Un sector que no para de crecer
Charlamos con Mariano Obeid, parte de la comisión directiva del ClusterTIC Santa Fe y la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina, quien da cuenta del crecimiento sostenido de las empresas desarrolladoras del país y de la provincia.
Cristian Oliva
redaccion@miradorprovincial.com
Sin lugar a dudas estamos vivenciando a nivel mundial un cambio en las formas de consumo. Para ello, sobre todo en la última década, mucho tuvo que ver el perfeccionamiento y desarrollo de los smartphones que ofrecieron con mayor comodidad y celeridad productos orientados exclusivamente al entretenimiento. Los juegos para celular no fueron la excepción. Los videojuegos se corrieron del llamado formato tradicional (en consolas hogareñas) para comenzar a formar parte del menú de aplicaciones del teléfono celular.
A la fecha, se estima que en el mercado mundial del videojuego, los juegos para celulares representan el 41% de los ingresos globales, superando ampliamente los obtenidos por las consolas.
Esta masificación del consumo, así como el éxito de juegos como "Preguntados" y "Master of Orion", permitió el posicionamiento y desarrollo de los estudios argentinos en el mercado internacional, tanto por su facturación como por su popularidad.
De acuerdo a SInCA (Sistema de Información Cultural de la Argentina) en nuestro país existen más de 130 estudios en actividad. Los mismos se encargan de diseñar, programar y producir videojuegos generando alrededor de US$ 34 millones anuales.
El 60% de los estudios desarrolladores de videojuegos tiene como epicentro de operaciones a la provincia de Buenos Aires mientras que el restante se reparte entre las provincias de Córdoba, Mendoza y Santa Fe. La juventud del sector es bien reflejada por sus números: el 85% inicio sus actividades hace menos de diez años.
Tanto el incremento sostenido de empresas como la democratización de las plataformas de venta (como Steam, Epic Store, App Store) posibilitaron, de acuerdo a la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina (ADVA), que el 95% de los videojuegos desarrollados en nuestro país sean exportados a Estados Unidos, Europa y Asia como principales destinos.
Muchos afirman que el momento oportuno para que esta industria -todavía joven en Argentina- alcance su mayor potencial es este. Algunos de los datos que compartimos a continuación no solo reforzarán esta idea, sino que servirán para hacer una puesta en común de necesidades y objetivos del sector.
– Los videojuegos han sido incorporados por el Ministerio de Cultura de la Nación como "industria creativa" en 2011.
– Brinda empleo a diseñadores, artistas, ilustradores 2D y 3D, programadores, ingenieros, guionistas, testers, productores y músicos.
– Existen cursos y carreras destinadas a su formación y especialización. De hecho, la especialización universitaria en videojuegos tiene poco más de 6 años. Sin ir más lejos en la Universidad Nacional del Litoral se puede estudiar "La Tecnicatura en Diseño y Programación de Videojuegos", una carrera corta a distancia de 2 años y medio; mientras que en la Universidad de Rafaela puede cursarse de manera presencial la "Licenciatura en Producción de Videojuegos y Experiencias Interactivas".
– En el mundo, la de los videojuegos es una de las 10 industrias más grandes: factura unos 100 mil millones de dólares por año, una cifra mayor a la del cine.
– Todavía no está regulada, lo que trae consigo la inexistencia de herramientas específicas para el fomento del sector. Hay políticas públicas destinadas a las industrias creativas en general, pero todavía no existe, a nivel nacional, una línea de acción específica para videojuegos.
Santa Fe juega
Santa Fe es una de las cuatro provincias con mayor número de estudios desarrolladores. Su importancia es tal que ha sido sede los últimos cuatro años de la Exposición de Videojuegos Argentina (EVA 2019), un evento que vincula a desarrolladores locales con la industria a nivel mundial durante tres días. ¿El sector está ante la oportunidad de dar un salto?
Frente a la duda, Mirador Provincial charló con Mariano Obeid, director de Killabunnies, un estudio de desarrollo de juegos Web & Mobile de la ciudad de Santa Fe que cobró relevancia por trabajos como Bubba Time, Macumba, El Papel y Quadradit.
Obeid forma parte de la red de mentores de la Universidad Nacional del Litoral y coordina la comunidad de desarrolladores local. Es parte de la comisión directiva del ClusterTIC Santa Fe y la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina.
– ¿Cómo y cuándo nace tu empresa?
– Killabunnies nace en febrero del 2009, en la ciudad de Santa Fe. En ese momento había una comunidad santafesina de desarrolladores (en gran parte aficionados) llamada CoDeViSa que me permitió conocer mucha gente, entre ellos a un muchacho que nos convocó a mí y al que en la actualidad es mi socio con la intención de plasmar un proyecto.
Así fue que empezamos a desarrollar primero un juego para un desafío llamado Codear (organizado por la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina) y luego de ahí seguimos sin parar. Luego este chico que nos había contactado abandonó el estudio, quedando solos mi socio Andrés y yo.
– El estudio tiene más de diez años. ¿Qué cambios notás en la industria a lo largo de ese tiempo?
– Videojuegos es una industria en constante cambio. Desde las tecnologías que se estilan usar a las mecánicas de moda. Nosotros tenemos mucho foco de nuestro desarrollo en web y eso nos hizo virar de desarrollar juegos Flash a HTML5, pasando por varios motores en el medio.
Cuando nosotros empezamos los motores comerciales para desarrollar juegos mobile o consola, eran herramientas caras; desde entonces todo cambió, primero con el posicionamiento en el mercado de Unity y luego con el cambio de modelo de negocios y el salto tecnológico que generó Unreal (el motor gráfico detrás de Fortnite).
Comercialmente las asociaciones nacionales de Latinoamérica al haber formado un frente conjunto, llamada Latam Video Games Federation, han logrado avanzar mucho en posicionar a la región en el mapa.
– ¿Cuánto influyó el apogeo de los juegos móviles en el crecimiento de la actividad?
– El mercado mobile es de alguna manera una espada de doble filo. Las distribuciones digitales en general podríamos decir que de alguna manera han democratizado el desarrollo de juegos. Esto permite a un pequeño estudio poder distribuir su juego y llegar a todo el mundo sin necesidad de tener que hacer millones de cartuchos y tener que hacer acuerdos con las empresas que tienen locales a la calle para que vendan sus juegos (sin hablar de los costos de logística de esto).
Esto también permitió que muchos segmentos de mercado nuevos emerjan. Por ejemplo, antes del 2000 nadie pensaba en hacer juegos apuntados a mujeres de 30 a 40 años, sonaba casi a una locura.
El tema es que esto también generó que la producción crezca aún más que el mercado y que se vuelva muy trabajoso lograr que tu juego sea visto en el océano de juegos que salen por día.
– ¿Cómo ves posicionada a Argentina respecto a otros países?
– Argentina tiene muy buen nivel de desarrollo. Todos los meses estamos viendo juegos argentinos destacados por medios internacionales, ganando premios internacionales y siendo presentados en los eventos de lanzamiento de las principales plataformas.
Tenemos una variedad muy grande de desarrolladores, se hacen tanto juegos web y para móviles como juegos de PC y consolas, motores de desarrollo y herramientas de edición de imágenes utilizadas ampliamente en la industria.
Además de eso tenemos hermanos argentinos diseminados por todo el mundo trabajando en grandes empresas en algunos de los títulos más importantes que está entregando la industria hoy por hoy.
– ¿Alguien puede vivir exclusivamente del desarrollo de videojuegos en nuestro país?
– ¡Claro que sí! En ADVA somos más de 130 socios que suman un total de más de 2000 puestos de trabajo directos de gente que vive hoy por hoy exclusivamente de hacer videojuegos.
Desde la asociación todos los años realizamos la EVA (Exposición de Videojuegos Argentinos), un evento que es Expo, Negocios y Conferencias y que este año se realiza online del 1º al 5 de septiembre (expoeva.com). Este evento, más todas las actividades que realizamos en el año desde la asociación, son grandes oportunidades para aprender cómo ingresar de manera profesional a la industria.
Algo a destacar es que la industria de videojuegos es una industria distinta al resto por el espíritu colaborativo que tiene. Toda persona que intente ingresar a la industria y se acerque a un evento, va a notar enseguida como todo el mundo intenta aconsejarle, todo el mundo intenta allanarle el camino e integrarlo a la gran familia que es la industria de videojuegos.
– ¿El sector está ante la oportunidad de dar un salto?
– ¡Siempre! La de los videojuegos es una industria de miles de millones de dólares y nunca se sabe qué producto puede resonar en la gente y generar un salto de calidad.
Desde la asociación y también personalmente igualmente intentamos trabajar en la sostenibilidad de los estudios nuevos y no tanto en apuntar al gran golpe. Nos parece importante el poder educar, profesionalizar y presionar al gobierno para que genere políticas inteligentes para poder asegurarnos que se creen nuevas empresas y que estas puedan sobrevivir en el tiempo.
Si podemos lograr esto, con la calidad de desarrollo y el talento que hay en la región, luego es solo cuestión de tiempo para que cada estudio pegue el salto que estaba destinado a pegar.
– ¿Qué sentís que falta para ese despegue?
– El despegue está sucediendo. La industria local en la que vivimos es por lo menos el cuádruple de lo que era hace 11 años cuando comenzamos, en cantidad de gente, en cantidad de proyectos y en facturación. Es verdad que no somos Montreal o San Francisco, pero vamos por buen camino.
Hoy por hoy lo que consideramos clave es que Senadores termine de aprobar la modificación a la Ley de Economías del Conocimiento para poder mitigar un poco el mayor problema que tenemos hoy que es la brecha cambiaria y cómo esto nos quita competitividad en el mercado laboral.
En la actualidad cualquiera de los empleados de nuestros estudios está en condiciones de trabajar para un estudio de afuera de manera remota, desde la comodidad de su casa y cobrando en dólares en un banco online, paypal o alguna herramienta similar. Mientras tanto, un emprendimiento de Argentina por cada dólar recibe 72 pesos (menos comisión de banco, menos impuesto al cheque, menos ganancias) y al pagar un sueldo, tiene un costo de 52% más arriba del sueldo de bolsillo.
Esto hace que para un estudio poder igualar el valor subjetivo que tiene para quien cobra 100 dólares depositados en paypal conlleve gastar 274 dólares. El pago a través de paypal no tributa ni hace aportes pero a un/a muchacho/a de 25/30 años no suele importarle ya que ve aún la jubilación como algo lejano y poco relevante. Esa diferencia económica les permite pagar una prepaga y estar, en la mayoría de los casos, mejor que como empleado en blanco.
Esto lo que está generando es una fuga de cerebros muy grande y complica nuestra situación laboral cada día más.
– ¿Cuáles son las herramientas para formarse en nuestra provincia? ¿Estás conforme con el plan de estudios?
– Más allá de las carreras tradicionales (ingeniería en sistema, ingeniería en Informática, diseño gráfico, etc.), las herramientas más importantes que tenemos a mi criterio son la Licenciatura en Producción de Videojuegos y Experiencias Interactivas de la UNRaf y la Tecnicatura en Diseño y Programación de Videojuegos de la UNL-FICH.
Ambas carreras tienen un muy buen cuerpo docente y una mentalidad abierta que les permitió ir iterando el plan de estudio en base al feedback de los alumnos y las empresas de la región, mejorando cada año la calidad de la formación y por ende de sus profesionales egresados.
Igualmente cabe destacar que la de los videojuegos es una de las profesiones más interdisciplinarias que podes encontrar (sino la más) y nuestros recursos humanos vienen de todo el espectro de carreras que te puedas imaginar. Sin ir muy lejos en Killabunnies contamos con gente que estudió Bellas Artes, Comunicación Social, Diseño Gráfico, Ingeniería en Informática, Administración de Empresas, Licenciatura en Composición Musical, Tecnicatura en Programación de Videojuegos, etc.
¿Dónde estamos parados?
– ¿Cómo ves el desempeño de los estudios desarrolladores de Santa Fe respecto a otras provincias?
– La industria argentina tiene obviamente epicentro en el AMBA por un tema poblacional pero podemos encontrar un cordón productivo que comprende a Santa Fe, Córdoba y Mendoza principalmente (si bien en realidad hoy por hoy hay desarrolladores en todas y cada una de las provincias).
Desde Santa Fe estamos bien parados en desarrollo, solo nos falta cuajar un poco más los estudios. Algo que pone fuerte a Santa Fe en el mapa nacional es que es la primera provincia con una carrera de la universidad pública sobre videojuegos (UNL-FICH), la primera carrera universitaria en producción de videojuegos de Latinoamérica (UNRaf) y desde Rafaela también desde la UNRaf, se creó junto al Conicet el observatorio de la industria de videojuegos, una herramienta imprescindible para poder medir la industria local y entender de dónde venimos y adónde vamos.





















