Una multitud en la fiesta patronal
Miles de feligreses provenientes de Concordia, San José, San Salvador, Federal, Chajarí, Villa del Rosario, Santa Ana, San Jaime, Colón, General Campos, Ubajay, entre otras localidades, participaron de la Fiesta Patronal Diocesana de María Inmaculada de la Concordia. Fue una jornada repleta de religiosa devoción.
Lucía Torres
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El domingo anterior, haciéndole caso omiso al pronóstico de lluvia, más de cinco mil personas se dieron cita en el anfiteatro de Federación para celebrar la Fiesta Patronal Diocesana de María Inmaculada de la Concordia. El obispo de la diócesis, monseñor Luis Armando Collazuol, treinta y siete sacerdotes de diferentes parroquias y capillas, los tres diáconos, y fieles que llegaron en micros y en autos particulares desde ciudades de una amplia región.
La celebración, si bien se realiza cada año, en esta oportunidad tuvo un carácter especial porque se cumplen 60 años de la creación de la diócesis de Concordia y 40 años desde que se realiza esta peregrinación y fiesta diocesana en Federación. Por esta confluencia de factores, se sumó una mayor cantidad de fieles para compartir la celebración que une a las parroquias y capillas de toda la región. El poco alentador pronóstico del clima no opacó la fiesta, que de hecho se pudo realizar al aire libre, en el anfiteatro de Federación, con tres celebraciones de misas durante la mañana y la tradicional procesión de la imagen por las calles de la Ciudad jardín.
El obispo Luis Collazuol citó que “hace 242 años que la imagen que está en el templo, llegó a la región, y va presidiendo la vida de la comunidad toda, desde la primera capillita de la Estancia Concepción, del Mandisoví, después en la Vieja Federación y ahora acá, pero reuniendo a toda la diócesis”. Más adelante señaló que “entramos en el templo y miramos a María como miramos a nuestra madre, y sentimos que ella nos mira, tenemos que volver a sentirnos familia en Cristo, y estas celebraciones nos ayudan a eso, tenemos que pedir por nuestra patria también, que también y principalmente en estos tiempos que se necesita volver a sentirse juntos, más allá de todas las diferencias y grietas que puedan existir”, dijo.
Testimonio de sacerdotes
Fabricio Ponce, de la Parroquia Santa Rosa de Lima de Chajarí, estuvo en el servicio de música para la fiesta patronal y contó que tuvieron mucho trabajo previo al domingo de la celebración, “siempre el patrocinio de María nos da identidad como Iglesia, y -como diócesis de Concordia- tenerla como patrona implica que seamos constructores de la concordia y la unidad, puentes de comunión entre todos como iglesia, y en este momento que vivimos como comunidad, María Inmaculada de la Concordia nos deja un mensaje claro de esta comunión que Dios quiere para todos, así que para un sacerdote, implica trabajar por ser puente de esta comunión y de esta Concordia que Dios quiere que sus hijos vivan”. También remarcó que “esta fiesta patronal trae muchas gracias por parte de Dios, pero tenemos que tener el corazón dispuesto para recibirlas”.
Preparativos
El diácono Claudio Hermann, de la Parroquia Inmaculada Concepción, de Federación, contó que la novena se la vivió “preparando el corazón para esta celebración, en junio tuvimos una peregrinación importante por la zona de colonias, después otra desde Concordia y Chajarí hasta nuestra casa, y ahora con la novena también por supuesto”. En su caso particular al estar realizando el camino pastoral diocesano dijo que “en la diócesis crecimos mucho espiritualmente en el último tiempo, esto de hacer un camino juntos es muy enriquecedor, estamos con el oído muy atento a nuevas muestras de fe en lugares donde antes no se llegaba y eso es muy bueno” dijo.
Néstor Toller, párroco de la comunidad de Santos Justo y Pastor, de Colón, comentó que esta fiesta es “como volver a la casa de mamá, realmente es así, y eso nos complace, como a todos al volver a la casa de nuestra mamá”. En su caso particular contó que visitaba la fiesta de niño con su familia, y ahora al regresar como sacerdote “es algo muy lindo, los recuerdos que te trae, también al reencontrarnos con los demás sacerdotes, de otras localidades, nos acordamos de los anteriores obispos, es una fiesta muy emocionante” dijo. También comparó la fiesta, con la celebración de aniversario de matrimonio “es como renovar las energías, y en este caso, se le devolvió al pueblo el lugar, antes estaba muy centrado en lo jerárquico, en lo litúrgico, y hoy la celebración es del pueblo, eso tiene una nueva impronta, y creo que ahí Dios nos está marcando por dónde va el rumbo”.
Caminar
Por su parte, el presbítero Alberto Olivera Dutra, de la Parroquia San Isidro Labrador, de Federal, quienes semanas atrás participaron también de la peregrinación a pie a Federación, mencionó que este año se sumó gente nueva, “que recién ahora se adhieren a esta manera de vivir la fiesta, estamos bastante lejos, esto hace más costoso el traslado, pero varias familias se sumaron. El corazón palpita de manera diferente cuando nos reunimos en comunidad, y ésta considero que es la fiesta diocesana más linda que tenemos, por eso trato de contagiar lo mismo a mi comunidad”.
Padre Gabriel Dri, de la Parroquia Santa Rosa de Federal y Marcelo Krenz, de la Parroquia Santa Teresita, de San Salvador, remarcaron que “es la Virgen María la que nos ha convocado para concelebrar bajo su manto”, no sin agregar que “la madre siempre es el recurso en todo lo que va pasando en la vida y en la familia, por cualquier cosa preguntamos y recurrimos a mamá, en nuestra vida espiritual también es y tiene que ser así”.
Clima fraterno
El padre Hugo Grimoux, de la Parroquia Sagrado Corazón de San Jaime, agradeció en primer término por su vida personal “me estoy recuperando de una complicada operación y este año también cumplo 40 años de cura, así que venimos a agradecer por varios motivos”. A su vez valoró el clima fraterno que se genera en la celebración, al remarcar que “somos una familia grande, uno ya se conoce con la gente que viene todos los años, es muy lindo realmente”.
Por su parte, el Padre Daniel Petelín, de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de Concordia, señaló que “es expresión de nuestra fe, creemos que cada vez que nos congregamos, el señor fortalece y renueva nuestra fe, y por eso lo hacemos en el día de hoy, pidiéndole a María y al Señor que nos den la gracia de la fe, y justamente se lo pedimos a ella, a María como primera misionera, que desde después del anuncio fue a visitar a su prima Isabel tiene que darnos ese ejemplo para nuestro trabajo misionero, porque también fue la que trajo la presencia de Dios a América desde Guadalupe, ahora la debemos continuar, enviando misioneros al mundo”.
Los hijos y su Madre
Ante una consulta, el presbítero José Luis Bogado, de la Parroquia Inmaculada Concepción, aseguró que es una reunión “de hijos en torno a la mamá, es la que nos hace crecer como familia, y es el momento del año la presencia diocesana se vive mucho más”. Además dijo que “la inspiración que tuvo en su momento San Juan Pablo II de regalarle a María Inmaculada el título para nuestra diócesis de ‘de la Concordia’, fue una inspiración de Dios, que no se queda en un título más de María, sino que es un desafío hasta pastoral para la diócesis, y un llamado urgente para nuestra comunidad y país, donde estamos divididos, y un pueblo dividido no puede prosperar, por eso hay que mirar lo que pasa hoy acá en Federación por ejemplo, el camino de la concordia”.





















