Nuevo horizonte
El pasado martes partió el primer cargamento con 720 kilos desde Concordia. El mercado chino finalmente abre sus puertas a la fruta entrerriana, luego de cinco años de trabajo. Balance positivo y buenas expectativas en el sector.
Belén Fedullo
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La empresa Berries Del Sol, con sede en Colonia Ayuí, envió el martes 720 kilos de arándanos frescos a China. Dos pallets completos partieron desde los campos concordienses, con destino a la ciudad de Shenzhen, que significa “Zanjas profundas” por las estructuras de riego que empleaban para llenar de agua los arrozales irrigados desde el río de las Perlas que atraviesa la Sillicon Valley de China, ciudad con rascacielos de casi 600 metros de altura y 117 pisos. La ciudad que es sede de la empresa de celulares Huawei y ZTE y de fábricas de vehículos híbridos BYD se encuentra ubicada en la provincia de Cantón, con 12 millones de habitantes y alrededor de 50.000 millonarios entre su población.
Hacía allí fueron los primeros arándanos argentinos que exporta el país a China. Tras años de gestiones, hace apenas unas semanas el gigante asiático habilitó la importación de la fruta fresca y ahora comienza un ciclo que se espera tenga demanda en aumento.
Optimismo y avances
Alejandro Pannunzio, representante de la empresa y presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama), contó a Mirador Entre Ríos cuáles son las primeras impresiones tras la partida de la fruta. Además, reflexionó acerca del momento que atraviesan los mercados y la situación con las exportaciones en Argentina.
“Se cumplió como un sueño, pero en realidad es el fruto de trabajo de mucha gente durante cinco años. La gente del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), junto con muchos productores que tratamos de ir cumpliendo todo lo que pedía China”, destacó.
Sobre las embarcaciones y el producto, precisó: “Enviamos dos primeros pallets para romper el hielo, hacer la primera exportación y que se pueda completar esta acción de no solo tener el protocolo, sino también hacer el embarque. Dado que estamos en el final de la temporada, era importarte hacerlo ahora porque si no llegábamos al año que viene con el acuerdo firmado, pero sin haber exportado fruta, por eso es importante, para darle validez al tratado de lo concreto, que era exportar la fruta a China”.
Los envíos de fruta que Argentina hace a los distintos mercados del mundo deben cumplir con las expectativas del país al que llega. “Este año Concordia tuvo un clima que hizo que tuviéramos un poco menos de fruta y algo más tardía, pero de muy buena calidad porque llovió muy poco. Tuvimos todas las ventajas sanitarias de cuando no llueve, así que tenemos una linda calidad de fruta y eso nos favoreció”, comentó Pannunzio.
Por las exigencias del mercado asiático, los productores entrerrianos debieron hacer esfuerzos que demandaron tiempo y cambios. Al ser un mercado nuevo y tener pretensiones, las empresas se vieron desafiadas a innovar en algunos aspectos.
“Al mercado chino le gusta la fruta dulce y de gran tamaño, entonces, luego de finalizada la temporada pasada, adaptamos las maquinas del empaque para tener una clasificación de fruta por color”, contó el productor y agregó: “Tenemos unas máquinas que, con cámaras, observan la fruta y descartan las que no tienen el color cerrado, otra que descarta la fruta blanda y clasificadoras por tamaño, para que las de tamaño mayor las mandemos a China que son los que demandan grandes, siempre y cuando provengan de lotes certificados por ese país, que requieren productos fitosanitarios distintos a los que se hacían y tratamientos de campos distintos, así como cámaras distintas en los empaques. Fue un proceso y un trabajo muy largo”.
A su vez, el empresario se refirió a lo propicio que es el mercado asiático para la venta de frutos: “Es un mercado que paga muy bien la fruta, es muy exigente, nos queda lejos, pero hay una demanda de consumo gigante y China tiene cientos de millones de personas de clase media que buscan comer más proteínas, alimentarse con más frutas y verduras, entonces seguramente allí tenemos una oportunidad muy buena”.
Pannunzio habló sobre las esperanzas en las futuras exportaciones y lo que las empresas deben hacer. “Nuestro objetivo es tratar de hacer todo lo mejor posible para que nuestro cliente quede conforme, porque si se da de esa manera rápidamente hará otra compra y esto funciona igual en todos los mercados, si la fruta es buena y aceptada nos va a comprar”, concluyó.
Las exportaciones en Argentina
En varias oportunidades, el representante de Apama destacó los roles de quienes colaboraron para que la exportación fuese posible, pero el principal agradecimiento es para los profesionales del Senasa. “Fueron quienes estuvieron siempre, son un ejemplo, porque cambian los gobiernos pero los trabajadores son los mismos y hacen siempre con el mismo empeño su trabajo. Necesitamos trabajar en conjunto para generar divisas, generar puestos de trabajo, capacitar a la gente y tratar de generar riqueza y por eso ante el Senasa nos sacamos el sombrero”, destacó.
Además, aprovecharon el encuentro para dar a conocer lo que sucede en el sector. “Estuvieron las autoridades locales y vinieron autoridades nacionales también, vino el secretario de Agricultura, Luis Etchevehere a acompañar la salida de la fruta y nosotros aprovechamos para decirle que hacemos el esfuerzo, pero que con el 30% de aranceles de importación a China y con el 12% de retenciones no podemos aprovechar la ocasión para crecer”, criticó Pannunzio.
Sobre los efectos que tienen estas normas sobre el trabajo, el productor indicó: “Las retenciones hacen daño, destruyen valor, puesto de trabajo, valor exportable. Podemos entender las razones que hacen a la necesidad de poner la norma, pero no puedo dejar de marcar que es un error, porque no genera más riqueza y ahora, en lo concreto, que bajan los precios del mercado, si al precio que tenemos para vender nos sacan un porcentaje hay frutas que quedan en la planta y en vez de estirar los jornales de trabajo, quedan personas sin trabajar en menos días”.
Al mismo tiempo el referente de Berries Del Sol analizó que “hay que pensar cómo hacer evolucionar las economías regionales. Creo que hay que generar más valor exportable, más mano de obra, resolver cuestiones con el personal que viene desde otros lugares, que se generaron algunos inconvenientes, y ver cómo podemos colaborar para poder generar de esto más valor y bienestar”.





















