Al cumplirse 20 años de su fallecimiento
Cada ciudad tiene sus personajes y personalidades, que desde sus diferentes roles, hacen la vida en la comunidad, bastante más amena y agradable. Son esas personas que se involucran para generar los cambios de los que muchos sólo hablan, pero no sólo hacen sino que también, de paso, tocan el corazón de los otros. Así era Brunilda Ángela Marina “Kita” Rollano.
Lucía Torres
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Al cumplirse 20 años de la muerte de Brunilda Ángela Marina “Kita” Rollano, sus hijos organizaron un sentido homenaje para recordarla y, de paso, ayudar a una de las instituciones donde tantos años trabajó. Kita era docente de Federación, pero su trabajo trascendió las aulas, además de enseñar en todos los niveles, estuvo muy presente en las decisiones para la construcción y el emplazamiento de la nueva ciudad.
Fue una de las impulsoras de la creación de la guardería Principitos, fundó un grupo de poesía con escritores de la zona, estuvo al frente de un programa de radio, fue monja de clausura. En su honor una cancha de fútbol lleva su nombre.
A la docente y poetisa se la recuerda por tener una personalidad digna de ser rescatada, por todo lo que le dejó a la ciudad de Federación. Nunca se olvidó sus dos pilares fundamentales: la militancia social al trabajar por los desposeídos, y también la religión.
Homenaje
El pasado 2 de diciembre en la Escuela Normal “Domingo Faustino Sarmiento” de Federación, donde Kita se desempeñó como docente en varios niveles educativos, se realizó el acto homenaje a los 20 años de su muerte.
Entre los presentes estuvieron presentes: el intendente de la localidad Carlos Cecco; y su hija, la Licenciada Analía Miller, quien brindó una reseña, para los alumnos y docentes más jóvenes que no la conocían.
En el mismo acto se hizo entrega de aportes por parte de la familia de Rollano, para que la escuela pueda avanzar en el cerramiento de un espacio de trabajo donde se exhibirá un retrato y poesía para los alumnos de Kita Rollano. Ya por la tarde, sus hijos Carlos, Luis, Gustavo, Silvana y Analía Miller descubrieron el retrato y una placa en su homenaje, y su nieta Malena Miller leyó el poema dedicado a los alumnos.
El diacono parroquial Claudio Erman cerró el evento con su bendición a la placa, el retrato y el flamante espacio laboral en su nombre. Al mismo tiempo, emitió con palabras que resaltaron el inmenso espíritu de servicio con el cual Kita vivió y honró a su comunidad y a la vida.
Por la noche, teniendo en cuenta su rol como poetisa, siguió el homenaje literario en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavía de la ciudad de Federación. Desde el grupo de poesía “Lucería” —fundado por la docente, escritora y poeta— leyeron palabras alusivas y poemas exclusivos para ella. Allí, en medio de los libros que tanto amaba y valoraba Kita, con una sala repleta de sus hijos, nietos, sobrinos, vecinos, amigos y afectos en general, la tertulia finalizó con música en la guitarra de su sobrino y ahijado Hernán Burna y su prima Nelly Lagos (cantaron temas como Cantinero de Cuba; Mi madre predica cosas (de autoría de Burna), el tango Nostalgias).
Anteriormente, se escuchó musicalizado en la voz de Nelson Dri, el poema de Kita “Aquel, mi pueblo”, emblemático para la comunidad federaense en ocasión de su traslado a la nueva Federación; y Recuérdenme de Teresa Parodi.
Tercer emplazamiento
De la intervención en decidir dónde sería el lugar para el tercer emplazamiento de la ciudad de Federación —por la creación de la represa de Salto Grande y el consecuente lago homónimo—, su hija Marta recuerda que su abuelo, suegro de Kita, tenía una visión diferente. “Él quería que estuviera más cerca de la ruta porque aseguraba que el crecimiento de las ciudades era más rápido, según lo cerca que estén de las rutas, y tenía razón, pero en cambio mi mamá opinaba que se perdería la identidad principal, que es el río, la playa, así que el suegro y la nuera militaron para distintos bandos, ella (por Kita) incluso fue fiscal para su opción, que para la época era signo de ser una adelantada”, recordó Marta.
Esas elecciones que menciona Marta, respecto del lugar donde se emplazaría el nuevo pueblo, tienen otro dato de importancia, fueron las únicas que se hicieron bajo un gobierno militar, “porque estábamos en plena dictadura militar”.
Nuevos homenajes
A partir del homenaje a la docente y poetisa, se busca dar una continuidad a los reconocimientos a más mujeres, que desde su lugar, construyeron para la identidad de la ciudad de Federación desde distintos roles y funciones. “Sin ser súper mujeres en tiempos de precariedad absoluta supieron sembrar mucho en sus ámbitos de influencia”, aseguró Analía Miller, otra de las hijas de Kita.





















