Un sentido homenaje a Carlos María Medera
Cómo olvidar cuando en cada convención que se realizaba transitábamos, rápidamente, las distintas secciones del edificio de la calle 25 de Mayo para reunirnos, previo abrazo y sonrisas, en el bar del diario que se constituía, café de por medio, en el punto de partida de un diálogo ameno y revitalizador.
Por Oscar Rubén Paúl
Carlos, al cumplirse el primer mes de tu partida de este mundo, y de manera especial de la región que amaste y por la que tanto luchaste, tus amigos no olvidan tu tesonera e incansable labor por reflejar en las páginas de este diario. al igual que muchos de nosotros, los corresponsales, las necesidades y las preocupaciones de tu terruño, pero también sus proyectos y sus logros.
Con esa consigna, prestar servicio a la comunidad de la que formamos parte, nos reencontrábamos cada año en las recordadas convenciones de corresponsales en la que coincidíamos en reclamar por más páginas que difundieran lo que acontecía en cada una de las localidades donde ejercíamos tan valiosa función y la que, por otra parte, se convirtió en la fragua que templó una amistad que ni el tiempo ni la distancia pudieron mellar.
Cómo no recordar cuando en cada convención que se realizaba transitábamos, rápidamente, las distintas secciones del edificio de la calle 25 de Mayo para reunirnos, previo abrazo y sonrisas, en el bar del diario que se constituía, café de por medio, en el punto de partida de un diálogo ameno y revitalizador que se prolongaba en el colectivo que nos llevaba a la localidad donde se realizaría la misma, ámbito éste en la que luego de la reunión de trabajo en la que exponíamos nuestras inquietudes, se reanudaba esa charla durante y después del almuerzo de camaradería.
Concluida esa jornada inolvidable, cada uno debía retornar a su lugar de procedencia, pero portando una carga valiosa: el intercambio de experiencias, las sugerencias aportadas por las autoridades del diario, de los responsables de las secciones en la que hacíamos llegar el resultado de nuestro trabajo y las recomendaciones del personal de fotografía, pero fundamentalmente esa sensación de formar parte de una familia muy especial.
Carlos, donde estés te habrás reencontrado con aquellos compañeros que te precedieron en este viaje que no deja un espacio vacío en nosotros. Por el contrario, está cargado de tantas imágenes y anécdotas, como de contactos telefónicos en los que nos comentabas de tus proyectos para dejar a las generaciones actuales y futuras todos aquellos acontecimientos que registraste como corresponsal de El Litoral y en otras funciones que desempeñaste, noble propósito que apuntaba a enriquecer la historia de tu querido San Javier.
Sin duda has sido, al decir de Enrique Giussani (ex corresponsal de San Cristóbal), "…un hombre de raza incontrastable que merece mi mejor homenaje por sus acciones, sus logros y su gran amor por la región, por su gente y por su historia que representó estoicamente en todos los puestos que te tocó ocupar".





















