Reacciones tras el ataque al juez que condenó a Los Monos
Razones detrás de los ataques. Un camino de sospechas en las que ni las fuerzas policiales están a resguardo. Gendarmería asume el control de la investigación de las balaceras.
Ciro Seisas
redaccion@miradorprovincial.com
La balacera contra dos de las viviendas del presidente del tribunal que condenó a la organización Los Monos, Ismael Manfrín, se reflejó en un espasmo del sistema institucional, que salió a respaldar en pleno la acción de este magistrado como de las otras dos que integran ese tribunal, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela. Es una batalla dialéctica en la que también hay balas, lo que de por sí habla de las escalas de conflicto y de los lenguajes. Es un choque de dos sistemas.
A juzgar por la aparición pública del aparato institucional, con el ministro de Gobierno Pablo Farías (ante la ausencia del gobernador, en una misión comercial por Tailandia y Vietnam), el de Justicia, Ricardo Silberstein, el de Seguridad, Maximiliano Pullaro, la intendenta Mónica Fein y los más encumbrados miembros del Colegio de Magistrados, el mensaje institucional es una reacción, una lamentable desproporción en la que hasta ahora, han ganado las balas. Pero todo promete que no será la última escaramuza.
¿Dato o modus operandi?
Los dos ataques a balazos contra las viviendas de la familia del juez Ismael Manfrín se dieron pasadas las 21 de este martes. Fuentes judiciales y policiales los relacionaron con los traslados de Ariel Máximo “Guille” Cantero y Jorge Emanuel Chamorro a cárceles federales.
Con la misma y enorme gravedad institucional, esto nos recuerda otro hecho que ocurrió el 11 de octubre de 2013, cuando cuatro personas dispararon 14 veces contra la casa del ex gobernador Antonio Bonfatti. La misma particularidad: con poca gente en la calle, ambos episodios se produjeron cuando jugaba la selección argentina de fútbol.
Guerra dialéctica
A media mañana, los nombrados ministros aseguraron que nada de esto amedrentará a quienes están en la pelea por el crimen organizado y el narcotráfico. El gobierno provincial dio un mensaje de unidad con funcionarios de primera línea. Pullaro prometió mantener el rumbo contra “el crimen organizado” y aseguró que “estamos juntos con el gobierno nacional”.
En diálogo con A Diario (Radio Dos), Silberstein aseguró que estos ataques a dos viviendas en las que había vivido Manfrín, una reacción ante la desfavorable resolución de dos hábeas corpus para permanecer en el penal de Piñero para Jorge Emanuel Chamorro y Ariel Máximo “Guille” Cantero, cambiará para siempre la faz con que magistrados leen esos pedidos de las defensas. “Es un momento de inflexión, ante supuestas ventajas que tienen que ver con familia y cercanía con familiares, con este tipo de detenidos, esto nos deja una lección. No se puede trasladar o elegir lugar de detención para cualquier detenido con la misma contemplación. Es un derecho, esto está claro, pero también la violencia contra la institucionalidad es algo que no debe pasar por alto”, remarcó Silberstein.
Se suman condenas
Fein, en tanto, escribió en su cuenta de twitter “mi apoyo incondicional a los magistrados que intervinieron en el juicio a la banda narcocriminal que tanto dolor le causó a la ciudad. Ninguna organización puede intimidar a ninguno de los poderes del Estado que luchamos coordinadamente contra el narcotráfico”, tuiteó la intendenta de Rosario.
En la conferencia de prensa desde el Colegio de Magistrados, donde se acercó la intendencia, también estuvo Silberstein. Fue la persona de peso que se eligió como interlocutor para hablar en representación del Gobierno santafesino.
En tanto, el presidente de la institución, Gustavo Salvador, mostró “preocupación” por los ataques a domicilios en los que vivió el presidente del tribunal que condenó a Los Monos. “Fíjese el desparpajo que estas personas tienen para actuar, que el mismo día en que la ministra de Seguridad de la Nación pone en funciones a 200 gendarmes en la ciudad, dos personas en moto cometen este delito en pleno centro y a metros de una comisaría” (N del R: la seccional es la 5ta.), reflexionó.
Desde el gobierno
Precisamente, de eso se habla en estos momentos en el seno del gabinete de Lifschitz. Primero que nada, a Los Monos los investigó primero la Justicia provincial, que produjo elementos de prueba para poder involucrar a los muchos hoy condenados por esa misma justicia en causas penales federales, vinculadas al tráfico de drogas.
De hecho, los traslados de Chamorro y Cantero tienen que ver con la causa por narcotráfico derivada del operativo “Los Patrones”. En otras oportunidades, el juez José Luis Suárez había desestimado pedidos del Servicio Penitenciario Santafesino para alojarlos en penales federales. La última presentación del SP había sido la semana pasada.
Por eso en el círculo del gobernador calculan que no es descabellado que mientras avanzan las investigaciones federales por narcotráfico, se da el “desparpajo” de este ataque. Aunque vengan 200 gendarmes y la investigación de los ataques, unificada y con el comando compartido con la Gendarmería nacional por orden de Patricia Bullrich, no amedrenta tampoco a los delincuentes, aunque no esté dicha la última palabra. Porque es evidente ahora que la organización no está del todo desarticulada. Manejan información muy fina de los movimientos del magistrado, por ejemplo.
Manfrín está, desde hace meses, bajo un programa de protección, con custodia y con un entorno bastante minúsculo que realmente conoce sus movimientos. Lo mismo corre para toda su familia y para sus colegas del tribunal que condenó a Los Monos.
Preocupación de la sociedad civil
“El ataque a balazos a la vivienda del juez de sentencia Ismael Manfrín, presidente del tribunal que falló en la causa llamada de Los Monos es un hecho grave que no puede pasar desapercibido”, reaccionó el Foro Regional Rosario, una entidad empresaria y de profesionales de varias disciplinas.
El grupo califica como una “intimidación a la justicia y por ende a toda la organización que rige el estado de derecho y consecuentemente a toda la comunidad” y expresa su solidaridad.
El legislador provincial Carlos Del Frade, además periodista que investigó redes de narcotráfico, dijo que los episodios de anoche en Italia al 2.100 y en Montevideo al 1.000 “terminan con el verso de que la seguridad se había afianzado y que había terminado la violencia hace 20 días como dijo de forma pomposa el ministro (de Seguridad, Maximiliano) Pullaro. De esto que se ha atacado de forma quirúrgica la violencia. Esas son frases grandilocuentes”, criticó en contacto con las cámaras de canal 3. “Hacen semejante atentado en una demostración de poder que está marcando que estamos lejos del fin de la violencia”.
Como se dijo antes en esta columna, todo promete continuar. ¿Hay lugar para esperar que esta vez ganen los gestos en defensa de la seguridad y la democracia y no las balas?





















