Juicio
El sacerdote imputado por corrupción de menores afrontó un nuevo juicio y recibió una nueva condena que se suma a la de 25 años que le impusieron en 2017. Este lunes por la mañana, se dio a conocer la condena a once años de prisión de cumplimiento efectivo y accesorias legales.
Sabina Melchiori | redaccion-er@miradorprovincial.com
El sacerdote imputado por corrupción de menores afrontó un nuevo juicio y recibió una nueva condena que se suma a la de 25 años que le impusieron en 2017. “Estamos conformes con la justicia”, manifestó el denunciante. El Tribunal, integrado por Alejandro Calleja, Alejandra Gómez y Mauricio Derudi, resolvió por unanimidad declarar a Juan Diego Escobar Gaviria, sacerdote de la localidad de Lucas González, como autor material y penalmente responsable del delito de promoción de la corrupción de menores agravada por la condición de guardador, en perjuicio de Santiago Mendes Tavares, según el artículo 45 y 125, párrafos 1º y 3º del Código Penal.
Este lunes por la mañana, se dio a conocer la condena a once años de prisión de cumplimiento efectivo y accesorias legales.
El sacerdote deberá cumplir su condena en la Unidad Penal Nº5, de Victoria, donde se encuentra actualmente alojado, cumpliendo su anterior condena a 25 años de prisión por el mismo delito cometido a otros menores. Desde ese penal y de modo remoto fue que Gaviria siguió las audiencias que se desarrollaron el 18 y 19 de noviembre.
"Estamos muy contentos"
El fiscal Rodrigo Molina y la querella representada por Mariano Navarro habían solicitado una pena de 12 años de prisión para el sacerdote, mientras que la defensa, que ejercen Milton Urrutia y Alejandra Pérez, pidió su absolución. En diálogo con Mirador Entre Ríos, Santiago Mendes Tavares, único denunciante en esta nueva causa, manifestó su conformidad con la sentencia: “Estamos muy contentos, conformes con la Justicia porque pensamos que le iban a dar menos años”.
En Lucas González, el pequeño pueblo donde sucedieron los abusos, tras conocida la sentencia, se realizó una caravana con motocicletas y automóviles en apoyo a las víctimas. Se expusieron carteles que afirmaban “los niños no mienten, no al abuso sexual infantil”.
Por su parte, el abogado querellante, Mariano Navarro, expresó: “11 años es una muy buena condena, ya que se trata de un solo caso. Estamos super conformes”, y adelantó que los 11 años de prisión efectiva se sumarán a los 25 ya dispuestos una vez que ambas condenas queden firmes.





















