Claudio Ameijeiras
El consultor y especialista en recursos humanos explica la adaptación y las aspiraciones que tienen los millennials en el ámbito laboral y las empresas.
Ignacio Negri
redaccion@miradorprovincial.com
Antes de adentrarse en esta entrevista es bueno reformar el concepto de la “generación millennials”. Cuando se habla de millennials, o generación Y, se hace referencia a aquellas personas nacidas entre los primeros años de la década del 80 y los inicios de 2000. Entre sus principales características se destacan un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías digitales. Al mismo tiempo, una mayor inquietud por la realización personal en el ámbito privado y también en el ámbito laboral.
En este último punto se focaliza el especialista Claudio Ameijeiras, director de la empresa Theorema, dedicada a la consultoría de estrategia y operaciones de recursos humanos. “Pasamos de tener líderes que daban a órdenes a líderes que tienen que motivar a la gente. Hoy se asocia mucho a la motivación con el liderazgo. Eso genera compromiso y largo plazo en las compañías”, define.
— ¿Cómo piensa un millennial?
— Los millennials tienen una mente cortoplacista. Les gusta disfrutar la vida y buscan no repetir la historia de sus padres que prácticamente vivían para trabajar. Su permanencia en las compañías está mucho más ligada al compromiso y la empatía con el líder y el grupo de trabajo, que con la empresa en sí. Primero buscan un lugar que les cope y un clima de trabajo que sea lindo. A veces preguntan quién va a ser mi jefe, y qué edad tiene. Te preguntan si la compañía tiene acuerdos con gimnasios, la edad del jefe y si la empresa colabora con el medioambiente.
— ¿Cómo se los motiva?
— Las compañías hacen un gran esfuerzo para mantener aquellos recursos que son buenos. Sinceramente no hay una fórmula para motivar, es una estrategia uno a uno. Hay que escuchar mucho y tratar de empatizar. Es un tema porque requiere un esfuerzo grande de la compañía, que también tiene que ir cambiando constantemente las estrategias de retención.
— ¿Qué papel juega la remuneración, un buen sueldo? ¿Ya no alcanza para motivar a esta generación?
— La remuneración pasó a ser parte de un combo. Nadie retiene a las personas sólo por el dinero. Siempre habrá una empresa que te puede pagar más que otra. Hoy muchas personas eligen quedarse (o cambiar) por algo aspiracional, porque sienten que aportan algo importante, algo que tiene valor. También es determinante el buen clima laboral, por eso las empresas que entienden de esto, aspiran a que sus empleados estén felices en el ámbito de laburo.
— ¿Cómo se logra ese estado de felicidad?
— Hoy las grandes compañías se manejan con dos brazos de gestión. Con uno generan las condiciones para un ámbito de trabajo amigable y con el otro piden resultados. No podés hacer tampoco una empresa donde valga todo. Son las dos cosas que van de la mano. El mundo de los recursos humanos está cambiando mucho y hoy empleados renuncian a los jefes, no a la empresa. Vos podés tener una empresa espectacular, pero si como jefe no sos bueno, la gente se va.
— ¿Cómo se da el choque generacional dentro de la empresa? Me refiero a quienes todavía el trabajo sigue siendo una instancia de sacrificio y esta nueva generación que busca todo lo contrario.
— Vos pensá que para un millennial, el trabajo es algo que sucede entre los fines de semana. Tienen una adolescencia tardía y el día tiene sentido si le queda tiempo para ir a la clase de violín. El dinero dejó de ser un atractivo fundamental para esta gente. Del otro lado, una generación totalmente diferente que valora mucho más el dinero, la permanencia y el hecho de sacrificarse por la empresa. Compatibilizar esos dos mundos opuestos es el gran desafío de los gerentes de recursos humanos.
— ¿Hay mucha rotación de personal ante este panorama?
— Eso hay que segmentarlo por compañía. Nosotros en la consultora vemos que cuando la empresa tiene en claro lo que tiene que hacer, es mucha menos la rotación que en otras. Cuando crean la cultura de trabajo y la armonía general, cuando se va una persona, después quiere volver porque ahí se sintió bien. Algo muy parecido pasa con Messi en Barcelona. A él le crearon un ecosistema y en definitiva es un millennial que la empresa, en este caso el Barcelona, tiene que retener. Fijate que lo que pasa con Neymar, se fue y quiere volver. Las compañías que tienen ese plan, logran sacar la diferencia.
— ¿Dónde queda el rol del líder?
— El concepto de líder cambió mucho. Ahora en el centro de la escena está el empleado y el líder se corre para que el empleado cumpla con los objetivos. De ser una persona autoritaria pasó a ser una persona que pone el foco en el otro, en escuchar, en vivir los valores de la compañía y saber transmitirlos.
“Pasamos de tener líderes que daban a órdenes a líderes que tienen que motivar a la gente. Hoy se asocia mucho a la motivación con el liderazgo. Eso genera compromiso y largo plazo en las compañías”.
“El concepto de líder cambió mucho. Ahora en el centro de la escena está el empleado y el líder se corre para que el empleado cumpla con los objetivos”.





















