Rafaela
El intendente de Rafaela, Luis Castellano, y el senador nacional Omar Perotti visitaron el lunes 3 la empresa VMC. Allí los esperaban su propietario, Marcelo Modenessi, acompañado por su hija Mariana y el ingeniero Rodolfo Avalos, a cargo de la construcción del nuevo mástil de Jefatura, donado íntegramente por el Estado rafaelino.
También participaron del encuentro la ingeniera Bárbara Chivalero, de la secretaría de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Rafaela, y el ingeniero Marco Boidi, de la empresa Geotecnia y Cimientos, que donó los cálculos del proyecto y mano de obra para la construcción del pilote.
“Es una gran satisfacción para nuestra empresa y nuestra gente; la ciudad vivió un hecho dramático. Hubo muchas necesidades y muchas personas perdieron sus cosas”, manifestó el titular de VMC. "Nosotros vemos el mástil como un emblema, pero también lo vemos como un elemento metalúrgico que nosotros estamos acostumbrados a hacer: nuestra empresa suelda caños", explicó Monedessi.
“Fue una tarea muy grata devolverle a la ciudad parte de todo lo bueno que recibimos de ella mi familia y yo. Siento mi profesión como una vocación y me resultó interesante trabajar en este singular desafío y hacerlo con VMC, empresa con la que da gusto colaborar por su calidad técnica y humana. Y también con el equipo de la Municipalidad de Rafaela, con sus arquitectos, sus ingenieros. Juntos trabajamos para mantener el valor histórico de ese mástil”, manifestó Boidi.
“Los hechos que vivió la ciudad fueron muy duros, golpearon muy fuerte aquellas tormentas. Y si había un símbolo de lo que pasó, fue que el temporal se llevara el mástil de la ciudad", manifestó el legislador Perotti. “Y la adversidad no sólo unió a los rafaelinos, sino que demostró que están vivos los sentimientos de cariño, pertenencia y el sentido de rescate de nuestros orígenes; y que frente a la adversidad, es la bandera la que nos convoca”, prosiguió. “Son señales muy positivas de la comunidad, señales que, además, van más allá del apego al símbolo patrio porque marcan también la pertenencia a la patria chica, a la voluntad de poner lo que cada uno puede hacer”.
“El respeto por lo simbólico, el respeto por lo histórico, la participación de las instituciones y las empresas que aman a la ciudad son parte de esta construcción rafaelina que siempre, a partir de las adversidades saca fortalezas", manifestó el primer mandatario rafaelino.
"Primeramente me gustaría remontarme a las causas que nos llevaron a esto: ese 1º de enero de este año, y a los cuatro días, con la segunda tormenta, estábamos todos viendo una ciudad devastada, que en pocas horas había pasado de ser un ejemplo (por su limpieza, prolijidad, arbolado, calles) a una situación que a muchos de nosotros nos daba mucha pena; fueron dos tormentas muy fuertes que no solo nos dejaron mucho para reconstruir (aún lo estamos haciendo), sino que fundamentalmente nos quitaron una de nuestras identidades históricas", recordó el titular del Ejecutivo.
Reunión con referentes institucionales involucrados en el proyecto
En el Museo Histórico Municipal se desarrolló también un encuentro con referentes institucionales involucrados en el proyecto. En dicho marco, Mario Russo, del Centro de Estudios e Investigaciones Históricas, manifestó: “Desde el Centro de Estudios e Investigaciones Históricas trabajamos con la idea de proteger el patrimonio urbanístico y arquitectónico. Y este hecho marca un hito en este procedimiento”.
El proyecto
La conducción de la obra comenzó en mayo y estuvo a cargo de profesionales de la Secretaría de Desarrollo Urbano y de la Secretaría de Servicios y Espacios Públicos de la Municipalidad de Rafaela, el arquitecto Ignacio Pautasso, la ingeniera Bárbara Chivallero y el ingeniero Daniel Ricotti.
La primera etapa consistió en la construcción de un monopilote de hormigón armado de 1 metro de diámetro y de 12 metros de profundidad, más la colocación de una brida que contiene 14 pernos que servirán de anclaje del mástil propiamente dicho.
Pararrayos
En cuanto a la seguridad de descarga atmosférica, se realizó el cálculo para utilizar el fuste del mástil como descarga y se hizo hincapié en la transmisión de la descarga del mástil hacia el terreno natural, protegiendo la integridad de los materiales de la fundación.
Debido a la longitud de la estructura, el recorrido, que por razones de seguridad será acompañado por agentes de la Guardia Urbana y de Protección Vial y Comunitaria, se desarrollará por avenida Roque Sáenz Peña hasta su intersección con bv. Santa Fe, y desde allí hasta el lugar de emplazamiento. Se estima que esta primera etapa demorará aproximadamente cuatro horas.
La segunda etapa corresponde al montaje en el lugar. Una grúa de brazo telescópico que carga hasta 70 tn levantará el mástil y lo colocará en posición vertical con asistencia de las grúas más chicas, y quedará suspendido aproximadamente a 1 metro del piso para permitir que los operarios alineen los 14 pernos de la base con la respectiva brida.
Una vez apoyado el mástil en su sitio, se procederá a ajustar cada uno de los pernos con dos tuercas de 1 ½ pulgada cada una. Se estima que esta segunda etapa, por su complejidad, demandará tres horas.





















