Las tecnologías y un cambio de época
El sexo virtual o sexo sin contacto se está transformando en una nueva manera de relacionarse. Una tendencia que se instala entre desconocidos y en la propia pareja.
Ignacio Negri
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La tecnología y las redes sociales se están metiendo en la médula espinal de las relaciones sociales: el sexo. Desde el surgimiento de Internet, el sexo es uno de los contenidos más consumidos por los usuarios de todo el mundo. Desde páginas pornográficas hasta foros, los temas sexuales nacieron prácticamente con el surgimiento de la era digital.
Lo que sucedió en este último tiempo es específicamente la utilización de las redes sociales para enviarse mensajes entre personas con material de “alto voltaje”. Esto se fue consolidando hasta transformarse en una tendencia llamada “sexting”. “El sexting es lo que dice la palabra y representa enviar por un dispositivo móvil, algún material audiovisual de contenido sexual o erótico. En realidad, siempre hay un primer paso que tiene que ver con la voluntad de la persona para enviar ese material, lo envía la persona que es protagonista y se hace de manera voluntaria”, explica la especialista en clínica médica y sexóloga, Raquel Tizziani.
Desde el otro sector, el de la tecnología, el especialista Martín Repetto considera que es algo que existe desde hace mucho tiempo. “Desde que existe Internet y el chat, existe el sexting. Lo que pasa es que antes la comunicación no era punto a punto como es ahora, era a través de servidores de chat, donde uno entraba y se encontraba con una comunidad. Además, había muchas limitaciones en lo que refiere a fotos y videos, porque era muy lento”.
“Con la llegada de herramientas de mensajería instantánea -prosigue Repetto-, como el viejo Messenger, esto del sexting empezó a crecer un montón, desde varios lugares. Lo más común es la situación de dos personas que se conocen, la otra es de parejas establecidas, pero por una cuestión de distancia, que no están juntos, establecen una relación de este tipo. Esto sucede mucho en Estados Unidos y Europa”, afirma el emprendedor digital y agrega: “El 50% de los celulares del mundo ya tiene WhatsApp y Wechat, una app que se instaló muy fuerte en Asia, es una especie de WhatsApp, con todo incluido. Esto hace que el sexting ya esté prácticamente instalado en las relaciones sociales. No me gusta hacer un juicio de valor de todo esto, es una nueva manera de relacionarse que tienen las personas en este siglo XIX que nos toca vivir”, afirma.
Cómo se rompe el hielo
Como explican los especialistas, el sexting puede darse en el marco de una relación estable o entre personas que recién se conocen, pero con un denominador común: el consentimiento de las dos partes. El punto es cómo se llega a esta instancia y se da ese primer paso. Según Tizziani, habitualmente se hace por distintas cuestiones, ya sea coquetear, una cuestión de autoestima o simplemente sentirse bien y mirarse o hacerse ver como alguien deseable.
“Puede servir para estimular la pareja y romper la rutina, sobre todo en relaciones estables. La tecnología nos brinda estas posibilidades”, afirma la sexóloga, y aprovecha para marcar diferencia entre la sexualidad y las relaciones sexuales: “La sexualidad es una construcción, no sólo tiene que ver con la corporalidad y el encuentro de dos o más personas. Abarca cuestiones como la identidad, la construcción personal, el deseo sexual; genera la energía que nos hace vivir y ser personas. Dentro de esas posibilidades está la posibilidad de tener sexo con otro, pero también podemos tener placer de manera solitaria, no sólo tiene que ser una cosa compartida, no es lo mismo la sexualidad con la práctica sexual”.
Riesgos por todos lados
Existen dos grandes riesgos en este tipo de relación. El primero tiene relación con la cuestión meramente personal y de confianza entre las personas que practican sexting. “Antes de enviar una foto o un video, tengo que tener mucha confianza en la persona que lo va a recibir, porque a partir de ese momento dependo de su voluntad para viralizar o no ese contenido. También en muchos casos este juego empieza cuando una pareja está muy bien, pero después se dan separaciones en malos términos y ese material puede ser utilizado con malas intenciones por alguna de las partes”, aclara la sexóloga y aconseja: “Hay que estar muy decididos y saber con quién estamos si vamos a dar este paso”.
El otro factor de riesgo es el tecnológico. Sobras los ejemplos de celebridades que han sido hackeadas y sus fotos y videos íntimos se viralizaron por los portales de noticias de todo el mundo. “Cuando uno manda una foto o un video íntimo, no se la está mandando a esa persona, la está mandando a un servidor. Ese servidor, la famosa ‘nube’, es quien termina enviando ese mensaje al receptor que baja esa información. Muchas veces lo que pasa es que por más que vos borres la foto y la otra persona también, esa foto muy probablemente quede en el servidor”, aclara
Repetto.
Ese contenido queda “a veces para siempre y otras veces por un determinado tiempo, y después se borra. Han salido aplicaciones, caso Snapchat, con el objetivo de llevar más trasparencia y confianza en el usuario incorporando herramientas de autodestrucción de foto, pero la gente le hace una captura de pantalla y listo: o sea hecha la ley, hecha la trampa”, dice el experto en tecnología.
“Lo primero que tenés que entender es que cualquier cosa que uno mande está pasando por un intermediario. El problema que se da con esto es que justamente todo es hackeable, y cuando se hackean uno de esos servidores, empiezan los problemas que hoy sufren mucho los famosos”, agrega Repetto.
La realidad virtual y el sexo
En los países más desarrollados de Asia, empieza a ser moneda corriente tener relaciones sexuales con cascos virtuales, algo que si bien se pudo ver en varias películas, resulta impensado de este lado del mundo formando parte de nuestra vida cotidiana.
“En Japón, la cuestión de no tocarse con el otro es algo muy común, y con el boom de las aplicaciones de realidad virtual para temas sexuales, lograron romper esa barrera. Practican mucho sexting con cascos de realidad virtual, incluso cambiando de personajes, onda un unicornio con un dragón, algo muy loco pero que está pasando”, advierte el desarrollador.
“La realidad virtual en menos de 5 años triplicó la calidad y la velocidad. Es cada vez más accesible tener cosas de realidad virtual, estamos viendo cosas cada vez más realistas. No se cómo va a ser el futuro del sexting, pero sin dudas la realidad virtual será en el corto plazo el impulsor número uno del sexting”, cierra.




















