Gimnasio y boxeadores ante la pandemia
Entrenadores y peleadores de diversas disciplinas dan a conocer los métodos de trabajo que utilizan durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio.
Víctor Ludi
La humanidad está afrontando su combate más difícil contra un rival silencioso, que pasa casi desapercibido pero que tiene un poder de daño escalofriante. El virus COVID-19 es el adversario más peligroso con el que se ha enfrentado el ser humano en este siglo y día a día se vive una nueva batalla que se afronta como un nuevo round.
Como no podía ser de otra manera, el deporte no fue la excepción y todas las disciplinas pararon sus competencias. Quizá sin la necesidad de contar con grandes espacios para poder trasladar una pelota, quienes corren con una cierta ventaja para poder desarrollar sus entrenamientos son aquellas personas que practican deportes de combate. Con algún elemento de peso y guantes basta para poder improvisar una práctica y mantenerse en movimiento. Más aún, si cuenta con un espacio que le permita colgar una bolsa para golpear.
Además, la tecnología ha ayudado a los entrenadores, que tienen la posibilidad poder seguir lo más “cerca” posible a sus pupilos, mediante teleconferencias, videos y otras herramientas comunicacionales.
Sebastián Leguiza, instructor del Fénix Fighter, contó que “utilizamos transmisiones en vivo de Instagram y Facebook, no solo para alumnos del gimnasio sino también para el público en general. Realizamos distintas rutinas diarias, generalmente a la siesta. Luego a la transmisión la copiábamos como historia y quedaba durante todo el día, así que cada uno podía entrenar cuando quisiera y pudiera. Durante marzo fue todo de manera gratuita, pero cuando se prolongó el aislamiento decidimos poner a disposición un link para poder abonar la cuota y, a esas personas, prepararle las clases. Si no adoptaba eso, resultaría imposible mantener el gimnasio. Estos entrenamientos serán más personalizados, adaptados a las capacidades y posibilidades de cada alumno”.
“Salvo algunas excepciones de alumnos que en sus casas tienen elementos como bolsas –continuó-, pesas y demás para realizar un entrenamiento más específico, la mayoría de las rutinas estarán destinadas a trabajar físicamente, para mantener las bases. Se puede levantar peso con una caja de herramientas, una botella con agua o una silla”.
Por su parte, Leandro Furlán, director del Sparta Gym, explicó: “Estoy poniéndome de acuerdo con los alumnos y les paso rutinas individuales personalizadas, adaptada a lo que tiene cada uno en su casa. Estos trabajos están centrados en que los peleadores no pierdan su estado físico. Lejos está de ser la manera ideal de trabajar, ya que uno está acostumbrado a corregir y estar al lado de los alumnos, pero al menos la tecnología nos ayuda a estar más cerca”.
En tanto, Bruno Sosa, peleador de kick boxing y muay thai y profesor del Team Topadora que funciona en el Atlético Neuquén Club, reconoció: “hemos optado por preparar alguna clase y pasar en los grupos de WhatsApp una rutina general por semana. Esto lo hacen mis alumnos y yo mismo para entrenarme”.
Por último, Marcos Moyano, director técnico de kick boxing y boxeo en el Team Calavera, contó que “estamos trabajando desde la plataforma de Instagram, en un grupo de WhatsApp totalmente gratis al que puede entrar quien lo desee. Las prácticas son a las 14 y a las 21, de lunes a viernes. La idea que aplico en mi gimnasio es no solo darle importancia a las cuestiones físicas y/o deportivas, sino también hacer hincapié en la contención humana, porque los gimnasios brindan una forma de vida saludable a la sociedad. Acá nos apoyamos espalda con espalda entre todos”.
“A las clases las divido en físicas y técnicas –explicó-. Trato de hacer todas las clases sin elementos y disfruto de dar el trabajo técnico, que mis alumnos realicen de manera correcta y prolija cada movimiento, sea caminar, arrojar un golpe o buscar la correcta posición”.
Moyano está trabajando junto con el profesional nogoyaense Javier Ojeda. Al ser consultado sobre si tiene una rutina diferente al del resto de sus alumnos, aclaró que “le pedí que baje un cambio y que se mantenga con un entrenamiento físico adecuado, pero que no se desespere”.
Cuando se decretó el aislamiento, el boxeador paranaense Wenceslao Mansilla se encontraba de vacaciones junto a su novia en Porto Seguro, Brasil. Desde aquella ciudad se trasladaron vía aérea hasta Foz Do Iguazú. Cuando pasaron por la frontera hacia Puerto Iguazú les tomaron la temperatura y debieron responder un cuestionario con declaración jurada.
El problema se le presentó en dicho lugar ya que el acceso Puerto Iguazú –desde donde debían subirse al micro que los trasladaría de vuelta a Paraná- se encontraba cerrada y ellos, junto a otras personas, quedaron varados en la frontera. Después de horas de espera, pudieron subirse a un colectivo que dispuso el Gobierno de Misiones, que los trasladó hacia Concepción del Uruguay –tenía como destino Buenos Aires-, donde fueron recogidos por un familiar y traídos a la capital entrerriana, donde están realizando el aislamiento.
Peligro también contó cómo pasa sus días y como improvisa sus entrenamientos. “Depende de uno mismo porque, de alguna u otra forma, siempre se puede entrenar utilizando lo que tenés en tu casa. Yo le mandé rutinas a mis alumnos como para que puedan hacer algo en su casa, pero el boxeo recreativo es difícil si estas acostumbrado a la clase grupal ya que es mucho más dinámica y llevadera. En cambio, el deportista competitivo está acostumbrado a entrenar solo porque lo hace siempre en un turno, cuando sale a correr y hace ejercicios como por ejemplo sombra. Entonces es más fácil y rutinario hacerlo en casa”.





















