Bolsillos vacíos
Desde la ONG Movimiento Solidario Rosario, que ayuda en la ciudad a cientos de personas en situación de calle, advierten una “fuerte caída” en los donativos para la elaboración de los alimentos. Asimismo, desde el municipio precisaron que hubo un crecimiento de personas que se inscriben al programa Rosario Emprende para alcanzar un primer ingreso.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
La sociedad santafesina no se caracteriza por ser egoísta y miserable, sino todo lo contrario. Es una población que siempre está bien dispuesta a donar lo que le sobra y, también, lo que le falta en muchos casos. La crisis económica alcanza a golpear los espacios más recónditos del tejido social, generando un encierro que permita sobrevivir. Esto se detecta en la fuerte caída en las donaciones de alimentos a las ONG, que vienen siendo desde hace muchos años el nexo para que cientos de familias tengan algo que comer.
“La calle está dura”, se dice en cada esquina. No se trata de un mero eslogan coyuntural por una situación complicada, sino de una verdad imperante que se sigue profundizando. “Yo plata no le doy a nadie, pero una chocolatada, un paquete de arroz o fideo no se le puede negar a ninguna persona”, es otra máxima que se viene disolviendo en estos días.
Para muchos sectores ya no se trata de llegar a fin de mes para pagar los impuestos, sino de lograr comprar lo necesario para que no falte un plato de comida en la mesa todos los días. La pérdida de poder adquisitivo, la mega devaluación, el excesivo aumento de los productos en el supermercado y una inflación de casi un 50%, produjeron que “los que antes te donaban cuatro paquetes de fideos, hoy te entreguen sólo uno”, comentó a Mirador Provincial el referente de Movimiento Solidario Rosario (MSR), Richard Camarasa.
“Nosotros este año notamos un aumento importante en la cantidad de bandejas de comida que repartimos por los distintos barrios de la ciudad, al punto de que culminamos en noviembre entregando un total de 800 bandejas; es un incremento que se viene dando en los últimos años de forma progresiva”, lo cual refleja que cada vez más personas duermen en la calle “y la demanda alimenticia creció”.
Richard Camarasa tiene 40 años y se había desacostumbrado a ver pibes y familias dentro de los volquetes de basura revolviendo para encontrar algún alimento. “Hoy en día estamos conviviendo con esa situación de nuevo, con personas que van de contenedor en contenedor buscando sobras para comer”, asegura.
En tiempos como estos “es muy difícil ser solidario, porque es una situación compleja las personas realmente no llegan a fin de mes y cada vez tienen menos para donar”, detecta Camarasa, y agrega: “Sinceramente es caótico lo que se ve: madres con hijos, ancianos, jóvenes que no tienen ninguna posibilidad de nada; hacemos lo que podemos desde nuestro lugar. La gente tiene hambre y es lo más urgente”.
Rosario Emprende: con lista de espera
Una de las herramientas que tiene a disposición la Municipalidad de Rosario, a través de la Secretaría Economía Social -a cargo de Nicolás Gianelloni- es el programa Rosario Emprende. Está orientado a personas con una idea de proyecto o emprendimiento ya iniciado, ya sea en estado incipiente, medio o consolidado (de tipo personal, familiar o asociativo). El fin es capacitar, impulsar, fortalecer y acompañar en su desarrollo a emprendedores para su crecimiento y escala en el marco de la economía social y solidaria.
La demanda del programa “aumentó un 50%” en comparación con el año pasado, expresó el funcionario a este diario. “En base a nuestros registros, detectamos que se sumaron a Rosario Emprende jefes de familias -entre 40 y 50 años- que tienen la necesidad de obtener un primer ingreso”, señaló Gianelloni.
Actualmente cerca de 5 mil personas participan del programa y “son cada vez más las personas de mayor nivel de calificación que se acercan para ingresar”, lo cual denota que hay una necesidad no sólo de los sectores bajos, sino también de la clase media que “tiene ganas de emprender y que lo necesita”, detalló.
Según datos de la secretaría, el 70% de la gente que se inscribe en los programas que ofrece Rosario Emprende, lo hace con la idea de que sea su ingreso principal. Hasta que el emprendimiento comience a dar sus frutos hay un lapso de tiempo en el que la Municipalidad “ofrece becas de capacitación para poder sostener la instancia educativa” hasta que se logre avanzar en el proyecto inicial.
Si bien Rosario cuenta con diez centros para emprendedores, con diferentes instancias de preparación -como capacitación, producción, entre otros-, “hoy tenemos lista de espera en diferentes áreas”, advierte Gianelloni entendiendo que el alma emprendedora se expande, pero que la crisis empuja a más personas en busca de soluciones inmediatas que les permitan atravesar la difícil situación.
El auge de Rosario Emprende tiene que ver con una iniciativa estatal muy atractiva para aquellos que necesitan un empujón o espacios de orientación y capacitación para desarrollarse en diferentes ocupaciones que oferta el programa, y si bien no hay un cierto límite en el cupo, el secretario asevera que “el límite son los recursos con los que cuenta el Estado”, los cuales cada vez se achican más producto de la gran demanda.





















