Por la pandemia
El intendente de la ciudad más austral de la provincia puso en funciones un albergue para que los transportistas se queden allí y limiten el contacto, incluso con sus familias.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.com
Sabido es que, más allá de las medidas de aislamiento establecidas tanto por el gobierno nacional y las provincias, cada intendencia o comuna define protocolos propios de acuerdo los hábitos de su población con el objetivo de mantener aplanada la curva de contagio de coronavirus.
Si bien ya se cuentan casos positivos, es en los grandes centros urbanos de Santa Fe donde se registran más casos de contagio de Covid-19 y es así que en localidades pequeñas intentan a su manera evitar la infección de sus habitantes. Al tiempo que se blindan cada vez más, eso hasta les permite liberar algunas actividades que en otras urbanizaciones siguen restringidas.
Un panorama como el anterior es el que se observa en Rufino, la ciudad más austral de Santa Fe y muy propensa a la entrada y salida de personas que no solo llegan desde otras localidades de la provincia, también lo hacen desde Córdoba y Buenos Aires. Si bien restringieron 22 accesos al casco urbano y hoy se puede entrar por uno solo -algo que también han instrumentado otro municipios- el intendente Natalio Lattanzi fue más allá y puso en práctica un inusual método para evitar que se muevan por las calles los viajantes aunque tengan domicilio allí y estén exceptuados de la cuarentena.
Con un férreo despliegue de personal de control, la Municipalidad de Rufino censó a 600 habitantes entre los que se cuenta a comisionistas, verduleros locales que viajan a buscar mercadería y camioneros que mueven cereal, entre otros, quienes deben cumplir estricto aislamiento, en algunas circunstancias hasta alejados de sus familias.
"La idea es hacer un blindaje para limitar el ingreso y la posibilidad del tránsito del virus en la ciudad, por eso está vigente en la ciudad el aislamiento obligatorio para los choferes de todo tipo de transporte que habitualmente salen y entran de Rufino", indicó Lattanzi en contacto con Mirador Provincial y aclaró que "existe un horario para entrar y salir y en caso de no respetarlo se lleva el chofer a aislamiento en soledad".
Así de férrea es la regulación local, que la intendencia habilitó un albergue que habitualmente era empleado para delegaciones deportivas para que vayan a vivir allí quienes varias veces por semana tienen que viajar a otros puntos de la región. "Ya hay cuatro personas alojadas, habitualmente van a Rosario al mercado a buscar frutas y verduras y de esta manera no toman contacto con el resto de la ciudad", detalló el jefe comunal que le garantiza a quienes se suman a la iniciativa la alimentación y aseo de la barraca donde están conviviendo.
"Hoy le estamos dando la posibilidad a los que así lo prefieren de pernoctar con sus familias, pero el resto de los convivientes también debe aislarse en forma obligada", sumó. Las nuevas reglas de jurisdicción local entraron en vigencia el lunes y no son pocos los viajantes que han decidido organizarse para alquilar casa en común para evitar dormir en el albergue y liberar de circulación a sus familias.
La Municipalidad tiene incluso un hotel con 25 camas a su disposición, según adelantó el intendente. "La medida fue implementada el lunes y hasta ahora hay muy buena recepción", sostuvo Lattanzi.
Las restricciones siguen. "Hay horarios determinados para ingresar la mercadería a la ciudad. Los viajantes la dejan en el único acceso habilitado, los productos se desinfectan y otra unidad de transporte tiene que llegar a buscar los bultos para distribuirlos en los comercios", describió Lattanzi, sobre el protocolo que tiene excepciones, como los camiones de los grandes supermercados: "En ese caso hay un visado que limita en tiempo la estadía del camión que es correctamente desinfectado. Descarga los productos y al salir se chequea que haya cumplido con el margen horario, de lo contrario secuestramos el transporte y lo mandamos a aislamiento".
Liberar puertas adentro
El intendente lo aclara cada vez que puede: "El plan es reforzar el blindaje de la ciudad para liberar la actividad dentro de la ciudad y así recuperar algo de normalidad". En Rufino, a diferencia de otros distritos, hay más rubros habilitados para funcionar, aunque con horarios limitados y mediante un cuidado especial de las medidas de distanciamiento social.
"El que sale de la ciudad sin justificativo no puede volver a entrar bajo las condiciones que quiera, en todo caso se va al albergue a cumplir el aislamiento", considera Lattanzi a casi un mes de decretada la cuarentena a nivel nacional. Las restricciones rigen para quienes tienen que vender algún repuesto o insumo desde Rufino a otra localidad. "El comerciante local puede llevar la mercadería hasta la salida del pueblo y allí transferirla a un transporte que pase por la puerta de la ciudad a retirarla", anexó.
Como en otras ciudades y pueblos, Rufino preparó un espacio que está listo para recibir a pacientes infectados de Covid-19 con síntomas leves y también mediante donaciones de privados logró insumos clave para equipar el hospital local y así disponer de camas críticas. "Estamos preparados y trabajando todos los días para enfrentar la pandemia", puntualizó Lattanzi, exponiendo orgullo sobre las medidas que implementó en su ciudad.





















