Una joven con grandes aspiraciones
Florencia Botto, con solo 19 años, recibió el diploma que certifica que ya es Árbitro Oficial de la Liga Paranaense de Fútbol. Con una mirada dulce y tranquila sostiene que los prejuicios en torno a la mujer dirigiendo un partido de fútbol, es de la gente que está fuera del ambiente.
Milagros Cardoso Guzmán
En medio de la era del empoderamiento femenino, Florencia es una de las tantas mujeres que se abre paso en un mundo antiguamente machista. Con pasos cortos, pero firmes, hace años que está dentro del mundo del fútbol local. Y muestra sus convicciones. Fue jugadora del Club Instituto de Paraná, hasta mediados de este año, que decidió volcar su pasión por el fútbol únicamente al arbitraje. En diálogo con Mirador Entre Ríos, la paranaense hizo referencia a su elección de ser árbitro, el día a día entre su pasión por el fútbol, la carrera que estudia en la Universidad y otras labores que realiza. Es joven y está llena de entusiasmo por cada una de las actividades que realiza, pero una sonrisa se dibuja en su cara cuando habla de sus experiencias dentro del arbitraje local.
El viernes 16 se realizó el Acto de Colación donde Florencia Botto puso fin a su etapa como estudiante del curso de arbitraje, aunque seguirá aprendiendo en cada minuto que suma de experiencia. Fue la única mujer de los cinco estudiantes que egresaron. Además, actualmente está cursando la Licenciatura de Terapia Ocupacional en la Universidad Nacional del Litoral y está realizando un curso de Lengua de Señas, que finalizará antes de que culmine el año.
-¿Antes de decidir iniciar el curso de árbitro, ya estabas en el mundo del fútbol?
-Soy muy fanática del fútbol. Mi familia es muy futbolera, mi mamá es futbolera, mis hermanos juegan al fútbol y yo fui jugadora del club Instituto casi cuatro años.
-¿Por qué decidiste iniciar el curso de arbitraje?
-Un día fui a la cancha de Neuquén a ver un partido, vi a una mujer árbitro y decidí empezar. Estuve dos meses averiguando. Me contacté con uno de los árbitros de la LPF que me había dirigido en un partido y él me facilitó todo para que pudiera comenzar el curso.
-¿Lo decidiste ese día o ya antes te gustaba la idea de ser árbitro?
-En realidad, decidí arrancar el curso porque mi intención era poder aprender más de fútbol, quería conocer más sobre las reglas porque eso te termina ayudando siempre cuando sos futbolista y me terminé enganchado. Me gustó la idea de estar ahí, me gustaba ir, compartir con mis compañeros y la experiencia de las clases, en el aula y en la cancha.
-¿Qué pasó con tu carrera de futbolista?
-Jugué cuatro años en Instituto y este año, a mediados de mayo decidí dejar de jugar para dedicarme exclusivamente al arbitraje, que hoy en día es mi pasión.
-En estos dos años, ¿conociste a alguna mujer árbitro de Paraná?
-No. En el 2017, cuando empecé el curso tuve una compañera que se recibió pero nunca ejerció.
-¿Cómo fueron estos dos años de curso?
-Cursábamos todos los jueves por la noche; el primer año teníamos clases de campo los martes y los jueves el curso en el aula. Este año cursamos solo los jueves, a veces en el aula, a veces clases de campo.
Florencia, al igual que sus cuatro compañeros de curso, ya dieron sus primeros pasos en el mundo del arbitraje profesional. A simple vista Flor es de contextura pequeña, se la ve de carácter tranquilo y sin dudas, llama la atención su gran sonrisa. Se nota que es sensible, pero reconoce que “al elegir que quería ser árbitro, fue inevitable cambiar el carácter”. Y sostiene además que “al momento de utilizar las tarjetas o de interactuar con los jugadores, el trato debe ser el de una autoridad”.
-Ya estuviste en partidos profesionales. ¿Cómo lo viviste?
-Sí, estuve en varios partidos. En uno me tocó dirigir y en los otros estuve como árbitro asistente. Los viví con nervios pero sé que es lo que me gusta, tengo que seguir creciendo porque me encanta.
-El primer partido, ¿cómo lo viviste?
-Fue el 20 de mayo. Me tocó dirigir un partido de la categoría “Cebollitas”. Tenía muchos nervios, no podía prender el reloj para poner el cronómetro. Pero los mismos chicos me fueron ayudando. Como se notaba que estaba nerviosa, los mismos jugadores me decían que les cobrara la falta que habían cometido. Además, a ese partido fui con un compañero y él estuvo pendiente de que me fuera bien.
-Una vez que pasaron los nervios del debut, ¿cómo fuiste transitando los otros partidos?
-Siempre me apoyaron mis compañeros árbitros. Cuando fui a un partido de la categoría “Juveniles”, fui con dos árbitros excelentes y ellos me ayudaron en todo, si yo me equivocaba me lo hacían saber para poder mejora. Crecí al lado de ellos.
-¿En algún momento sentiste que el hecho de ser mujer hacía que fuera más difícil este trabajo?
-Al principio me costó. Cuando empecé a dirigir este año, era la única mujer y sí, sentí los prejuicios pero desde afuera. Mi entorno sugería que no era bueno que estuviera en ese ambiente rodeada de hombres y sin embargo mis compañeros siempre han tenido mucho respeto hacia mí. Es más el prejuicio de afuera que lo que vivimos nosotros en cada partido.
-¿El público y los jugadores en general cómo te tratan?
-He ido a pocos partidos, pero a todos los que fui, los demás árbitros se han portado excelente conmigo, cuidan que los jugadores y los profes me respeten y que los hinchas no me insulten. Me respetan un montón. Una sola vez, en el primer partido que estuve de la categoría “Juveniles”, un jugador me insultó y mis compañeros me pidieron que lo expulse. Fue la primera y la única vez que me pasó porque mis compañeros me han cuidado siempre un montón.
-Fuera del aprendizaje en el aula y en la cancha, ¿cómo es la preparación física?
-Mientras jugaba al fútbol, me mantenía con ese entrenamiento. Mis compañeros van al gimnasio y salen a correr al Parque Berduc. Yo este año no puedo, porque estoy cursando en la facultad, pero trato de entrenar los fines de semana con mi mamá.
-Ya con el título en la mano, ¿qué expectativas tenés para el 2019?
-Quiero seguir creciendo y quiero llegar a la Primera de la LPF, era mi objetivo para este año pero no se dio. Ojalá el próximo año lo logre, pero para eso hay que seguir creciendo. Pensando muy a futuro, mi prioridad es terminar la Facultad y más adelante me gustaría hacer el Curso Nacional de Arbitraje, llegar a la Primera División del Fútbol Argentino, sería un sueño.
-A propósito de eso, ¿qué partido de la Primera División del fútbol argentino te gustaría dirigir?
-No lo he pensado mucho aún, pero me gustaría estar en un partido de Patronato. Con eso me conformaría.
La anécdota de las tarjetas
Las tarjetas que utiliza en cada partido Florencia llevan inscriptas la frase ‘No es quien seas, es tu interior, tus actos son los que te definen’. Al consultarte por la frase, sostuvo entre risas que esa frase no era la que ella había pedido. “Yo había elegido otra frase: ‘Es posible que la caída sea inevitable, pero continuar en el suelo siempre será opcional’. Como no entraba en la tarjeta, me hicieron elegir otra frase, la mandé pero las tarjetas llegaron con esa inscripción.” Lo cuenta entre risas, se lo toma con humor y afirma que “si bien no era lo que quería, dentro de todo me gusta.”
El crecimiento del arbitraje femenino
La Liga Paranaense de Fútbol cuenta con su escuela de árbitros que actualmente está a cargo del Instructor Nacional de Árbitros, Cesar Gallegos y que crece año tras año. Si bien acaban de egresar cinco árbitros, la matrícula de este 2018 fue sumamente positiva, ya que contó con 43 inscriptos, 33 de ellos varones y 10 mujeres. Este año cinco de los estudiantes de primer y segundo año ya estuvieron presentes en los octavos de final del Torneo de la Liga Paranaense de Fútbol. César Gallegos sostuvo que este 2018 como el 2019 son los años de la “inserción de las mujeres dentro del arbitraje local”. Además del crecimiento de la Escuela de Árbitros de la LPF en general, Gallegos sostuvo que “las nueve estudiantes que finalizaron el primer año del curso, el 2019 las encontrará dentro de las canchas, como estuvo este año Florencia Botto”.





















