Vóleibol
El basavilbasense Julián Álvarez encabeza el proyecto que está revolucionando Colombia. A través de campus, el seleccionador evalúa las condiciones de todo el semillero Cafetero y apuesta fuerte al próximo ciclo olímpico. De paso por su tierra, ponderó los proyectos liguistas de equipos entrerrianos.
Luis Gómez
No ha perdido la pasión que transmitía cuando se iniciaba como entrenador de vóleibol. Es la primera impresión que da Julián Álvarez en su versión 2020, que lo muestra en plena evolución profesional aún después de una etapa de plenitud.
Luego de 13 años integrando cuerpos técnicos de la selección Argentina, que culminaron como asistente principal del gran Julio Velasco, el entrerriano optó por dar un salto al exterior y actualmente afronta un desafío histórico como entrenador masculino y coordinador general de los seleccionados de Colombia.
El basavilbasense está de visita por su terruño y no pudo evitar darse una vuelta por Paraná, a la que considera su segunda ciudad. Al borde de una cancha de vóleibol, su hábitat, tomó contacto con MIRADOR ENTRE RÍOS y fue inevitable que la charla sea monotemática.
Actualidad cafetera
Con su visión periférica atenta al entrenamiento que desarrollaba el primer equipo de Paracao –de gran campaña en el Torneo Argentino de Clubes (TAC) masculino– el coach dio cuenta de su presente.
“Trabajo desde hace siete meses en un proyecto muy motivador institucionalmente, que me llevó hasta Colombia. El objetivo es llevar a sus seleccionados a los primeros planos sudamericanos y clasificar a París 2024”, expuso, convincente.
“Empezamos a entrenar con antelación, algo que no era habitual, y en el Preolímpico quedamos afuera de Tokio 2020 por diferencia de sets. Haber logrado la clasificación hubiera sido un batacazo y acelerado el proceso, pero el equipo ha mejorado muchísimo”, evaluó sobre su primera gran batalla al frente a La Tricolor.
“Así que el proyecto sigue siendo París 2024, por lo cual el trabajo y la competencia, más el buen biotipo de los jugadores, nos permitirán lograr el objetivo”, hizo hincapié.
Receta argentina
Ni bien asumió en funciones, empleó un plan que resultó exitoso años atrás en Argentina.
“Creamos el Campamento Nacional de Observación para diferentes categorías y vimos a unos 500 chicos en distintos lugares. Captaremos a los más interesantes para los seleccionados Juvenil y Menor, aparte de los que están vistos en las ligas y clubes”, describió el conductor.
“Estoy muy contento con el desarrollo del programa y con la performance de la Mayor, porque los jugadores se adaptaron rápidamente a la modalidad de entrenamiento. Solo nos falta más rodaje internacional”, explicó.
Entre Ríos en el país
Luego de presenciar un par de partidos por el TAC, Álvarez elogió el plan de vóleibol de Paracao.
“Considerando la difícil situación económica, hay que resaltar que el segundo nivel de la Liga Argentina se siga jugando y que haya presidentes de clubes que apuesten a ella”, dijo, reconociendo a las autoridades y grupo de trabajo del club Auriazul.
En cuanto al equipo, se identificó plenamente: “Me gusta mucho, los jugadores locales y los refuerzos hacen un gran conjunto. Dejan todo en la cancha y transmiten, y eso enamora a la gente”.
“Vi también los entrenamientos de las divisiones inferiores. Es la resultante más importante de los proyectos liguistas. Hay una instancia de contagio, motivación y difusión del vóleibol, que es muy valiosa”, continuó, valorando el espectáculo que acompaña cada partido, con patio gastronómico y show musical.
Reencuentro postergado
Arraigado a sus orígenes, Julián Álvarez reconoció que fue duro estar tan lejos de sus grandes afectos durante un año y medio. Por fortuna, pudo estar para el cumpleaños 63 de su mamá Rosa y reeditar momentos placenteros con su papá Abel y sus hermanos Edgar, César y Mariano.
“Mis padres siempre estuvieron presentes en nuestra crianza y nos acompañaron en el deporte. Por supuesto que nos desean lo mejor, pero una cosa es cuando uno se va de Basabilbaso a Paraná o a Buenos Aires y otra cuando se traslada al exterior; la tecnología puede acercarnos pero no reemplaza al contacto cara a cara”, confió.
Anticipando que se irá con unos kilos de más “porque no hay nada como el asado y la milanesa con puré hechos por los viejos”, se despidió con su habitual gesto risueño en busca de más contacto con sus amigos y ambientes de vóleibol.
El Mago
Julián Álvarez adquirió una enorme experiencia en su paso por los seleccionados argentinos, que coronó siendo el principal colaborador del elegido mejor entrenador del siglo XX.
“Fui estadígrafo, asistente, primer entrenador en categorías inferiores y en los últimos años ingresé a la universidad donde dictaba cátedra el profesor Julio Velasco, el número 1 del mundo”, refirió el entrerriano.
“Tiene una visión absolutamente distinta y me abrió la mente para pensar en un vóleibol totalmente distinto”, resumió.
Carrera con virtudes y esfuerzo
* 1992. Comienza su carrera de entrenador en Colegio Nacional de Basavilbaso (con solo 15 años).
* 1996-2005. Entrenador de seleccionados entrerrianos. En 2003, dirigió al Sub 18 masculino campeón argentino.
* 2005-2014. Convocatoria para integrar el staff de seleccionados argentinos. Evolucionó desde estadígrafo de seleccionados Menor y Mayor (2006-2008), a asistente y entrenador del combinado Menor de ambas ramas.
* 2014-2018. Asistente de Julio Velasco en la selección Argentina Mayor masculina.
* 2016-2017. Entrenador de Alianza Jesús María, en la Liga Argentina A1.
* 2018-2019. Entrenador de la Universidad de San Martín de Porres (Perú).
* 2019-actualidad. Seleccionador de Colombia Mayor masculina y coordinador general.



















