Cosecheros de arándanos
Cincuenta y cuatro personas que llegaron desde Corrientes y Chaco fueron encontradas viviendo casas en condiciones infrahumanas. Contaron que viajaron a Concordia para trabajar y el contratista no cumplió con sus promesas.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
La imagen se repite año tras año. Desde distintos puntos del país, e incluso desde países limítrofes, varias personas llegan a Concordia para trabajar en la cosecha de arándanos. Usualmente, las empresas que los contratan les ofrecen alojamiento por el tiempo en que prestan servicios, que suele ser durante dos meses.
Esta semana, tras una investigación, durante operativos encontraron familias viviendo en malas condiciones. Cincuenta y cuatro personas que vinieron desde Chaco y Corrientes ocupaban dos pequeñas casas en las que no contaban con los servicios mínimamente necesarios y en las que corrían peligro.
Días después del hallazgo, luego de haber trasladado a las 54 personas a lugares acondicionados, integrantes de la Secretaría de Trabajo formalizaron una denuncia penal contra la persona que contactó y ofreció trabajo a quienes luego fueron encontrados hacinados.
Los trabajadores, conocidos con el nombre de “golondrinas” porque viajan a distintas ciudades en donde hay actividad de cosecha, aceptaron un contrato que especificaba que vivirían en otras condiciones. Al parecer, no constataron que la persona que les ofreció trabajo no estaba en los registros oficiales que las empresas tienen.
Luego de la desilusión, llega la incertidumbre. Al igual que en otras ocasiones, quienes son encontrados en malas condiciones y brindan sus datos a los organismos que actúan en estos casos, no consiguen lo que buscaban. Saben que deberán volver a sus casas sin el dinero que calculaban como sueldo al final de la actividad y con una experiencia vivida que deja un sabor amargo, tan amargo que algunos siquiera cuentan con el dinero para pagar un pasaje, y deben pedir asistencia.
-¿Desde dónde viajaron las personas que convivían en estas casas?
-Encontramos un grupo de personas originarias de Corrientes en su mayoría, que habían venido a Concordia con el compromiso de trabajar en la cosecha de arándanos, en las tareas mas duras que iban a durar hasta el 10 de diciembre. Según nos manifestaron y consta en las actas de intervención, ellos vinieron, trabajaron un día o dos y se encontraron sin el apoyo de quien los había contratado, sin alimentos, en condiciones realmente difíciles para vivir. Todos estaban en un solo ambiente, sin servicios, sin baños, en condiciones que no se corresponden con los tiempos que estamos viviendo.
-¿Hablaron o dieron datos sobre la persona que los hizo viajar?
-Ellos identificaron a la persona que los había convocado para venir a Concordia y eso está en manos de la Justicia. Al secretario de Trabajo de la provincia le corresponden las actuaciones en materia laboral, por el momento no podemos difundir de quién se trata, pero aclaramos que se trata de alguien que no figuraba en los registros que tenemos de empresas contratistas, ni tampoco dentro de las personas que se aceptaron este año para que contraten.
-¿Habrá nuevos operativos?
-Se acordó con las empresas. El 14 de septiembre firmamos un acuerdo en una reunión de la que participó Apama (Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina) y organismos que tienen que ver con lo laboral. Además, hablamos sobre las inspecciones y la colaboración de las fuerzas de seguridad para compartir la información y actuar ante estos casos que necesitan una solución rápida.
-¿Los cosecheros se quedan en Concordia o regresan a sus ciudades?
-Si no van a seguir trabajando, la idea es que retornen a sus hogares, pero primero que cobren lo que tengan que cobrar y darles las herramientas para que puedan volver a sus casas.
Según nos contaron, ellos habían perdido contacto con la persona antes del fin de semana pasado, no sabían nada ni pudieron volver a comunicarse, es por eso que era notorio que estaban en malas condiciones y viviendo una situación injusta y que nadie merece.





















