El verano (complicado) que se viene
Las imágenes que recorrieron medios y redes sociales desde el sábado pasado preocuparon a las autoridades: colectivos hacia la costa rosarina repletos de veraneantes, cientos de jóvenes esperando horas en el único muelle que opera actualmente para cruzar a las islas en la zona de la Rambla Catalunya, y fiestas sin control en los paradores isleños, como combo de preludio de un verano que se estima difícil de sostener en pandemia.
Hagar Blau Makaroff
redaccion@miradorprovincial.com
Las autoridades provinciales no descartaron un retroceso de fase en las actividades náuticas, mientras que desde el Municipio buscaron consensuar con Prefectura Naval y con el Enapro en un mayor control de la costa y en ampliar la oferta de veraneo, ante el embudo de demanda que se generó en la Rambla. Es decir, avanzar en la reapertura de La Florida paga con el nuevo protocolo el fin de semana largo del 21 de noviembre, así como sumar en La Fluvial el servicio de transporte hacia las islas desde el centro.
Entre otras causas, el tumulto fue a falta de playas locales y de las embarcaciones colectivas que operan siempre en Costa Alta y en La Fluvial, que aún no están operativas porque no comenzó la temporada. Los transportistas de Costa Alta todavía no pueden navegar por la gran bajante del río en esa zona, mientras los de La Fluvial están a la espera del OK provincial cuando esté listo un muelle nuevo en el Banquito San Andrés (ver apartado). Al momento para cruzar a las islas con servicios sólo hay lanchas taxis, que tienen capacidad de 12 personas, en detrimento de las grandes embarcaciones que son de capacidad de 70 a 250 personas, que cuando operen, será al 50 por ciento por protocolo.
"Es muy preocupante la situación porque aún estamos en el ASPO, con actividades que se pueden realizar pero siempre que tengan el compromiso individual ciudadano para cuidar de sí mismos y de los otros, o hay riesgo de perder todo lo logrado", dijo la ministra de Salud, Sonia Martorano, y en sintonía el secretario de Trabajo precisó que "la apertura de actividades náuticas no puede ser una excusa para que existan reuniones sociales multitudinarias, porque no fue pensado de esa manera".
Pusineri aseguró que en el correr de esta semana se insistirá en ajustar los controles con el Ejecutivo Municipal para revertir y corregir lo sucedido, pero advirtió que "si no se corrige, no se descarta volver atrás con la actividad náutica".
"Lo que pasó el fin de semana no se puede repetir. Si algo aprendimos es que no podemos permitir la aglomeración", precisó el intendente Pablo Javkin, y aseveró que se deberá "corregir esta forma de presencia, porque hemos intentado establecer filas para ordenar el abordaje de las lanchas que cruzan a las islas pero fue insuficiente, y no fue efectivo".
Luego se reunió con el prefecto general Hugo García, director de Seguridad de la Región Centro justamente por este cuadro de situación, en vistas de mejorar "la acción del Estado en todos sus niveles" en la zona del río y a su vez adelantó que se dialogará también con los clubes".
"No podemos vivir en una ciudad con alta ocupación hospitalaria y donde se den estas situaciones", consideró Javkin, quien analizó que "un sector de los jóvenes cree que el virus no los va a afectar, pero terminará afectando a sus familiares".
El secretario de Gobierno municipal Gustavo Zignago reconoció: "El sábado tuvimos una situación crítica en la Rambla. Nos vimos sobrepasados en la situación (que mejoramos el domingo con más transporte), y las previsiones fueron superadas por los cálculos previos".
Recordó que éste desborde fue similar en la reapertura de la actividad bancaria y en la de los parques, y aseguró entender "que hay expectativas de la gente, que hay más demanda de la que se puede cubrir, pero hay que seguir cuidándonos con aislamiento higiene y distanciamiento social. No queremos en 15 días encontrarnos con consecuencias sanitarias. Este domingo mientras se llenaba de jóvenes en la costa, los municipales despidieron a su compañera enfermera del HECA fallecida por contagiarse de Coronavirus trabajando".
La Florida, el banquito y las piletas esperan
Para evitar que ocurra nuevamente una gran presencia de personas en los parques y las interminables filas para cruzar en lancha a las islas, la Municipalidad de Rosario le pidió al Gobierno Provincial la autorización para habilitar la temporada de verano antes de tiempo.
La estrategia municipal será ampliar las ofertas para que haya más espacios de veraneo, aseguró Zignago, y prometió que "en 10 a 15 días tendremos esa posibilidad, porque estamos trabajando en el espacio en La Florida para que sea seguro y abrirlo al público", así como también adelantar el servicio de colectivos Línea de la Costa que opera cada verano, para descomprimir al transporte.
Este martes el secretario de Deporte y Turismo Adrián Ghiglione confirmó que La Florida reabrirá sus puertas el fin de semana largo del 21 de noviembre, que permitirá tener 600 metros más de playa y "descomprimir la Rambla y los taxis náuticos".
Este particular verano el complejo de playa privada no abrirá sus vestuarios, y sumará en los ingresos al predio un control de fiebre y registro de trazabilidad. "Es un lugar donde podemos controlar la cantidad de personas y garantizar el distanciamiento social", afirmó el secretario.
Así como en La Florida con su protocolo y acondicionamiento para el veraneo con distancia social y capacidad limitada de veraneantes, algo similar se gesta con los cruces desde el centro rosarino a la isla desde La Fluvial, concesión del Enapro, ya que Mirador Provincial pudo confirmar que la Provincia se comprometió con el avance de un muelle en el Banquito San Andrés, que se espera para principios de diciembre.
"El muelle nuevo contará con un puesto sanitario, seguridad y wi-fi" adelantaron en off a este medio, a la vez que aseguraron que "la salida será desde La Fluvial, donde se asegura el control de las filas con distanciamiento desde el muelle hasta el parque" para que no vuelvan los desmadres como el del fin de semana pasado en la Rambla.
En La Fluvial se espera trabajar cuando esté terminado el muelle del Banquito, y en el camino, se trabaja en dos posibles medidas: la venta de una cantidad de tickets más limitada, ya que cada embarcación trabajará al 50 por ciento y con distancia de más de un metro por persona, y la posible venta de manera online, sugerida por las autoridades sanitarias. Lo seguro es que La Fluvial el fin de semana entrante no estará funcionando, y probablemente tampoco el siguiente.
Por otra parte, el titular del área de turismo del municipio anticipó que se entregó a los clubes el protocolo que se implementará en las piletas públicas para que lo utilicen en sus instalaciones.





















