miércoles, mayo 6 2026

Historia del hospital de Victoria

Junto a la piedra inicial del hospital Fermín Salaberry, el más antiguo de la provincia, se instalaron los cimientos históricos de una Sociedad de Beneficencia comprometida en el pasaje de una Victoria colonial a una Victoria moderna. He aquí la complementación del relato fundacional, ofrecido en la edición anterior de MIRADOR ENTRE RÍOS.

Con la inauguración de la obra del hospital Salaberry en 1883, la ciudad palpitaba la llegada de un nuevo siglo que traía promesas de futuro y bienestar. La Sociedad de Beneficencia, compuesta íntegramente por mujeres de la alta sociedad victoriense, hacía eco de las necesidades de un pueblo que presentaba más carencias que soluciones.

No obstante, el espíritu desarrollista de la Victoria a finales del siglo XIX se mantenía intacto. Los deseos de una vida plena eran motor de todo emprendimiento ciudadano, siempre colectivo, a pesar de no ser siempre esa la impronta inicial.

Pero para que una piedra fundacional sea colocada, para que una construcción sea levantada, primero hay requisitos que deben ser aprobados. Pues para emprender un nuevo camino, primero se debe delimitarlo.

Sobre una colina

La iniciativa impulsada en 1877 por el párroco Ciro Placco y la Sociedad de Beneficencia encontró rápidamente acciones concretas de planificación y realización. Exactamente un año después de la fundación de la Sociedad, en marzo de 1878, se solicitó sin pérdida de tiempo a la Municipalidad la concesión en propiedad de un terreno baldío situado en la cresta de una de las tantas colinas que caracterizan el terreno victoriense.

Tarea que había sido designada a una Comisión de Damas y Caballeros elegida por la Sociedad de Beneficencia, quienes eligieron el terreno que constituye la manzana del hospital, circundada por las calles hoy denominadas María Oberti de Basualdo, Prof. Montenegro (en aquel entonces eran Santiago del Estero y Falucho, respectivamente), Chacabuco y Gral. Rondeau. Dicha tarea fue formalizada en la presentación del título de dominio por parte de la presidenta de la Sociedad de Beneficencia, doña Rosa Ferreyra, el 2 de julio del mismo año.

La delimitación del baldío estuvo a cargo del agrimensor don Francisco Madariaga, y la legitimación del título de propiedad autorizado por el escribano público don Francisco Velásquez, actuando en representación de la corporación municipal, gobernada en aquel entonces por su presidente Interino don José Copello. Pero no era la Municipalidad el único órgano administrativo que debía aprobar una obra de semejante nivel.

Fue así como en la sesión del 26 de septiembre de 1879 se aprobó el plano del hospital, gratuitamente dibujado por Bernardo Rígoli, por parte del Departamento Topográfico de la Provincia.

Meses después, el 6 de enero de 1880, la Comisión Directiva de la Sociedad de Beneficencia aprobó las bases para la obra del hospital presentadas formalmente por el maestro constructor don Antonio Liprandi, firmando ese mismo día el respectivo contrato de edificación la entonces presidenta de la Asociación, Sra. Juana Melara de Basaldúa; y la secretaria, Segunda E. de Medrano.

Fue así como entre los años 1880 y 1881, el mismo Liprandi puso en marcha la edificación, cuyo costo alcanzó los 5.909 pesos bolivianos, pagados en cuotas durante dicho período.
Paralelamente, la Comisión Directiva se dedicó a recolectar fondos, basados en donaciones, bazares y festivales benéficos. Todo lo recaudado se depositaba en el Banco del Litoral, para luego efectuar los pagos pertinentes en forma de cheque.

Entre necesidades y prioridades

Era tal la ansiedad y el deseo de las señoras de la Beneficencia de ver coronada su obra, que en la sesión del 15 de mayo de 1881 se propuso la idea de habilitar al público las pocas instalaciones hospitalarias terminadas. Pero dicha moción tuvo que hacerse esperar, pues lo ya construido no satisfacía las necesidades básicas de la comunidad. Pero la impaciencia de las damas era un hueso duro de roer. Como punto intermedio en la moción, se determinó la presentación de un balance de lo gastado hasta entonces, con el fin de alivianar las inquietudes de quienes generosamente habían aportado una contribución. Fue tal la importancia otorgada a la tarea, que el mismísimo párroco don Ciro Placco estuvo a cargo de la redacción con su propio puño y letra. Por su parte, y para acelerar algunas cuestiones, el gobierno provincial decretó un subsidio para la Sociedad de 50$ mensuales, que al año siguiente rebajó a 40$.

Entre formas y funciones

A mediados de 1882, comenzaron las tareas finas, expectantes a la inminente y cercana inauguración de las actividades del hospital Salaberry. Se empezaron a confeccionar las ropas de cama, gestionar colchones e instrumental especializado para un desarrollo óptimo de los cuidados sanitarios.

Por otro lado, la Comisión Directiva dispuso la redacción de un reglamento para el funcionamiento de la institución, donde depositaba la administración del hospital en las Hermanas de Caridad. He aquí la razón del nombre inicial del Salaberry.

Hacia el 6 de diciembre de 1882, el edificio ya estaba en condiciones de prestar los servicios correspondientes. Con las camas tendidas, las ropas listas y los útiles indispensables preparados, se acordó fijar el primero de enero del año siguiente como el día de puesta en marcha del hospital. Don José Castiglione ya había firmado el acuerdo de ser el primer director de la institución.

Así fue como antes de la primera década desde su fundación, la Sociedad de Beneficencia de Victoria, encarnada por las mujeres que hoy titulan nombres de edificios y calles de la Victoria, vio convertido en realidad el principal propósito desde su constitución.

Un primero de enero de 1883, ante las autoridades y una numerosa concurrencia de vecinos, fue librado al servicio público el Establecimiento de Caridad, erigido sobre una de las más hermosas colinas de la ciudad.

Mucho camino se había recorrido, teniendo en cuenta los tiempos de la época. En menos de diez años el hospital principal de una ciudad, que se encontraba en pleno desarrollo urbano y social, estaba ya en funcionamiento.

Hoy, 137 años después, el Salaberry lleva honradamente el título del hospital más antiguo, aún en actividad, de la provincia de Entre Ríos.

Previous

Una profe especial para los más chicos

Next

Especialistas alertan que los incendios representan un riesgo al ecosistema

Check Also

WIDGETS ON SIDE PANEL

Don’t Miss

Jueza Elisa Zilli Néstor Belini

Alardeó en redes sociales que le rompió la cabeza a un policía en un disturbio

Redacción Mirador Provincial

El joven fue acusado de arrojar una piedra de gran tamaño contra funcionarios que intervinieron para pacificar un conflicto entre dos bandas, en Paraná. El cascote impactó en la cabeza de un efectivo y le produjo graves secuelas que perduran hasta hoy.

Ante un posible caso de dengue, hicieron un bloqueo preventivo

Redacción Mirador Provincial

Un hombre presentó síntomas y decidieron llevar a cabo el protocolo en un barrio de Concordia. Brindaron recomendaciones a la población.

Néstor Belini

Condenaron al acusado de ocasionar choque y una muerte mientras conducía ebrio

Redacción Mirador Provincial

Nicolás Joaquín Sanabria fue condenado a cuatro años de prisión efectiva más el doble de inhabilitación especial accesoria para conducir. Se comprobó que conducía alcoholizado.

El juez resolvió rechazar el acuerdo de juicio abreviado en su totalidad. Néstor Belini

Rechazaron juicio abreviado por parricidio en Diamante

Redacción Mirador Provincial

El juez Cánepa dictó la resolución porque Fiscalía no precisó el rol de uno de los acusados.

Brian Arregui no pudo traerse la victoria de Santiago del Estero.

Brian Arregui fue derrotado en Termas de Río Hondo

Redacción Mirador Provincial

El pugilista villaguayense cayó por puntos, en fallo dividido, ante el bonaerense Lorenzo Gerez. El combate fue parejo y arrojó una tarjeta insólita.

Las tres iniciativas tienen como objetivo que los jóvenes y adultos de la provincia puedan finalizar sus estudios secundarios. Archivo

Misión «secundario»: presentaron los programas para jóvenes y adultos santafesinos

Redacción Mirador Provincial

La secretaria de Educación, Carolina Piedrabuena, se refirió al programa “Quedate”, que comienza su tercera convocatoria, al plan “FinEs, terminá tu secundaria” que extiende su período inscripción hasta el jueves 3 de octubre, y el Secundario Virtual, al que podrán anotarse hasta el viernes 4 de octubre.