El ciclo Bottaniz empezó a estar en duda
El cuadro rafaelino fue eliminado (en octavos de final) de Copa Argentina por Sarmiento de Resistencia, sufrió su tercera derrota consecutiva y su funcionamiento empeora en cada partido.
Juan Carlos Scalzo
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La derrota (0-2) ante los chaqueños se suma a las dos que arrastra en el torneo de la B Nacional, y abrió serios interrogantes sobre el potencial colectivo del equipo, el nivel de algunos jugadores -refuerzos y canteranos- y, lógica e inexorablemente, sobre el trabajo del entrenador albiceleste.
En la noche del pasado martes, tras el encuentro con el aurirrojo y en medio de un vestuario en el que las caras de pesadumbre, de dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, lo decían todo, el DT “cremoso” salió a dar la cara, pero le resultó muy difícil explicar un partido en el que el rendimiento de sus dirigidos tocó fondo, porque nunca encontraron juego, no tuvieron coordinación defensiva, tampoco contención y generación en el medio, ni profundidad en el ataque.
En síntesis, Atlético fue un equipo sin ideas en los primeros 45 minutos y el gol que le convirtieron sobre el final de esa etapa (de penal luego de una falta torpe del zaguero Suso dentro del área) tuvo un efecto demoledor para que en el complemento, pasados los primeros instantes en los que tibiamente fue a buscar la igualdad, se fue deshilachando hasta lucir desordenado y perdido en la cancha. Esta vez, no lo salvaron ni la actitud y la rebeldía que en otros compromisos le permitieron rescatar puntos.
Como atenuante, sólo se puede encontrar que le faltaron dos elementos importantes como lo son Emiliano Romero, el motor del medio, y Matías Quiroga, que solo se las arregla para complicar a la defensa rival. De todas maneras lo que, a esta altura, ya no tiene justificación es que Atlético no tenga claro a qué sale a la cancha.
Con este panorama, “Lito” dejó su impresión de lo que -le marcaron- desde afuera se vio como otra decepcionante actuación. “No sé si otra decepción. Se perdió un partido. Me parece que hicimos un buen primer tiempo, no de lo mejor, pero generamos y llegamos. El complemento no me gustó porque el equipo se apresuró demasiado y tiró muchos pelotazos, como que lo buscaban al ‘Flaco’ Quiroga, pero él no estaba. Creo que tuvimos una sola jugada, que fue una salida rápida en la que pudo haber anotado Meza por el segundo palo. El segundo tiempo no llegamos”, dijo Víctor Bottaniz con su característico tono calmo, pero con visible preocupación.
Después vino la pregunta que, en medio de la tensión que se vivía en el momento, por lo que se empieza a rumorear por lo bajo en los pasillos del estadio Presbítero Grella de Patronato, pareció sacarlo un poco de eje.
— ¿Pensás que el domingo, en Puerto Madryn (ante Brown por la 6ª fecha del torneo oficial), puede estar en juego tu continuidad si no se da el resultado?
— Puede ser (contestó con visible fastidio). Si vos creés que es lo más importante pensar en la continuidad del entrenador porque perdemos dos partidos, está bien, yo no tengo problemas. Si ustedes creen que me tengo que ir, lo hago mañana. Yo no lo siento de ese modo. Hay necesidad de cambiar de entrenadores en el fútbol argentino. El técnico de Boca (Barros Schelotto) estuvo 600 días puntero, salió campeón y porque perdió un clásico lo quieren echar. Imaginate lo que puede pasar conmigo, que pierdo tres partidos y ustedes ya piensan en mi continuidad. Si uno sigue o no, lo decidirán los dirigentes. Yo estoy tranquilo, convencido de que tenemos un buen equipo y tenemos que terminar de acomodarlo.





















