Fútbol
El paranaense Facundo Affranchino regresó a la capital entrerriana tras haber estado desde principios de año en Riobamba, Ecuador, donde llegó para defender la camiseta de Olmedo. Pero sufrió un incumplimiento por parte de los directivos del club, quienes lo dejaron a la deriva. En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, además contó cómo vivió la pandemia, elogió a Marcelo Gallardo, habló de su carrera y se refirió a Patronato.
redaccion-er@miradorprovincial.com
Facundo Affranchino está de vuelta en su Paraná natal. El futbolista regresó a la capital entrerriana el pasado lunes 13 de abril, tras haber estado durante tres meses en Ecuador, donde vivió una experiencia para el olvido, en todo sentido.
En condición de jugador libre, el surgido en las divisiones inferiores de River Plate se encuentra cumpliendo con el aislamiento social y obligatorio, y pronto empezará su puesta a punto en el aspecto físico (desde su hogar) a la espera de que le surjan nuevas posibilidades laborales, luego de que se pueda superar la pandemia del Covid-19.
MIRADOR ENTRE RÍOS se comunicó con el futbolista nacido en Los Toritos de Chiclana, quien se refirió a su carrera, cómo fue modificando su juego, que disfruta como hincha el presente del Millonario y su apoyo a Patronato.
“Estaba teniendo un buen nivel en Villa Dálmine y, antes de lesionarme, había sido titular en la mayoría de los partidos. Estuve tres meses sin jugar, y me encuentro a la espera de ver qué puede surgir cuando pase esta pandemia. No quiero desesperarme pero me gustaría que se dé algo pronto, aunque sé que hoy estamos en una situación muy complicada”, reconoció.
Luego, Affranchino habló de cómo se siente futbolísticamente e hizo hincapié a algunas modificaciones a su forma de jugar: “Físicamente me encuentro bien. Los años y la experiencia me permitieron agregarle otras cosas a mi juego, como saber pensar un poco más adentro de la cancha. Antes quizá iba hacia adelante, encarando y muchas veces chocaba contra los defensores; ahora, si bien no perdí mi estilo, sé cuándo seguir corriendo y cuándo es momento de frenar, dar un pase atrás y hacer circular la pelota. Llevo 13 años de carrera profesional y, aunque no tengo la misma velocidad que antes, creo que soy un jugador más completo”.
El millonario y gallardo
Con 21 años, el paranaense integró el plantel de River que terminó descendiendo a la B Nacional en 2011. Si bien no quiso profundizar demasiado sobre ese momento, recordó que “fue un momento muy difícil. No se hicieron las cosas bien y pasó lo que pasó”.
De todas maneras, se mostró feliz por lo logrado por el conjunto de Núñez durante los últimos años: “De a poco las cosas se fueron acomodando, hubo un proceso de trabajo y se formó un gran equipo. Primero con Ramón, luego con Gallardo, que supo rearmar el equipo y seguir ganando. Hoy, como hincha, disfruto de todo lo que vivió el club y me da gusto verlo jugar. River volvió a ser River”.
Entre el 2009 y 2010, Affranchino compartió el plantel con Marcelo Gallardo, quien atravesaba el ocaso de su carrera. Consultado sobre si le veía condiciones para entrenador, el mediocampista reconoció que “tuve la suerte de jugar con grandes jugadores como él, como el Burrito Ortega, el Chori Domínguez y Cavenaghi. Marcelo tenía una predisposición y una disciplina tremenda para entrenarse, además de ser muy inteligente adentro de la cancha. Se veía que tenía condiciones para ser un muy buen DT”.
Patronato
Facundo Affranchino también se refirió a lo logrado por el Negro y manifestó que le gustaría poder vestir los colores del equipo que representa a su ciudad. “A Patronato lo sigo, no tanto como a River, pero estoy pendiente del equipo. Me alegra que esté en la elite del fútbol argentino y deseo que se pueda mantener varios años más. Ha hecho las cosas bien y por eso tiene este presente. Si bien nunca tuve contacto directo, sí hablaron con mi representante en dos ocasiones y no se dio. Ojalá en algún momento se dé, porque sería muy lindo poder defender los colores de un equipo de mi ciudad”, sostuvo.
Una odisea en Riobamba
A principios de 2020 se confirmó la llegada del paranaense Affranchino al Club Centro Deportivo Olmedo, que milita en la elite del futbol ecuatoriano. Affranchino dejó Villa Dálmine, donde tuvo una buena participación en la Primera Nacional, para afrontar nuevos desafíos. Pero, desafortunadamente para él, nada salió como lo esperaba.
“Llegué y firmé un contrato por dos años. Fui el primero de los refuerzos en sumarse y, como se demoraron los papeles de la habilitación, empezaron a sumar más jugadores. Luego se comunicaron conmigo y me dijeron que no podían pedir mi habilitación ya que estaban complicados con el Fair Play Financiero, por lo que me ofrecieron rescindir el contrato vigente y hacer uno nuevo, por un año y el 50% del sueldo que tenía el anterior. Pensé en aceptar la propuesta, pero luego me di cuenta que sería tener que confiar en su palabra, la cual no habían cumplido. Estuve entrenándome con el resto del plantel, haciendo fútbol en el equipo titular, pero no podía jugar. Darío Franco, el entrenador, insistía para que me habilitaran, pero nadie respondía, no me atendían el teléfono y me bloquearon”, detalló.
“Ilusionado con que el problema se resolviera, esperé hasta el último día en el que cerraban las habilitaciones, el 25 de marzo –continuó–. En todo ese tiempo no cobré ni un solo peso y todos los ahorros que tenía los tuve que gastar para vivir. Además, sentí como me abandonaron en todo sentido, ya que ningún dirigente se comunicó conmigo”.
Luego, reconoció que “cuando todo esto pase hablaré con mi abogado para que actúe. Tengo un contrato firmado y no lo respetaron”.
La pandemia
Además de referirse a la pésima experiencia laboral en tierras ecuatorianas, el paranaense contó cómo vivió el avance arrasador del coronavirus. “Fue realmente muy triste. El gobierno ecuatoriano le dio la posibilidad a lo que sería cada provincia de tomar sus decisiones y, si bien en Riobamba no fue tan grave, lo que sucedió en Guayaquil fue terrible. La gente se moría en sus casas y quedaban ahí porque nadie iba a buscarlos, los hospitales estaban desbordados. Realmente tuve miedo porque, teniendo en cuenta cómo se portaron los dirigentes del club, no creo que hubiesen respondido de otra manera si me enfermaba”.
“Esperé hasta que cerró el plazo para que me habilitaran. Cuando esto no se dio, nos comunicamos con la gente de la embajada de Argentina, que se portó muy bien con nosotros, y quedamos en lista de espera. Pudimos volvernos en un avión de Aerolíneas Argentinas desde Quito”.





















