La película sobre el exilio de Zitarrosa
Alfredo Zitarrosa “era una persona con una profunda sensibilidad ante la vida, y a la vez, con una tremenda dificultad para sobrellevarla”. El documental se presenta este viernes en Rosario.
Diego Montejo
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Melina Terribili, directora del documental, dialogó con Mirador Provincial sobre el estreno de su película y lo que la motivó a contar la historia de uno de los músicos y poetas más grandes de Latinoamérica.
Organizada por el Ministerio de Innovación y Cultura, desde el lunes y hasta el próximo domingo, en El Cairo Cine Público de Rosario y el Cine América en Santa Fe, se desarrollará la Muestra Internacional de Cine Documental Micdoc. En este marco se presentará en Rosario, este viernes a las 16, la película documental “Ausencia de mí”, sobre una parte fundamental de la vida del cantante uruguayo Alfredo Zitarrosa y su exilio, que influyó notablemente en su obra.
El documental fue realizado por la directora argentina Melina Terribili, quien en su juventud escuchó la voz inconfundible y las letras profundas del cantante oriental y quedó impactada por su obra.
Fue elaborado tomando como fuente cientos de cajas dejadas por el célebre músico quien huyó de la dictadura en la década de 1970 y que no habían sido tocadas desde su muerte ocurrida en 1989. Ese valioso registro documental fue aportado por las hijas y la esposa de Zitarrosa, quienes rescataron sus memorias, signadas por el destierro y el debate entre el olvido y su destrucción por el paso del tiempo.
Zitarrosa guardó papeles con ideas y poemas y realizó minuciosos registros de situaciones familiares en casetes y cintas. Las grabaciones se incrementaron notoriamente luego del golpe militar ocurrido en Uruguay en 1973. Esto lo llevó a exiliarse en Argentina en 1976, pero tiempo después tuvo que emigrar España y luego a México.
– ¿Cómo nace tu historia con la vida de Zitarrosa y qué tanto tiene que ver tu familia en esto?
– El vínculo con Alfredo Zitarrosa están relacionados con mis orígenes de formación más temprana, esto no tiene que ver con que yo escuchara su música de pequeña. Yo nací en los años ’70 donde se vivía la dictadura y mis padres eran artistas plásticos y estaban vinculados a un movimiento artístico y político, y había muchos lazos en común con esta generación a la que pertenecían mis padres y Alfredo Zitarrosa. Su identidad ideológica es muy fuerte y creo que yo soy como un desprendimiento de eso y, al mismo tiempo, tratando de aportar mi punto de vista desde mi mirada y mi generación. Me pareció interesante abordar a Zitarrosa con quien más tarde me vinculé con su obra y me impactó. Previo a decidir hacer la película, tuve distintos vínculos con él y el mundo de donde provenía.
– ¿Qué te inspiró de la vida de Zitarrosa para llevar adelante la película?
– En principio, una persona con una profunda sensibilidad ante la vida, y a la vez, con una tremenda dificultad para sobrellevarla, por su sensibilidad y eso es un poco todo: sensibilidad ante la injusticia, ante las personas, ante el amor y la igualdad, la libertad. Esa generación era latente es diferentes partes de Latinoamérica una búsqueda de emancipación. Me parecía muy hermoso esa forma de crear y al mismo tiempo un pensador muy lúcido de la época que le tocó vivir. A través de él se podía hablar de temas como el exilio, un drama tan antiguo, el destierro que es un castigo peor que la muerte.
– ¿Qué significó para Latinoamérica el exilio de Zitarrosa? Él lo vivió con mucho dolor y angustia.
– Había muchos elementos que hacían que este exilio haya sido más tormentoso que para otros exiliados. Hay elementos que lleva uno adentro en su historia, y en el caso de Alfredo se daban algunas cuestiones puntuales como su infancia de abandono y ausencia de parte de su familia. Hay algo previo al exilio y él encuentra a su país como su propia madre, sus orígenes, lo que le da vida y contención. Desprenderlo de eso y quebrar ese vínculo es uno de los motivos porque tenía elementos para que ese exilio sea doloroso. Pero no hay que perder de vista su compromiso y conciencia política. Es una persona que tenía plena conciencia de lo que estaba pasando, que estaban torturando y matando a sus compatriotas.
– ¿Cómo fue encontrarte con el archivo de Zitarrosa, con sus cosas, sus grabaciones inéditas?
– Fue un proceso de mucha responsabilidad de mi parte, porque no sólo tenía que ver con el rodaje de la película sino que yo estaba involucrada ayudando en encausar ese archivo y por otro lado viviendo junto con sus hijas. Por ejemplo la escena donde estamos abriendo las cajas es real y es el primero después de mucho tiempo. Es emotivamente fuerte, a pesar de que uno no se da cuenta. Yo estaba pendiente de las escenas, pero lo que era clarísimo es que no podíamos filmar más de dos o tres horas diarias porque quedábamos todos agotados, porque aunque no se estuviese diciendo en palabras, había una movilización intensa. También y de hecho, cómo se iba a trabajar con tanto material. Fue difícil, pero lo pasamos con mucha entereza y cariño.
Historia
Su militancia política y las letras de sus canciones lo convirtieron a Zitarrosa en un artista prohibido en el Uruguay de 1971 y la situación se agudizó con la dictadura cívico-militar de 1973. Perseguido y sin trabajo vino a la Argentina en enero de 1976, pero solo dos meses después tuvo que emigrar a España amenazado por otra dictadura.




















