La crisis y sus múltiples efectos
Ante una relación precio calidad que tienta a los inversores internacionales, ya sucumbieron dos tradicionales firmas del sur. Al listado puede sumarse Vassalli, que está siendo seguida de cerca por capitales rusos.
Juan Chiummiento
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La noticia de que una empresa brasileña se hará cargo de los bienes de la ex Paraná Metal pone sobre la mesa un tema que viene siendo invisibilizado en la agenda pública, dominada por la crisis general de la economía. Los activos argentinos hoy se encuentran a precio de remate y ya son varias las empresas nacionales que están sucumbiendo a los capitales extranjeros. En particular, son varios los casos de industrias santafesinas que, atravesadas por problemas financieros y necesidad de liquidez, alimentan este fenómeno de “extranjerización”.
La fábrica de maquinaria agrícola Plá, oriunda de Las Rosas, fue novedad el año pasado, cuando se anunció su venta a la multinacional John Deere. Hace un par de meses, la brasileña Marcopolo desembolsó 9 millones de dólares para ampliar su participación en la carrocera Metalsur, con sede en Villa Gobernador Gálvez. A ellas se podría sumar en poco tiempo la emblemática compañía firmatense Vassalli Fabril, que está siendo sondeada por una firma rusa.
“Argentina está sufriendo una depresión económica muy fuerte y hoy el empresario lo ve todo muy caro. Pero cuando viene un extranjero y ve el precio de las empresas locales, su ‘know how’ y la calidad de producto, lo ve a un precio tentador y las operaciones se cierran. Esa es la realidad de mercado”, evaluó en diálogo con Mirador Provincial el analista económico Salvador Di Stefano.
El especialista pronosticó que el shopping de industrias puede seguir en el corto plazo (“en la medida que se mantengan estos precios”, aclara), lo cual se explica fundamentalmente en las variables macroeconómicas que muestra el país. “El bajo precio es el alto riesgo país que tiene hoy Argentina. Como hay una tasa muy alta, cuando se descuenta el flujo de fondos futuro, los precios de los activos son extremadamente bajos. El que tiene necesidad de vender lo termina haciendo por el valor de los pasivos o por un precio que es vil al lado de lo que vale la empresa”, explicó.
Lo planteado por Di Stefano se encuadra a la perfección en los casos de Plá y Vassalli, dos históricas de un rubro en el que Santa Fe supo ser pionera desde principios del siglo pasado. Luis Cagliari, quien se desempeñó hasta hace poco como CEO de la empresa fundada por Roque Vassalli, le explicó a este medio que la firma “tiene patentes, capacidad técnica de desarrollo y eso interesa a los potenciales inversores”.
La llegada de un socio extranjero a Vassalli circula desde hace rato, pero este tipo de operaciones nunca se concretan de un día para el otro. La planta ya fue visitada por el embajador ruso, quien actúa de facilitador ante el interés de la firma Rostselmash, que tiene su base operativa en Rostov del Don, en el sur del gigante euroasiático.
“Los especialistas rusos consideran a Vassalli Fabril como una plataforma prometedora para organizar el ensamblaje de máquinas agrícolas, mientras que la República Argentina es considerada como un ‘puente comercial’ para ingresar al mercado de todos los países miembros del Mercosur se trata de Argentina, Brasil. Paraguay y Uruguay”, afirmó recientemente la agencia Sputnik, operada por el gobierno de Vladimir Putin.
Las que ya sucumbieron
De llevarse adelante la operación, la empresa firmatense podría seguir el camino de Plá, que se sumó al portfolio de John Deere en 2018. Antes la estadounidense había comprado otra firma del sector, King Agro.
Cuando fueron consultados sobre los por qué de la transacción -de la que no se conocieron montos-, los directivos de John Deere valoraron la transformación tecnológica que había realizado Plá, en coincidencia con las causas que marcó Di Stefano.
Donde sí se conocieron valores fue en la ampliación de la participación de la brasileña Marcopolo en la carrocera local Metalsur: la inversión fue por 9 millones de dólares, que le permitirá tener directa e indirectamente el 70% del capital y control de la compañía.
El antecedente de esta operación data de 2012, cuando Metalpar SA, de origen chileno y perteneciente a Marcopolo SA, e Inversiones Loma Hermosa, de Argentina, armaron un contrato para la compra del 51% de participación en Metalsur Carrocerías SRL.
La empresa con sede en Villa Gobernador Gálvez había sido noticia varias veces en el último tiempo, por las dificultades que atravesaba, en un contexto donde el sector carrocero denunciaba asfixia financiera y fuerte contracción del mercado.
Al rescate de un gigante dormido
La saga de compras extranjeras tuvo su último capítulo a principios de mes, cuando una empresa brasileña fue la única oferente del remate judicial de Paraná Metal, la fábrica ubicada en Villa Constitución cerrada desde 2015.
La firma en cuestión es Companhia Florestal do Brasil, con sede en el Estado de Santa Catarina y especializada en brindar servicios ambientales y forestales. Tras un compromiso de abonar 4 millones de dólares, se quedó con el predio y la planta, y según le indicaron al intendente local Jorge Berti desarrollarán allí un proyecto productivo ligado a cuestiones siderúrgicas y logísticas.
La fábrica había bajado sus persianas luego de atravesar una prolongada agonía en manos del grupo Indalo de Cristóbal López, que se la había quedado en 2009 a pedido del gobierno kirchnerista.
La planta se construyó en 1957 con el nombre Acinfer, y una década después pasó a llamarse Metcon, como subsidiaria de la automotriz Ford. Esa fue su época de gloria, durante la cual se realizaron importantes inversiones y se diversificó la producción.
Ya en el siglo 21, Ford se desprendió de ese activo y se la quedaron los ex gerentes, tras un fallido intento de traspaso a una firma italiana. De allí en más sobrevino una decadencia de la que nunca pudo zafar.





















