Tecnología y servicio
Un ingeniero y dos fabricantes de instrumentos musicales se reunieron y pensaron de qué manera podían hacer un aporte para el hospital Masvernat y el Felipe Heras, en plena lucha contra el coronavirus. Buscaron un modelo internacional de mecanizador que permite facilitar la respiración a pacientes que tengan dificultades por el Covid-19 y lo llevaron a cabo. Puede utilizarse de varias maneras y fueron entregados en el momento justo.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
En plena curva ascendente de casos de coronavirus en Entre Ríos, un grupo de concordienses se destacó por su aporte al hospital que lucha contra la pandemia en la ciudad. Sin pretensiones económicas, se juntaron y decidieron fabricar aparatos que facilitan la respiración en casos de pacientes que presenten dificultades. La entrega llegó justo en el día en que detectaron un nuevo caso en Concordia, y es significativo el trabajo, de cara al futuro.
Todo surgió cuando empezó la cuarentena, Máximo Müller, ingeniero electromecánico, se juntó con Eduardo Sarli y su hijo Pablo, quienes hacen trabajos de cartelería y también fabrican instrumentos musicales de madera; y pensaron cómo podían ayudar al sistema de salud en medio de la lucha contra el Covid- 19. Después de analizar las opciones que surgieron, decidieron fabricar mecanizadores de respiración para llevar al hospital Masvernat y al Felipe Heras. El modelo que construyeron fue tomado de los que hicieron en Europa, precisamente en Cataluña, cuando los centros que tenían personas internadas comenzaron a colapsar.
Fue así que la fábrica de la que salieron guitarras se transformó en el taller para armar los respiradores y ganarle la carrera a la necesidad. Allí, los tres concordienses trabajaron en cada pieza para lograr la mayor eficiencia y llegar a tiempo cuando la curva comenzara a crecer, y lo lograron. Al igual que con las máscaras que construyó el ingeniero para los profesionales, todo fue hecho ad honorem, con el solo propósito de hacer un aporte para que los pacientes afectados por el virus pudieran recibir la atención que necesitan.
Inicios y costos
El ingeniero Maximo Müller, que tuvo la iniciativa, contó a Mirador Entre Ríos detalles de la idea, que surgió hace más de 90 días, se llevó a cabo y pudo concretarse como esperaba con quienes lo acompañaron en el camino de construir y ayudar.
"Cuando empezó la pandemia y la cuarentena vimos que en otros lugares como en Italia y en España explotó el problema, que había muchos contagiados, eran varios los pacientes que necesitaban asistencia respiratoria de distinta índole y no alcanzaban los equipos, entonces nos interesamos por ver qué se podía hacer y en qué se podía colaborar y vimos que había dos clases de equipos: los respiradores electrónicos computarizados, que está totalmente fuera de nuestra posibilidad y alcance de hacerlos aquí y estos otros equipos que son 'mecanizadores de Ambu'. Funcionan sustituyendo la mano en el Ambu (del inglés Airway Mask Bag Unit) que es la bolsa transparente que se usa con una mascarilla para darles oxígeno a los pacientes que tienen dificultades respiratorias en alguna emergencia, entonces vimos que podíamos fabricar algún tipo de dispositivo para cumplir esta función", contó.
Después de hacer una búsqueda, en la que pensaron en ahorrar el mayor tiempo posible, vieron que en Cataluña, precisamente en Barcelona, un grupo de personas reunidos bajo el nombre de "proyecto oxygen" habían diseñado y estaban empezando a fabricar este tipo de dispositivos, que inclusive habían sido aprobados por las autoridades del gobierno Catalán ante la emergencia del Covid-19. No solo probaron el aparato, sino que hicieron que lo evaluaran y consiguieron financiamiento para poder costear el proyecto.
"Bajamos los planos del sitio de internet que ellos crearon, porque es un proyecto de fuente abierta, y encontramos que también estaban procediendo a hacerlos en otros países como Perú, Ecuador y Bolivia. Con eso pudimos ahorrar tiempo y además descubrimos que el tipo de chasis que tienen es compatible con las capacidades del taller en el que hicimos el primer modelo, que cuando lo terminamos lo llevamos para que lo vean y lo conozcan los médicos y los bioingenieros del hospital Masvernat, les gustó la idea, lo aprobaron, y a partir de ahí empezamos la construcción de 3 equipos para donar, financiados por el sindicato argentino de trabajadores de Salto Grande, Siatrasag", explicó Müller.
Acerca del lugar en el que llevaron adelante el proyecto, detalló: "Los construimos en el taller que tienen los Sarli, Eduardo y Pablo, que se dedican a hacer cartelería y también fabricación y reparación de instrumentos musicales. Tienen una máquina de corte por control numérico entonces con ellos conformamos un equipo y llevamos adelante los trabajos allí, con mano de obra nuestra, local".
Según detalló el profesional, el costo es variable, dependiendo de los materiales que se usan, pero oscila mínimamente entre 40 mil pesos y puede llegar a 60 mil. "Logramos reducir mucho los costos, compramos los materiales al principio y pudimos fabricar en esos precios, pero hoy en día todo ha subido y tiene otro costo. Hay algunos plásticos especiales para hacer las levas que son importados, no se hacen en Argentina, entonces el precio hoy estaría más cerca de los 60 mil pesos que de los 40", destacó.
Funcionamiento, utilidad y entrega
Luego de probar el primer aparato, el grupo se puso manos a la obra y construyó dos más, que entregó esta semana en el Hospital Masvernat. Además harán entrega de uno más al hospital Felipe Heras, ubicado en la zona sur de Concordia.
-¿Cómo funcionan los mecanizadores?
-Los equipos funcionan con un motor que es prácticamente como el del limpiaparabrisas de un auto, mueve una leva de forma arriñonada y con un brazo vasculante se comprime la bolsa del Ambu que va puesta dentro del equipo, por debajo del brazo. Por cada vuelta que da esa leva hace un ciclo respiratorio, o sea, la inhalación y la exhalación. La forma de la leva está tallada para emular justamente ese ciclo respiratorio de una persona. Se pueden cambiar, de manera que con levas más chicas o más grandes se puede dar mayor volumen a la inspiración. La velocidad o cantidad de vueltas por minuto del dispositivo también es variable, entonces también se puede hacer un mínimo de 6 a 8 respiraciones por minuto y un máximo de 28 ó 30, de acuerdo con lo que necesite la persona.
-¿Solamente funcionan salas de emergencias?
-Los equipos pueden conectarse en una sala a 220 V, en un tomacorriente común, o también pueden funcionar en una ambulancia porque se pueden conectar a 12 V de la batería del móvil, entonces sirven también para hacer algún traslado de urgencias.
-¿Cuántos respiradores entregaron?
-Para el hospital Masvernat hicimos 3 equipos y tenemos un cuarto que irá destinado al hospital Felipe Heras. Los primeros están en disponibilidad en el Masvernat desde el martes 14 a la mañana, que el sindicato que aportó el dinero hizo la entrega, así que los médicos pueden usarlos.
-¿Tienen pensado hacer algún otro proyecto?
-De momento no tenemos pensado otro proyecto en conjunto de esta naturaleza, porque esta fue una cuestión circunstancial por la pandemia y la cuarentena. De todos modos, en lo que podamos colaborar con el sistema de salud de Concordia con todo gusto lo haremos. Consideramos que esta era una participación interesante que podíamos hacer porque no habíamos visto que nada de esto se hubiera hecho por la zona.





















