La pandemia puso en evidencia la falta de marco regulatorio en la actividad
Unos cinco mil trabajadores de todo el país están afectados por el parate. El 80% están en negro y no cuentan con cobertura médica. En la provincia de Santa Fe son más de 300 trabajadores. Muchos de ellos no cobran sus sueldos desde marzo y debieron recibir asistencia alimentaria por parte de sus compañeros.
Diego Montejo
redaccion@miradorprovincial.com
El coronavirus no para de poner distintas realidades sobre la mesa. En la Argentina, por las medidas sanitarias, los plomos, técnicos montadores, operadores de iluminación, sonido y video y encargados de escenario, tuvieron que dejar sus tareas cuando la cuarentena obligó el cierre de todos los teatros y prohibió los espectáculos masivos. La pandemia no descubrió nada, sólo agudizó esta situación.
En este momento, la industria del entretenimiento entró en jaque y busca la manera de reconvertirse. Los técnicos pelean por su lugar de protagonismo y reclaman su cuota de importancia en esta cadena de valores, donde intervienen una gran cantidad de actores económicos.
Estimación
Según datos del Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos (SATE) se estima que en el país hay cinco mil trabajadores del rubro, de los cuales cerca de 300 pertenecen a la provincia de Santa Fe. De este padrón, el 80% trabaja en negro o fuera del marco regulatorio. Asimismo sólo el 17,8% se encuentra bajo la relación de dependencia y el 44,6% no cuenta con cobertura médica. Hoy los trabajadores técnicos atraviesan una de sus peores contextos sociales y económicos. La realidad es tan cruda que muchos de ellos debieron recibir asistencia alimentaria por parte de sus compañeros mediante la entrega de bolsones.
El sector es diverso, en él conviven empleados de grandes empresas de sonido y técnicos que tienen a cargo las bandas más importantes del país, las que recorren los festivales en los cuatro puntos cardinales de la argentina. Muchas de estas empresas suspendieron a sus trabajadores o dejaron de abonarles los sueldos. Otro es el caso de quienes cuentan con cierta seguridad económica, formando parte de los equipos de trabajo de las salas públicas de los distintos estamentos estatales, que siguen cobrando sus salarios.
Pero la peor parte la llevan los cuentapropistas con equipamiento pequeño que suelen trabajar solos o con poco personal. Lo une a todos ellos ser monotributistas, una regla que en este mercado se impuso como forma de contratación encubierta a una relación laboral de dependencia. Otra práctica común son los contratos temporales basura sin ningún tipo de derecho indemnizatorio. Las empresas suelen tener muy pocas personas en blanco y utilizan como constante las altas y bajas con su trabajadores. Muchos de ellos con años de servicios prestados.
Los técnicos no están bajo ningún convenio marco laboral, por lo tanto no hay protocolos que contemplen el buen funcionamiento de sus tareas como la seguridad e higiene o las medidas pertinentes a cuidar la integridad. El sindicato trabaja para la presentación del convenio colectivo ya escrito el cual debería estar vigente en corto plazo. Ya se presentó en el Ministerio de Trabajo de la nación y espera su rúbrica.
"La peor pesadilla"
Jorge Ojeda, el Negro, es uno de los referentes indiscutidos en este ámbito, desde hace más de 30 años en la ciudad de Rosario. "Para nosotros esta es la peor pesadilla. Estamos sin actividad desde que comenzó la pandemia y de antes también". El técnico dijo además que "es asombroso que se hable tanto de las industrias culturales, que movilizan tanto dinero, pero que increíblemente no hay empleados registrados en ellas". Entonces, según dijo: "Una industria sin empleados no es una industria. El tema es que somos precarizados de toda la vida. En ese sentido, es algo que entendemos que nosotros aceptamos durante muchos años y que no es sólo culpa del contratante, es una costumbre que se dio mucho tiempo y que hay que empezar a cortar".
En tanto Ojeda explicó que no existe nada que obligue a los patrones a pagarles su sueldo en el marco de la pandemia. El sonidista adicionó que esto depende de cada grupo y de la ética que tengan o la relación personal que mantengan con el trabajador. Asimismo expresó que quienes trabajan en empresas de sonido son una porción mínima de la técnica. Y en este caso están en blanco y cobrando sus sueldos.
Otro de los problemas que señaló es que, en su mayoría los trabajadores de este rubro, son monotributistas C o D y por eso "no lograron acceder" al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que lanzó el Gobierno durante la pandemia. "Vivimos al día, no somos ricos. Este es otro problema que se generó ya que por no estar en blanco no nos pagan los sueldos y por tener una categoría más alta de monotributo no pudimos acceder a este beneficio", lamentó y apuntó que los créditos a tasa cero del la Anses no son una solución ya que "nadie quiere endeudarse más".
En coincidencia con su colega, Hugo Sanguinetti, diseñador de iluminación y productor técnico señaló que en el SATE vienen trabajando con la Provincia desde que arrancó la pandemia. De hecho reconocen al actual ministro de Cultura, Jorge Llonch, como un par ya que, durante muchos años, se despeñó como sonidista de reconocidos artistas nacionales. "Mantuvimos charlas con él desde el primer momento y fuimos uno de los pocos sindicatos que hicieron un censo. Empezamos a trabajar fuerte porque sabíamos que íbamos a la nada", contó el iluminador. "La verdad no somos un rubro muy visible, algunos músicos nos mencionan y contribuyen en nuestros reclamos, pero nosotros hemos hecho lo nuestro para hacernos ver de todas las maneras posibles", declaró después.
Otra de las tareas del gremio técnico, durante la pandemia, fue mantener reuniones virtuales con funcionarios municipales de la ciudad de Rosario, como también, de distintas áreas de la Provincia. Estas charlas tuvieron como fin el cobro de los trabajos adeudados. Sanguinetti informó al respecto que la deuda con algunos técnicos es muy abultada y se arrastra desde fines del año pasado. Incluso, en el caso de la municipalidad de Rosario, el tiempo sin cobrar facturas es aún mayor. "Hay muchas empresas chicas que tienen deudas de más de seis meses y si no cobran eso no pueden pagarles a sus empleados, es una cadena, la cual está complicadísima", advirtió.
Una difícil reconversión
En cuanto a la posibilidad de reconversión del sector, Ojeda reconoció que todo tiene sus etapas y fases. En principio destacó la buena voluntad de los músicos para llevar, mediante herramientas básicas como un celular, entretenimiento para quienes estaban aislados en sus casas haciendo la cuarentena, pero por otro lado insistió en que, de ahora en más, se debería dar un salto de calidad. "En la primera parte de la cuarentena no podíamos salir de casa, ahora nos podemos juntar de a pocos, pero sin público, entonces, es lo que se está haciendo en la Provincia. Es más, somos los primeros en el país que salimos a hacer esto", puntualizó.
El experimentado técnico recordó que a fines de mayo, la provincia lanzó esta posibilidad de conciertos en salas públicas de toda Santa Fe y que puso al sindicato al que pertenecen los técnicos como contralor de los protocolos que se deben llevar a cabo para evitar cualquier tipo de contagio de coronavirus. "Estamos tratando de explicar y trabajar con los técnicos locales de cada ciudad de la provincia para llevarles el protocolo, cosa que se puedan adecuar después los lugares privados que generen una posibilidad de trabajo que es el streaming en vivo", adelantó Ojeda.
En tanto llamó la atención de los productores a quienes acuso de no estar haciendo nada para salvar a la industria. Según dijo "habrá que buscarle la vuelta para ver cómo se puede generar dinero con estas nuevas formas de entretenimiento". Y agregó: "Hay muchas bandas que aunque saben que no van a ganar guita van a salir a tocar para bancar a su staff. Que se pueda salir y no esperar más, aunque se gane mil pesos".




















