Entre Ríos, patrimonio y paisajes culturales
Tres residencias (dos de gobernadores y una de intendente) permiten asomarnos a criterios constructivos vigentes en la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de edificios erigidos en Paraná y Victoria que, por cierto no se encuentran en condiciones ideales de conservación pese a su riqueza patrimonial.
Mariana Melhem
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Entre el período confederal y el tramo que se corresponde con la denominada “Generación del 80” se desarrolló una arquitectura residencial cuya inspiración tipológica es la denominada Casa Pompeyana o Casa de Patios. Consiste en la disposición de habitaciones en torno a un patio principal y articulado por galerías que, además, cuando la profundidad del terreno lo permitía, presentaba un segundo patio rodeado de habitaciones de servicio, para dejar hacia el fondo, un área de terreno natural que contaba con huerta y algunos árboles frutales.
Los casos a los que haremos referencia son tres y seguramente su permanencia en el tiempo se relacione con que el Estado (Provincial y Municipal) las adquirió en algún momento para convertirlas en dependencias administrativas.
Estas arquitecturas fueron construidas como residencia de personalidades destacadas y su desarrollo pudo sustanciarse merced a las dimensiones generosas de sus lotes. Basta recordar que, en tiempos de la colonia, las manzanas se dividían en cuatro solares y que, a medida que las ciudades fueron creciendo, se fueron subdividiendo en parcelas más pequeñas para obtener mayor aprovechamiento del suelo urbano.
Para tener una idea, los casos a los que referimos se asientan en lotes de más de veinte metros de frente por cincuenta metros de fondo –a razón de un quinto por un medio de manzana- en áreas centrales de la ciudad.
Desde el punto de vista del lenguaje se distingue un repertorio clásico italianizante que cuenta con un zócalo corrido de mármol, pilastras estriadas y rematadas por capiteles corintios, arcos o frontis sobre las aberturas, cornisa profusamente ornamentada y una balaustrada superior de cierre. Las rejas son del tipo cajón, es decir que no solamente tienen un paño al frente, sino que sobresalen y cuentan con caras laterales, además de presentar la particularidad de poder abrirse.
Su trabajo en filigrana y las uniones remachadas, permiten datar la construcción en el período anterior a la incorporación de la soldadura. Estas herrerías junto a las carpinterías en madera para puertas principales y cancel son una muestra de la calidad en artesanías de la construcción con la que contaban nuestras ciudades finalizado el auge de la confederación.
Un nuevo destino
La sede de la Biblioteca Provincial de Entre Ríos, localizada en Alameda de la Federación 248/278, nace de la fusión de dos propiedades que fueron originalmente construidas para residencias de gobernadores. La que se localiza al este perteneció al Dr. José Francisco Antelo, gobernador entre 1875 y 1879; y la del oeste, al gobernador Ramón Febre cuya gestión se desarrolló entre 1879 y 1883.
La vivienda Antelo fue ampliada hacia fines del siglo XIX y subdividida en dos en 1926. La de Febre, en cambio, no tuvo modificaciones sustanciales y albergó a la Escuela de Policía durante un tiempo. En la década de 1970, el Gobierno Provincial las expropia con destino a oficinas administrativas. Pero será recién en 1987 se transformaron en sede de la Biblioteca.
La característica particular de este conjunto se relaciona con la geometría compleja de la manzana que, al plantearse sobre una calle diagonal (actual Alameda de la Federación), no tiene forma cuadrada sino trapezoidal y esto incide en el diseño que debe responder tanto a la línea de fachada, como a las medianeras. La decisión que se tomó es que las salas que dan hacia Alameda se desarrollen siguiendo una línea paralela al frente, y que las irregularidades sean llevadas a los vestíbulos y patios.
Un criterio de conservación particular, respondiendo a la época de su realización (década de 1980), permitió que se demoliera buena parte de estas viviendas para disponer de su nuevo uso. Aun así, la conservación de los locales del frente, los vestíbulos y la refuncionalización de uno de sus patios con destino a sala de lectura, permite recomponer la dimensión original de estas obras. Por otra parte, la instalación de materiales documentales y bibliográficos, dentro del patrimonio construido, permitirá que podamos disfrutarlo durante más tiempo y con accesibilidad pública.
Una actitud generosa
La creación de la Biblioteca Provincial responde al anhelo del profesor Antonio Serrano que, desde su juventud, fue consolidando un voluminoso patrimonio bibliográfico documental que donó al Gobierno de Entre Ríos al jubilarse.
Su espíritu fundador cristalizó también en otros proyectos educativo–culturales para su provincia natal aun luego de haberse radicado en Córdoba para continuar sus actividades científicas.
El fondo donado por Serrano, fue recibido por el entonces gobernador Enrique T. Cresto y bajo este impulso se creó la Biblioteca mediante la Ley 5593 del 31 de octubre de 1974. La institución, recorrió un errante derrotero funcionando en diversas sedes hasta que se dispuso de este espacio patrimonial al que nos referimos.
Con ornamentos singulares
En Victoria la hoy Casa del Deporte, fue residencia del intendente Jorge Gonzálvez (1877).
La obra fue diseñada por un arquitecto de Buenos Aires, del que no se tiene referencia. Una mirada aérea permite distinguirla dentro del conjunto, por la perfecta geometría de su diseño, donde se descubre el patio.
La disposición es simétrica y el acceso a la vivienda se da mediante el zaguán que distribuye a las galerías a través de las cuales se organizan las salas por un lado, y por otro el patio. Siguiendo por dicho eje, se accede el segundo patio donde se disponen las dependencias de servicio.
El mayor despliegue ornamental se da en el frente y en el patio principal. La fachada está dividida en cinco paños a partir de un zócalo de mármol que eleva el conjunto. Los paños están definidos por pilastras dobles, el central rehundido con respecto a los otros alberga el portal de ingreso al que se accede por escalones de mármol y que se cierra con hojas de madera tallada.
El patio principal al que se llega atravesando la reja trabajada con motivos florales, está rodeado de columnas de fuste estriado y capiteles corintios, con arcos entre columnas.
Aunque evidencia el inexorable paso del tiempo, esta obra conserva detalles de autenticidad.





















