Boxeo
Wenceslao Mansilla se mostró feliz por la apertura del Centro de Entrenamiento Team Peligro, que funciona en las instalaciones del Club Paracao. La inauguración estaba prevista para abril, pero la pandemia obligó a modificar todos los planes. Uno de los objetivos del pugilista es poder organizar festivales en la institución de la zona sur de Paraná.
Los nuevos proyectos traen consigo sueños y objetivos. Quienes se animan a dar este paso, el de animarse a emprender alguna actividad, lo hacen con metas por delante, tratando de lograr lo propuesto para alcanzar el fin deseado en la planificación.
A comienzos de este año, el boxeador paranaense Wenceslao Mansilla dio este paso, apostando a poder montar su propio gimnasio, el Centro de Entrenamiento Team Peligro, en las instalaciones del Club Atlético Paracao de la capital entrerriana. Luego de haber trabajado durante algunos años en el gimnasio Profighter, Peligro decidió abrirse otro camino. Por ello terminó de dictar sus clases en febrero e iba a aprovechar todo marzo para acondicionar su nuevo lugar de trabajo, con el fin de poder ponerlo en funcionamiento en abril.
Pero la pandemia del virus COVID-19 y la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional, que se fue extendiendo a lo largo de los meses, postergaron esta apertura. En el medio, la incertidumbre y la más que difícil situación económica que atravesaron (y continúan atravesando) quienes están en el rubro.
En agosto las autoridades municipales habilitaron los gimnasios y centros de entrenamiento, por lo que pudieron reabrir sus puertas, cumpliendo con estrictos protocolos de prevención sanitaria, aunque esta habilitación no abarcaba la práctica de deportes de combate. Por esto, el Centro de Entrenamiento Team Peligro pudo abrir sus puertas, aunque sin poder desarrollar el total de las actividades que estaban previstas con anterioridad.
Pero con el incremento de contagios en la capital entrerriana, a principios de septiembre los dirigentes decidieron volver nuevamente a Fase 3, suspendiendo las habilitaciones para los gimnasios. Otra vez el rubro debió pagar los platos rotos.
Finalmente, tras 14 días, nuevamente se les otorgó las habilitaciones correspondientes y los centros de entrenamientos reabrieron sus puertas el lunes 14 de septiembre. Mirador Entre Ríos se contactó con Peligro Mansilla, quien contó cómo vivió todo este desgastante proceso.
-Se hizo esperar la apertura del nuevo gimnasio…
-Estoy muy contento de que pudiéramos abrir el nuevo gimnasio. Habíamos planificado la apertura e inauguración en abril y se recontra demoró. Actualmente sólo estamos habilitados para dar clases de entrenamiento físico, pero por lo menos ya podemos recibir gente. Trabajamos con turnos y cupos reducidos, pero dándole uso a las instalaciones.
-¿Qué sentían durante todo el tiempo que estuvieron cerrados y cómo tomaron la decisión de suspenderle las habilitaciones?
-Esos meses fueron desesperantes. Todos hemos invertido en nuestros gimnasios y para algunas personas es la única fuente de ingresos. Después considero que no tuvo sentido que vuelvan a cerrarnos, ya que tengo entendido que en Paraná nadie se infectó en un gimnasio, porque la mayoría cumplía al pie de la letra con los protocolos por el temor que nos cerraran nuevamente. Por otra parte, también entiendo que la actividad física es sumamente importante para la salud, no sólo para el físico sino también para la mente. Más en estos tiempos difíciles, en los que se vive con mucho stress.
-Ya habías estado dando clases en distintos gimnasios, pero ahora es tuyo. ¿Es otra responsabilidad?
-En Profighter éramos tres socios y en el Sindicato de Camioneros yo sólo soy el profesor de boxeo. En este proyecto estoy asociado con un amigo, Alejandro Coronel, quien fue una de las personas que me motivó a montar un gimnasio más apuntado específicamente al boxeo. Él, que era mi alumno en Profighter, me lo propuso antes de que yo peleara en Francia (en noviembre del 2019) y le dije que cuando volviera lo íbamos a hablar con más tiempo. Hablamos y se empezó a gestar todo. Ya tenía decidido irme de Profighter, se lo había comunicado a mis socios, y dimos clases hasta febrero con la idea de armar el gimnasio y empezar en abril. Luego pasó todo esto.
-Mencionaste un gimnasio específico de boxeo, ¿con qué cosas que no tenías antes contas ahora?
-Sobre todas las cosas el ring. Había sacado un crédito para comprarlo y lo terminé de pagar el mes pasado. Es el mismo que se utilizaba cuando Julio Páez organizaba veladas, en las que yo pelee en varias ocasiones. Tampoco teníamos tantas bolsas y, en estos momentos, tenemos 12 colgadas, además de vaivén, punchingball y demás elementos que hacen a la práctica de este deporte.
-¿Cómo se dio la llegada a Paracao?
-Néstor Ferrutti, el vicepresidente del club, es un amigo que hizo el nexo. Con él entrenábamos juntos en Ministerio y hace un par de años ya me había ofrecido sumarme, pero el lugar con el que contaba era chico y tampoco entraba el ring. Luego, las personas que utilizaban las canchas de bochas otorgaron el espacio, ya que no estaban con mucha actividad y decidieron ceder su lugar para que el club pueda sacarle provecho. Entonces se dio esta posibilidad para nosotros. Tuvimos que trabajar bastante para dejarlo en condiciones y hoy lo tenemos casi como queremos.
-¿Los trabajos físicos que se están realizando son los mismos que se utilizan en una clase de boxeo para hacer el calentamiento?
-Exactamente. Aunque también estamos realizando muchos trabajos de fuerza y evitando los ejercicios aeróbicos, ya que se dice que la transpiración puede ser contraproducente. Tenemos casi 300 metros cuadrados, por lo que la gente puede entrenar con distancia, sin hacer ejercicios en conjunto. No se hacen guanteos ni trabajos en las manoplas. Cada persona utiliza una bolsa y le pega siempre a la misma y no se comparten elementos. Una vez finalizadas las clases se desinfecta todo.
-¿Algún objetivo o sueño para este nuevo proyecto?
-Lo primero que queremos es poder organizar peleas en el club, aprovechando el ring y el espacio. Ojalá puedan pelear los chicos amateurs y yo también. Lo mismo con eventos de kickboxing o MMA. Igualmente todo va a depender de cómo siga la situación sanitaria. Si se habilita el boxeo sin público, estábamos pensando en la posibilidad de poder pelear yo, transmitiendo a través de streaming. Igualmente eso hoy está en stand by. Otra idea que tenemos es la de poder sacar boxeadores de ahí. Alejandro, mi socio, siempre me dice que su sueño es sacar un campeón del mundo, formándolo desde chico y llevándolo poco a poco durante todas las etapas del boxeador. Él tiene hijos chicos y no ve las horas de llevarlos a entrenar. En mi caso, quiero devolverle al boxeo todo lo que me dio en la vida.
Las opciones
Mansilla contó cómo se están distribuyendo los grupos de trabajo de horarios para las distintas actividades. Además de él, las clases de boxeo estarán a cargo de sus asistentes Cinthia González, Matías Difiori y Mateo Villagra. En tanto, Claudio Pioto será el encargado de enseñar kickboxing y Artes Marciales Mixtas.





















