La semana posterior al accidente
A seis días del trágico choque en la Ruta Nacional 33 -hubo 12 víctimas fatales-, no quedan demasiados rastros del siniestro en las ventanillas de la empresa, en la terminal de ómnibus de Rosario. Los viajes dentro de la provincia de Santa Fe quedaron suspendidos. Y los interprovinciales se hacen con normalidad.
Hernán Alvarez
halvarez@miradorprovincial.com
Los carteles de protesta pegados en las boleterías de la empresa Monticas en la estación Mariano Moreno ya fueron retirados. Todo parece normal seis días después del choque entre dos ómnibus de esa empresa en la 33 muy cerca de Pérez. Un par de empleados venden boletos de esa firma como si nada hubiese pasado el viernes pasado.
Sin embargo, nada volverá a ser igual en esa compañía después del 24 de febrero. Nada. La concesión para los tramos dentro de la provincia de Santa Fe fue retirada. Monticas, perteneciente al grupo Flechabus, quedó muy maltrecha tras ese accidente. Daba toda la impresión de que era un accidente que iba a suceder. Tarde o temprano. Desde hace años se sabía que el servicio era deficiente y era riesgoso tanto para los pasajeros como para los choferes. ¿Qué se podía hacer? Como casi siempre en Argentina, hasta que no hay uno o varios fallecidos nada cambia, nada mejora. Sin un auto propio y sin una alternativa viable como el tren, para miles de personas que viajan por la 33 en la zona núcleo sojera argentina la única opción era ese servicio. Malo, ineficiente, peligroso, pero el único.
Recorrida
Ayer, los ómnibus de Monticas llamados nacionales (que abarcan al menos dos provincias en su trayecto) funcionan con normalidad. Y la gente compra sus boletos como de costumbre. Como un futbolista profesional que reside en Rosario y que debe viajar a Arias para juntar unos pesos en una liga menor. O como un grupo de chicos que vive en Río Cuarto, que está de paso por la Cuna de la Bandera. Vuelven del carnaval de Gualeguaychú. No hay línea directa desde la ciudad entrerriana a la localidad del suroeste cordobés. Entonces, la única alternativa sin auto es cambiar de “bondi” en Rosario. El ómnibus naranja número 3.755 se anuncia a las 11.15, pero son las 11.35 y todavía no partió. La voz de la terminal, una mujer con acento español, lo anuncia como lo hace con todos los vehículos que parten y llegan a la Mariano Moreno.
Obtener un testimonio no es nada fácil. Los empleados que expenden boletos, ante la requisitoria periodística se limitan a hablar poco. En “on”, nadie. Nadie está autorizado. Nadie puede decir nada. Tampoco la gente de la CNRT (Comisión Nacional Reguladora del Transporte). Un inspector de ese ente público se excusa de hablar con firmeza. También una mujer que trabaja en la oficina, en el centro de la estación, al alegar que “las autoridades no están allí”.
No hay personal jerárquico de la firma involucrada en el siniestro. El gerente de Monticas no aparece. Nadie quiere exponerse, pero -por lo bajo- una persona conocedora de los mecanismos que operan en el transporte de pasajeros agradece a los medios de comunicación por difundir lo que pasa en la empresa. Y habla de “sobres por todos lados” en las altas esferas de la firma.
Nada se sabe de los choferes que no trabajan con esta suspensión provincial. ¿Necesita información sobre la firma? En la estación de ómnibus cabecera de todas sus líneas poco va a encontrar.


















