Dura situación
Maximiliano Tissera es musicalizador, disc jockey, o dj, como sea que lo llamen, es un rubro fundamental para el entretenimiento, aunque en esta pandemia son los grandes olvidados. Al no estar habilitados boliches bailables, ni fiestas, siguen sin poder trabajar como lo hicieron hasta el fin de semana previo al 13 de marzo de 2020. Si bien presentaron protocolos, no obtuvieron respuestas. Tampoco alternativas para subsistir.
Lucía Torres
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Quedamos muy complicados económicamente primero, pero también psicológicamente” comienza aclarando al momento de la nota, mencionando que en su caso particular durante mucho tiempo el ´pasar música´ era un “extra” como ingreso de dinero, pero en los últimos años se había convertido en su ingreso principal, “con la inversión que eso significó para hacerlo, y de buenas a primeras eso se terminó y quedamos sin nada, no tuvimos ayuda de nada”.
En cuanto al apoyo a nivel local sí aclaró que desde el municipio, “periódicamente nos dan algún laburo menor, para hacer transmisiones por las redes o cosas similares, pero muy poco y que no alcanza, ayuda, sí, pero no es lo que veníamos haciendo”. El paso de los meses en esta cuarentena llevó a algunos musicalizadores a vender equipos, para poder subsistir y pagar las cuentas. “Aunque en mi caso tengo montada una empresa de sonido que puede tener otras aristas más adelante, los que exclusivamente pasan música en boliches o fiestas no tienen opción, entonces muchos tuvieron que dedicarse a otra cosa, cambiar completamente el rubro para poder comer, es complicado, porque hay gente que hizo esto por 20 o 30 años y de un día para el otro comenzar a buscar otra cosa, no es fácil” manifestó.
Carga impositiva
En el caso de los impuestos están exceptuados del impuesto municipal mientras dure la pandemia, “y en el caso del monotributo pudimos bajar la categoría para pagar menos, pero sí o sí se genera gastos, y los servicios como luz y demás, aunque no te corten, sabés que lo tenés que pagar y la deuda está, se genera un problema para las quienes tenemos personal a cargo, es todo una cadena”. Además, más allá de los disc jockeys, en esta actividad son muchos los trabajadores que pierden directa o indirectamente, “los decoradores, seguridad, barman, modistas, catering, fleteros, e indirectamente los cotillones, centros de maquillaje, locales de electrónica que trabajan por los equipos, distribuidora de bebidas, entre otras.
Según expresó Maxi, en estimaciones que se hacen a nivel nacional, “se habla de unos 450 mil personas que están sin trabajar por este rubro, y detrás hay 450 mil familias donde en muchos casos no queda otra que vender los equipos, lo que significa perder inversiones de años y años, sabiendo que hoy en día y con el dólar como está es imposible volver a hacerte de lo mismo cuando termine la cuarentena, la tecnología va avanzando, muy complicado”.
Protocolo
En su caso particular participó de la presentación de dos protocolos, uno en conjunto con el boliche bailable del que formaba parte hasta el 13 de marzo, y otro de manera particular. “Los presentamos primero en la intendencia, porque entendemos que son los pasos a seguir para que consigamos una respuesta desde Nación”. En este sentido explicó que lo hicieron en varios municipios de la costa del río Uruguay donde alguna vez estuvieron trabajando con el sonido, “tuvimos respuesta positiva de San Jaime, La Paz, Gualeguaychú, y Chajarí, pero no es algo que dependa de las intendencias, sabemos que por el momento la respuesta es el no, pero tenemos que intentar y más que nada buscar las formas, porque sabemos que la realidad es que hay reuniones y juntadas, y ahora volvemos a presentar pensando en las fiestas de fin de año, las recepciones, lo que es 24 y 31, queremos hacer las cosas bien y con tiempo” recalcó el entrevistado.
En el caso de las recepciones lo que se establecía era que sólo podía ir la familia cercana del egresado, llámese mamá, papá, hermanos, y no como se hacía acá que se vendían entradas y podía ir cualquiera como un baile, con mesas debidamente separadas, siempre atendidas por un mismo mozo, y siempre planteándose en lugares al aire libre. “Además pedimos que el municipio dé una mano para garantizar que esto se cumpla, en la puerta, con inspectores también, porque somos un poco hijos del rigor y sabemos que si nos tocan el bolsillo, nos dan más ganas de cumplir, y creo que ahí se va a cumplir”.
Las fiestas clandestinas
Al ser consultado por las fiestas clandestinas expresó que “creo que es un problema serio, gracias a Dios con todas las que sabemos que se hacen no tenemos que lamentar ni un accidente grave, que en un lugar X se caiga una pared, porque se hacen en espacios que no están preparados para eso, muchos a la vera de la ruta, y sabemos el peligro que eso significa, con las corridas con la policía, pero vamos naturalizando cosas que no deberían pasar, afortunadamente hasta ahora no pasa de anécdotas contadas en twitter, pero tenemos que buscar una solución antes de que esto pase a mayores”.
Finalmente, Tissera reiteró que quieren volver a trabajar, siempre en el marco de la legalidad “somos conscientes de lo que sucede, de lo que trabaja el personal de salud, de las capacidades hospitalarias que tenemos, pero creo que hay muchas actividades que se están haciendo, donde la gente comparte espacios y se cuida, porque trabajar hay que trabajar, y nosotros también merecemos y necesitamos hacerlo”.





















