El deporte adaptado en contexto de pandemia
Los integrantes del Programa de Deportes para Personas con Discapacidad de Paraná realizan actividades físicas, a pesar de la imposibilidad de concurrir a su habitual sede por las medidas de aislamiento social. Los docentes suben videos explicativos a una red social y sus familiares los ayudan a realizar las tareas. Mientras, desde la institución, se les entregaron materiales.
Luis Gómez
Si el confinamiento afecta a una gran porción de la sociedad, producto de las medidas implementadas para atenuar la propagación del Covid-19, mucho más impacta en las personas con discapacidades.
En Paraná, quienes participan del Programa de Deportes del Centro Educativo Municipal de Integración (Cemi) no pueden trasladarse a las instituciones formativas habituales y se les dificulta aprovechar las salidas recreativas y prácticas deportivas habilitadas recientemente. No obstante, desde que se declaró la pandemia del nuevo coronavirus, docentes, funcionarios y allegados desarrollan acciones para que la práctica deportiva no decaiga y, consecuencia de ello, su estándar de vida.
Contactos virtuales o mediados por sus familiares posibilitan que puedan continuar con las actividades físicas planificadas, apuntalados por materiales de práctica recientemente entregados.
Los nuevos obstáculos y las respuestas para sortearlos fueron abordados por el profesor Andrés Weber, docente con más de una década de trayectoria en la entidad estatal.
“La situación no resulta para nada sencilla. En el ámbito de los distintos programas, tenemos alumnos con diferentes realidades familiares y sociales. Desde la institución tratamos de estar presente todo este tiempo, comunicándonos con los alumnos y tratando de atender a sus necesidades”, describió a MIRADOR ENTRE RÍOS.
“Los alumnos no están concurriendo a los programas en este tiempo de cuarentena, por lo cual les compartimos videos con actividades para realizar en sus casas individualmente o en familia, tratando también de apelar a su creatividad”, prosiguió.
Alternativa
Las clases virtuales constan de videos con actividades físicas que se suben a un grupo de Facebook que compone la mayoría de los alumnos. En el caso de quienes no tienen acceso a esta red social o a Internet, los docentes se comunican con los familiares para que las consignas lleguen a destino.
“Algunos alumnos nos mandan fotos y videos de sus realizaciones, que se comparten con sus compañeros en la cuenta de Facebook donde está el resto”, explicó el docente, feliz por la respuesta.
Respecto a la sensibilidad del grupo con el que interactúa, Weber no ocultó las manifestaciones de sus alumnos: “Extrañan y quieren estar con sus compañeros, docentes, talleristas y resto del personal que conforma la dirección. Pero, a su vez, entienden que hay que cuidarse y ser responsables”.
“Necesitan salir a recrearse y estar en contacto con otras personas para sentirse incluidos y parte de la sociedad. Pero al no saber cuándo concurrirán a los programas, experimentan sentimientos de ansiedad e incertidumbre”, reconoció.
El valor del entorno
El entrevistado destacó que las familias se involucren las actividades, ya que su colaboración “hace que todo sea un poco más fácil” para el equipo de profesionales que conforman docentes, psicopedagogos, una psicóloga y un kinesiólogo.
También reconoció el trabajo conjunto de los directivos con las autoridades del Instituto Provincial de Discapacidad (Iprodi) en pos de facilitar trámites, asistencia y contención de las personas con discapacidad y sus familias.
El valor del deporte
El docente de Educación Física argumentó sobre la importancia de la actividad física para todas las personas, pero puso énfasis en quienes tienen discapacidad.
“A través de la actividad física, ellas pueden compartir momentos con otras personas. Las ayuda a desarrollar su independencia y mejora notablemente su estado de ánimo, posibilitando un mejor estilo de vida”.
A tono con esto, abogó por la inclusión en las actividades de las instituciones deportivas y una mayor empatía social.
“Nuestra experiencia con los clubes de la ciudad es buena, siempre hemos sido bien recibidos. Pero hay que seguir trabajando en la accesibilidad y pensar que podemos aprender muchas cosas de ellos”, expuso.
En su conclusión, encomendó a la sociedad realizar tres tareas. “En primer lugar, debemos cuidar más a las personas con discapacidad. En segundo, brindarle a los docentes y profesionales que trabajan con ellos las herramientas necesarias para desarrollar las actividades de la manera más óptima posible. Tercero, fomentar y facilitar el acceso de las personas con discapacidad a las instituciones deportivas, para lograr una inclusión plena con el objetivo de trabajar el deporte adaptado en la ciudad”.
Solidaridad activa
El Programa de Deportes para Personas con Discapacidad de Paraná es uno de los dos que se impulsan desde la Dirección de Políticas Públicas para Personas con Discapacidad municipal. El otro es el Centro Educativo Municipal de Integración (Cemi).
La labor abarca a los alumnos del Cemi y a externos que solo asisten a las clases deportivas. Habitualmente, los beneficiarios son los mayores de 16 años con alguna discapacidad (visual, motriz o intelectual, entre otras) que intervienen en actividades recreativas como natación, deportes de conjunto (fútbol, básquet, vóleibol y handball) e individuales (atletismo). Durante los periodos estivales, se desarrolla la Colonia de Vacaciones.
Impedidos de asistir a las clases, recientemente fueron beneficiados por una campaña de donaciones, que entre otros elementos, permitió otorgarles un kit deportivo.
Mientras tanto, la comunidad de las personas con discapacidad espera con ansias la habilitación del nuevo edificio, ubicado en avenida Juan Báez al 2.200.





















