Presentación en la sala Rodolfo Walsh
La Provincia, a través de la Secretaría de Gestión Territorial del Ministerio de Educación, lleva adelante desde hace tiempo el llamado programa de educación sexual integral.
Hernán Alvarez
redaccion@miradorprovincial.com
Autoridades del programa de educación sexual integral (ESI) invitaron a la prensa a conocer más sobre esta iniciativa del Estado provincial que se implementa en las escuelas santafesinas. La ESI abarca a la sexualidad desde distintos aspectos que no tienen que ver exclusivamente con lo genital. El objetivo es brindarle información a los alumnos de las escuelas públicas sobre el tema. De acuerdo al nivel que se atraviese se le darán unos datos determinados. Las cuestiones que se buscan evitar son, entre otras: abuso sexual de menores, embarazos no deseados en adolescentes, discriminación por orientación sexual, violencia de género.
La Provincia abarca estas problemáticas con dos ministerios: el de Educación y el de Salud. En el salón Rodolfo Walsh en la sede de Gobernación en Rosario, hubo representantes de ambas carteras como Gloria Schuster por la primera y Alberto Simoncini por la segunda. Schuster es la coordinadora del programa ESI en la región sur santafesina. “El punto de partida de trabajo de la ESI en las escuelas tiene que ver con la dimensión integral de la sexualidad. No es sólo genitalidad. No se reduce a eso”, afirmó la funcionaria. Otro tema a alcanzar es la igualdad de género. “La ESI plantea una revolución cultural que va desgastando las bases del patriarcado, resquebrajando los estereotipos, los mitos”, consignó Gloria.
Durante la presentación se mostró un video en donde se actuaban acciones de violencia contra chicas de parte de chicos de la misma edad. Como el sacarles el celular para controlarlas o impedirles a ellas saludar a un amigo. El corto fue grabado por alumnos asistentes a la escuela 432 Bernardino Rivadavia de Rosario.
Menos prejuicios
El programa busca eliminar ciertos prejuicios y estereotipos. “Algo tan simple como pensar que cualquier comunicación hacia la familia debe decir ‘señora mamá’. Si no responde la mamá, es que algo malo está pasando en esta crianza. Desde la perspectiva de la ESI hay familias. Puede estar el abuelo atento a las comunicaciones”, comentó Schuster. “Jugar es un derecho. No tiene un corsé de a qué jugar los nenes y a qué jugar las nenas”, agregó.
La coordinadora aseveró que la iniciativa no es algo pasajero: “La implementación de la ESI es un desafío para quedarse. No es un contenido que ahora está de moda”. Agregó que esta temática está en evolución permanente: “En materia de educación sexual, no es que hay un decálogo donde todos sabemos lo que hay que decir. Está atravesado por un campo en permanente construcción”.
Schuster remarcó también que no se les da la opinión propia a los educandos: “Los jóvenes tienen derecho a recibir información veraz, oportuna y científicamente validada. Esto lo dice la ley. No se trata de dar nuestra opinión al respecto. Los jóvenes toman sus propias decisiones. Los docentes no les van a decir lo que tienen que hacer”.
“La vida es mixta”
Sandra Bembo es la directora de la escuela Rivadavia. Contó alguna de sus experiencias sobre la cuestión. La ley provincial 11.888 sobre salud reproductiva y procreación responsable se implementó en 2008. Sobre los resultados alcanzados, Bembo dijo: “Se ven en lo diario, en lo cotidiano. En la forma de dirigirse, de comunicarse. Es un trabajo sistemático que nosotros hacemos desde hace mucho tiempo en la escuela nuestra. Siempre se trabajó en educación sexual integral, incluso antes de la ley”.
Como ejemplo de ese cambio de paradigma, la directora citó el uso de baños mixtos dentro de su institución. “Están instalados hace un año y no hemos tenido un solo problema. Se respetan mutuamente porque la vida es mixta”, comentó.
Durante la presentación se mostró un video en donde se actuaban acciones de violencia contra chicas de parte de chicos de la misma edad. Como el sacarles el celular para controlarlas o impedirles a ellas saludar a un amigo. El corto fue grabado por alumnos asistentes a la escuela 432 Bernardino Rivadavia de Rosario.





















