Desde Humberto Primo
Se llama Gisela Risso, pero le dicen Yinyu. Se fue pedaleando hasta Jujuy por paisajes increíbles. Y sueña con emprender nuevos viajes en dos ruedas.
Nicolás Loyarte
redaccion@miradorprovincial.com
Eran las 16 horas del viernes 22 de febrero pasado cuando muchos vecinos de Humberto Primo vieron pasar por la puerta de su casa una joven del pueblo que partía sobre su bicicleta cargada de alforjas y de sueños.
Pedaleo tras pedaleo Gisela Risso (29 años), a la que todos conocen por Yinyu, atravesó los límites del departamento Castellanos y avanzó hacia el noroeste del país hasta llegar, al octavo día, al Mirador de Purmamarca, en la provincia de Jujuy. Un total de 1.186 kilómetros.
En el medio hubo de todo, y antes también. Es que emprender semejante viaje sola en bicicleta requiere de una preparación, conseguir la ropa y los elementos adecuados, trazar una ruta, mirar el pronóstico del tiempo y hacerse de todo lo necesario para evitar imprevistos. “Este viaje fue una curiosidad y un desafío personal”, reflexiona Yinyu ahora más tranquila en su casa de Humberto Primo, la localidad con menos de 6 mil habitantes. “No hubo ninguna promesa. La idea fue al principio trascender los límites provinciales, pero Santiago del Estero no me atraía, así que me propuse llegar a Salta y más tarde me dije ‘ya que estoy ahí, tengo que llegar a Purmamarca’ (en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy)”.
Fueron 8 días de ida, una estadía y paseos por la bellísima zona del noroeste y el regreso, los que en total contabilizaron 25 días de viaje a bordo de una bicicleta rodado 29 con un sticker más que motivador en el cuadro: “espíritu indomable”; esa es su idea-fuerza como alumna de 1° dan de taekwondo, su otra pasión.
“El físico me respondió correctamente, en ningún momento tuve falta de oxígeno, calambres y demás cosas”, dice. “Mis piernas y la bici respondieron de manera excelente”, agrega, y cuenta que “cuando había programado el viaje, pensé que le iba a poner entre 10 y 12 días, pero terminé llegando a destino antes de lo previsto”.
Preparación
Para agarrar envión, Yinyu emprendió antes otros viajes, un par de ellos hasta Miramar, en la provincia de Córdoba, a orillas de la laguna Mar Chiquita. Durante el viaje al noreste del país durmió en hostels. Cada día, se levantaba al amanecer y pedaleaba durante todo el día hasta aproximadamente las 17. “Pensamientos hubo muchos, siempre positivos, con la idea de llegar, pese a esos caminos larguísimos, a veces con ripio, a veces por rutas abandonadas, o el monte. Todas rutas que elegí para evitar el tránsito de la ruta 34”, relata.
Al igual que le ocurre a otros viajeros, en cada pueblo o paraje Yinyu se encontró con gente amable que se le acercó con curiosidad. “Ellos me iban llenando de energía para poder seguir”. Cada atardecer agarraba el móvil y buscaba algún hostel para la noche siguiente, y así iba trazando la ruta, día a día.
Para el año que viene Yingu tiene la intención de emprender un nuevo viaje. “Todavía no sé el destino, pero lo que sé es que voy a volver a viajar”, asegura la joven que dedica ahora sus días a trabajar como administrativa en una mutual de Humberto Primo y cuenta que “hasta los 13 años” vivió junto a su familia en Colonia Ituzaingó, “un pueblito muy chico cercano a Humberto”, dice. Otra certeza que tiene la joven ciclista es que donde vive no es su lugar en el mundo, pero todavía no sabe cuál será su destino.
A la hora de agradecer el apoyo que recibió aparecen en el podio su familia y sus amigos, que la esperaron de sorpresa en Purmamarca, cuando alcanzó el punto extremo de su viaje. También le agradeció a los miembros de la escuela de taekwondo Zendotongil, en la que se formó, además de las empresas que colaboraron, como una bicicletería de Rafaela.
“En cada pueblo, la gente que me recibió me llenó de energía para seguir adelante”.





















