursos para ese tipo de aeronaves.
-¿Seguís trabajando para esa empresa?
-En este momento no. Pero tengo la idea de incursionar en otra faceta de la aeronáutica, me gustaría ser piloto privado. Ese es uno de mis sueños.
-¿Cómo fue el recibimiento cuando llegaste a tu ciudad natal, luego de haber estado internada por tanto tiempo?
-Recuerdo que ese día estaba sedada. Me habían suministrado alguna píldora, estaba como sonámbula. Me asombré cuando llegué a Santa Cruz de la Sierra y vi a toda mi familia vestida con poleras blancas que decían: “Xime, nuestro milagro, bienvenida a casa” con globos y todo eso. Los medios de comunicación estaban ahí. Obviamente que querían entrevistarme, pero ese momento para mí fue shockeante, no quise dar entrevistas, porque lo único que quería era abrazar a mis padres y a mis hijos.
-¿En qué pensabas cuando estabas en el lugar del siniestro esperando a que te rescataran?
-Cuando nosotros nos accidentamos fueron como dos horas que estuvimos esperando a que nos rescataran. Tenía lesiones muy profundas, muy graves. Escuchaba cosas, hasta parecía que estaba delirando. Perdí mucha sangre. Hubo un momento que me estaba por rendir, pero creo que Dios puso la imagen más hermosa, la de mis dos hijos. Y los tres estábamos jugando a la pelota. Esa imagen me dio mucha fuerza. Empecé a rezar y pedí que todavía no fuera tiempo de morir y dejar a mis hijos sin madre.
-Se nota que sos una persona de fe. ¿Sentiste que no estuviste sola en el lugar del accidente?
-Existe un Dios misericordioso que nos ama a todos. En la vida tenemos un propósito, algo que hacer. Por algo estamos aquí y todo pasa por algo, y tanto de esas cosas buenas o malas hay algo que aprender.
-¿Qué mensaje le dejarías a esas personas que de pronto bajan los brazos, teniendo en cuenta que a vos se te concedió una segunda oportunidad?
-Que no se rindan. Que si tienen una meta o algún propósito que luchen por ello. Luchen hasta lo último. Si no lo logramos y se nos cierran las puertas, es por algo. Dios nos muestra otra cosa, pero quiere ver cómo podemos luchar, hasta donde podemos llegar para abrirnos una puerta que sea mejor. Yo tuve la meta de volver a volar, lo cumplí. Salí adelante. No tengo miedo a volar. He escuchado a la gente que me pregunta por qué sigo volando, pero yo les contesto que siempre fue mi sueño. Y en realidad de alguna u otra manera todos vamos a morir, es algo que no podemos evitar, por eso mismo unámonos y, fundamentalmente, seamos agradecidos por nuestra vida, por todo lo que Dios nos da. Valoremos eso y luchemos por nuestros ideales, por lo que queremos. Todo lo podemos lograr si tenemos fe, hay que creer en nosotros mismos.
-¿Tenés pensado volver cuando se cumpla otro aniversario del accidente?
-Me encantaría volver. La gente colombiana cada año nos recuerda y nos hace un homenaje muy hermoso. Lo que nos pasó le ha llegado tanto al corazón que cada 28 de noviembre que yo llego se me hace un nudo en la garganta.
El dato
En noviembre de 2017, al cumplirse el primer aniversario de la tragedia, Ximena Suárez presentó su libro denominado Volver a los cielos, el cual inspiró para titular este artículo.
Los seis sobrevivientes
Además de Ximena Suárez Otterburg, también sobrevivieron Erwin Tumuri, Rafael Henzel, Alan Ruschel, Jakson Follmann y Hélio Neto. Tumuri también formaba parte de la tripulación; Henzel fue un locutor, que falleció a causa de un infarto el 26 de marzo de 2018; mientras que Ruschel, Follmann y Neto integraban el plantel de Chapecoense.
Otras tragedias aéreas en el fútbol
-Torino: 4 de mayo de 1949
La tragedia de Superga, con el plantel del mítico Torino, inició una larga lista de accidentes aéreos que enlutaron al fútbol. Ese día se perdió a uno de los equipos legendarios del fútbol italiano. El plantel del Torino, que había ganado los últimos cinco campeonatos de liga y era la base de la selección italiana, volvía en avión a Turín luego de disputar un partido amistoso en Portugal. Al descender, la aeronave se estrelló contra uno de los muros de la Basílica de Superga y hubo 31 muertos, incluyendo a 18 jugadores de ese mítico plantel.
-Manchester United: 6 de febrero de 1958
El accidente fue el 6 de febrero, en Múnich, luego de que el equipo inglés eliminara al Estrella Roja de Belgrado en los cuartos de final de la Copa de Europa. El avión se estrelló en el aeropuerto de Munich-Riem, donde estaba prevista una escala técnica. Murieron 23 personas, entre los sobrevivientes estaba Bobby Charlton, una de las grandes leyendas que dio el fútbol inglés.
-Selección de Dinamarca: 16 de julio de 1960
El 16 de julio murieron ocho jugadores de la selección nacional de fútbol de Dinamarca en un accidente ocurrido al despegar en el aeropuerto de Kastrup, en Copenhague
-Tragedia del Green Cross: 1 de abril de 1961
Fallecieron 24 personas, entre ellos parte del equipo de Club de Deportes Green Cross. El equipo de fútbol se embarcó en la ciudad de Osorno, donde había disputado un encuentro el sábado 1 de abril contra el equipo local por la Copa Chile.
-The Strongest: 26 de septiembre de 1969
El equipo boliviano sufrió la pérdida de casi todo su plantel en la llamada Tragedia de Viloco, en 1969. El avión en el que viajaban los jugadores se estrelló en una zona montañosa cuando volvía de Santa Cruz a La Paz. Allí perdieron la vida otros siete argentinos: Hernán Andretta, Miguel Ángel Porta, Héctor Marchetti, Agustín Arrigó (cinco partidos, un gol, en Huracán en 1965), Raúl Farfán, Julio Alberto Díaz y Osvaldo Franco, estos dos últimos nacionalizados bolivianos.
-Praktor Tashkent: 11 de agosto de 1979
Murieron 17 jugadores del equipo soviético pero fue una de las tragedias aéreas más grandes de la historia.
-Alianza Lima: 8 de diciembre de 1987
El avión Fokker de la Marina de Guerra del Perú que llevaba al plantel peruano se precipitó al mar cuando regresaba de la ciudad de Pucalipa. Murieron las 54 personas que iban a bordo, incluyendo a 26 miembros del plantel peruano.
-Selección de Zambia: 27 de abril de 1993
El seleccionado de Zambia viajaba a Senegal para jugar por eliminatorias mundialistas. El avión de la Fuerza Aérea se desplazaba desde Port Louis (Isla Mauricio) hasta Dakar (Senegal) cuando sufrió una falla en un motor y cayó al Atlántico. Fallecieron las 30 personas que viajaban, entre ellas 18 jugadores y tres técnicos.





















