Pequeñas anécdotas de Victoria
Así como en la pasada entrega de Mirador Entre Ríos se presentaron algunos pequeños fragmentos sobre la historia de la ciudad de Victoria, de la misma forma estos fragmentos se perpetúan en edificios que tuvieron, y aún tienen, una importante impronta en el desarrollo de la zona, tanto a finales del siglo XIX y principios del XX, como en la actualidad.
Ignacio Etchart
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En el proceso que implica la interpretación y posterior construcción histórica coyuntural, nacional e incluso mundial, quedan a veces marginados pequeños relatos que formaron parte de esta misma historia.
Sin embargo, en los últimos años, gracias al desarrollo de las tecnologías de la comunicación social, principalmente en el campo de lo digital, se han generado espacios de divulgación que han facilitado el conocimiento de estos pequeños relatos.
Por eso es importante destacar la labor de las páginas en Facebook “Historias de Victoria” y “Old Victoria”, que se han tomado el altruista trabajo de converger y socializar material histórico sobre la ciudad de Victoria, aportando a la cultura y a la constitución de la identidad local.
A continuación, una humilde selección de historias ya publicadas en estos respectivos portales de la plataforma.
La estación de trenes
No todo queda en papel. No todo es de fácil búsqueda, acceso y lectura en la reconstrucción histórica de procesos historiográficos. Muchas veces es la tradición oral la que perpetúa los relatos, bien aferrados a la memoria de quienes aún los recuerdan, lo que termina completando aquellas grandes interpretaciones que luego son historia. Como los testimonios que aún perduran en nuestra ciudad, aquella que recibió por primera vez al tren el 3 de noviembre de 1889. “Con una audiencia de 4.000 personas que dieron la bienvenida entusiasta a la locomotora, tributando un grandioso aplauso a la mensajera del porvenir que se detenía en el destino de su primer viaje, haciendo conmover con sus poderosos pulmones de hierro a los atónitos espectadores, que observaban su enérgico desplazamiento mientras coronaba la atmósfera con un blanco penacho de humo”, se describía de forma inmejorablemente la llegada del primer tren a la Estación de Trenes de la ciudad de Victoria.
Producto de la ingeniería inglesa que generó la infraestructura ferroviaria durante la segunda mitad del siglo XIX en el país, hoy funciona como sede de eventos artísticos y culturales, como la premiación durante los Carnavales de cada verano, recitales de música y exposiciones.
Además se reubicaron administrativamente los edificios aledaños que complementaban el servicio del tren. Donde hoy trabaja una dependencia de la Seguridad Vial local, que hace años atrás también fue un museo de arqueología y paleontología, era entonces la vivienda del foguista de la estación. Mientras que en la casilla ubicada en el extremo opuesto de la plazoleta, tenía su habitación el “recorredor” de vías.
Sin embargo, en sus momentos de pleno funcionamiento el edificio de la Vieja Estación cumplía funciones que incluso excedían su tarea principal.
Si bien durante aquellos años en la planta baja se desempeñaban una multiplicidad de servicios como la sala de encomiendas, confitería, vestíbulo, telégrafo, cuarto de lámparas y la sala de espera, el segundo piso estaba reservado para tareas completamente diferentes. Allí se encontraba la casa familiar del jefe de la estación. Poseía dos dormitorios, un amplio salón, comedor, cocina, vestuario, letrinas y el confortable lujo de vivir sobre una estación de trenes.
El tiro federal
Las instituciones y escuelas de tiro tenían un rol particular en las sociedades de finales del siglo XIX y XX.
Además del divertimento y disciplina que implicaba para sus afiliados, tenían como objetivo adicional preparar milicianos, precavidos ante el surgimiento de cualquier conflicto posible, algo muy común durante de aquellas épocas.
De acuerdo con la ley Nº 4.707, “los reservistas, menores enrolados y estudiantes” que fuesen entrenados en estas instituciones, podían reducir su tiempo de permanencia en las filas, en caso de ser convocados a las armas.
En Victoria, el Tiro Federal fue fundado en 1901, donde su original terreno de práctica estaba situado junto a la vía del ferrocarril.
El primer concurso celebrado por la institución tuvo lugar en los días 9, 10 y 11 de julio de 1902. Desde entonces celebraban certámenes y tomaban parte en diversas e importantes competiciones, tanto en la provincia como fuera de ella.
Sin embargo, el famoso edificio donde actualmente funciona la Oficina de Turismo data de 1906. Tiempo más tarde se levantó el “parabalas”, estructura que funcionaba como seguridad detrás de los blancos, construida a lo largo del año 1929.
Esta sociedad de tiro estaba clasificada entre las de primera categoría, contando con importantes subsidios tanto locales como nacionales.
Entre las personas que colaboraron eficazmente de una u otra forma a esta entidad, cabe mencionar al Coronel Justo Domínguez y al Dr. Miguel Coronado.
La escuela laprida
Si la historia es una sucesión de pequeños procesos que confluyen en algo mayor, la historia de la Escuela Nº 1 Francisco Narciso de Laprida es un pequeño ejemplo de esta propuesta.
Hacia finales del siglo XIX, en vísperas a la sanción de la Ley 1420 de Educación Común promulgada en 1884, la enseñanza formal funcionaba como podía, encontrando todo espacio disponible donde pudiese practicarse.
En los primeros tiempos, existía por su lado una escuela modesta, propia de la época del gobierno del General Francisco “Pancho” Ramírez. Años más tarde fue refundada en el actual edificio del Club Social, y denominada bajo el título de “Escuela Graduada de Varones”.
Por otro lado, en el año 1872 comenzó a funcionar una escuela de niñas donde hoy se encuentra la empresa gastronómica Plaza Bar. Si se recorre por calle San Martín con suficiente atención, aún se pueden apreciar las estructuras del viejo campanario, testimonio de la original tradición académica del lugar.
De la unión de estos dos institutos hacia finales del siglo XIX surgió la entonces Escuela Graduada Mixta, que con posterioridad, pasaría a denominarse Escuela Laprida.
Hoy, la escuela funciona en el edificio ubicado frente a la Plaza Moreno, centro geográfico de la ciudad de Victoria. Imponente estructura que ha sufrido variadas transformaciones por múltiples razones desde su inauguración, efectuada en junio de 1914.




















