Entrerrianos destacados
Instrumentista de fuste, integrante de una familia de músicos, José Carlos Carminio Castagno, fue también docente y signó una etapa en el desarrollo de la música clásica en la región, tarea a la que se dedicó con la pasión que le era habitual.
Redacción Mirador Entre Ríos
Referente en el campo de la música clásica en la provincia, José Carlos Carminio Castagno nació en Paraná, en una familia de músicos. Su padre fue el primer director de la Escuela de Música.
Violinista y docente, quien fuera miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, concertino y Director de la misma, además de calificado intérprete se desempeñó como abogado, notario y doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. Fue un apasionado en lo que abordó. Esa pasión caracterizó su quehacer en los ámbitos en que transitó durante su vida, desde la intimidad familiar hasta el vasto territorio de su proyección profesional y social.
En cuanto a la historia y la genealogía –campo en el que escribió enjundiosos y profundos estudios- tuvo un destacado rol institucional en las entidades que agrupan a los Centros del país dedicados al tema. Asimismo presidió espacios de referencia dedicados a estas investigaciones en la provincia y fue presidente del Club Social de Paraná y de la Federación Argentina que agrupa a estas instituciones.
‘Caco’ -apodo con el que se lo conoció en su círculo familiar y de amistades- realizó una tarea relevante como músico, destacándose como formador de destacados violinistas en la Escuela de Música, Danza y Teatro “Constancio Carminio”- y en la interpretación. En esta institución –que lleva el nombre de su padre-fue docente y vicedirector en los años '70.
Desarrolló paralelamente por un lado su pasión por la música y por otro en el Derecho y su tarea como Notario. De ello queda testimonio en artículos y notas en distintas publicaciones, entre ellas EL DIARIO.
Destacada formación
Luego de formarse en Paraná y Buenos Aires, José Carlos Carminio Castagno realizó estudios en Europa.
Formado musicalmente con su padre, el profesor Constancio Carminio, tuvo un recorrido europeo de formación. A su regreso se integró a la Sinfónica de Entre Ríos (1963/78) como primer violín concertino, de la que fue, asimismo, su Director (1974/77).
“Hace más de 20 años me dedico a preparar obras que no han sido estrenadas en la Argentina o que han sido muy poco interpretadas”, confió a EL DIARIO en una entrevista.
“No es fácil la carrera de solista en estas latitudes –señaló en aquella oportunidad- entre otras cosas porque no es posible presentarse en forma sostenida”.
“De todos modos –resaltó- uno cumple una labor de difusión importante presentando obras muy poco escuchadas, que prácticamente no han sido grabadas o que son directamente estrenos, ya que los grandes maestros que llegan a la Argentina interpretan generalmente los grandes conciertos de Brahms, Beethoven, Tchaicovsky Mendelshonn y Bruch”.
Director premiado
De su relevante actividad orquestal merece destacarse asimismo el desempeño del cargo de primer violín concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Radio Nacional (Buenos Aires, 1957), de Arcos Giuseppe Tartini (Roma, 1962/63), Sinfónica de Entre Ríos (1963/78) –de la que fue, asimismo, su Director (1974/77)- y Sinfónica Provincial de Santa Fe (1991/95).
Laureado en numerosos concursos actuó como solista en el extranjero y en los ciclos de los principales organismos argentinos estrenando mundialmente la Toccata dodecafónica que le dedicara el compositor Juan José Echayre.
El CD de su ejecución en público del Concierto op. 48 de Kabalevsky, actuando como solista con la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, obtuvo el Premio “Santa Clara de Asís” del año 2000.
Sobresaliente intérprete
La crítica especializada reflejó en juicios laudatorios la capacidad técnica y musical de Carminio Castagno, destacando sus sobresalientes cualidades instrumentales e interpretativas y consagrándolo como uno de los más importantes solistas argentinos.
El renombrado violinista norteamericano Henry Rubin –con quien actuó en Guatemala en 1984- dijo de él: “Es en verdad un notable violinista, que posee un sonido de excepcional belleza y potencia, unido a una técnica vigorosa y ejemplar. Además, proyecta el carisma necesario para atraer totalmente la atención de la audiencia. Está maravillosamente dotado”.
Por su parte Alberto Lysy manifestó en 1961: “Me ha impresionado como uno de los más grandes jóvenes talentos violinísticos”.
En ocasión de la visita a Paraná del Israel Piano Trío, en 1993 -que tuvo lugar en la Biblioteca Popular, organizado por la Asociación Mariano Moreno- Carminio Castagno se puso en contacto con el violinista de ese ensamble, Menahem Brauer -segundo concertino de la Filarmónica de Israel- quien tuvo conceptos muy elogiosos para el desempeño del paranaense lo cual supuso un halago extraordinario ya que reflejó la opinión de uno de los integrantes de esa orquesta considerada por los especialistas como la que contaba con la mejor línea de cuerdas del mundo.
Falleció el jueves 12 de diciembre pasado.





















