La provincia en emergencia
Con los ríos Paraná y Salado altos, y más de 310 mm de lluvia caída durante todo abril, la capital y su área metropolitana resisten la emergencia que empezó hace casi 4 meses. Hay casi 800 evacuados, y serios problemas en localidades de la costa.
Mirador Provincial
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EL SISTEMA PLUVIAL quedó colapsado con tanta lluvia caída sobre la capital provincial. Se vieron muchos rebases de bocas de inspección en toda la ciudad.
Foto: Mauricio Garín
La capital provincial y su área metropolitana están en uno de sus momentos más difíciles. No es una afirmación alarmista, sino la certidumbre de una emergencia hídrica muy complicada, por su prolongación en el tiempo -casi 4 meses- y por las incesante lluvias -más de 300 milímetros en promedio caídos en lo que va de abril- que complicaron aún más la situación.
El Paraná, después de una bajante que generó esperanzas, volvió a pegar el estirón hacia arriba: las proyecciones de Instituto Nacional del Agua (INA) así lo indicaban. Hoy permanece, en el Puerto de Santa Fe, arriba de los 6 metros, cuando llegó a bajar a 5,18 mts. el 15 de marzo, según los reportes de Prefectura Naval Argentina.
Se sabe que Santa Fe es como un plato hondo rodeado por el Paraná y el Salado, y todo el sistema de lagunas y bañados. El agravante fue la crecida estrepitosa de este último. Hasta el último viernes, estaba en 6,13 mts en Santo Tomé, y si bien es una medición muy alta el Salado seguía en tendencia bajante (CIM-Fich). Todo depende de las lluvias arriba, en Brasil y Paraguay, entre otros factores hidrológicos.
En la ciudad
Las copiosas lluvias no pararon en todo abril. Esto generó serios problemas en varios barrios del norte y del oeste de la capital provincial, con calles anegadas, desagües pluviales saturados y servicios de transporte por colectivo reducidos. También en la parte céntrica de la ciudad hubo problemas por la cantidad de lluvia caída.
Hasta el domingo último, según uno de los últimos informes de crecida que emite la Municipalidad local, había en la ciudad y área metropolitana 218 familias evacuadas (791 personas) en 8 refugios municipales. Casi 200 evacuados más que hace un mes.
En la costa
Pero los focos de conflicto se centralizaron en varias localidades de la Costa. En el distrito de Alto Verde, por ejemplo, las calles se volvieron un lodazal, literalmente. Hubo serios problemas de circulación vehicular, de llegada hasta las escuelas y los centros de salud (que pese a todo, mantuvieron prestando servicio).
Ni las ambulancias podían ingresar, y los patrulleros lo hacían con escasa frecuencia, según el testimonio de vecinos. La basura se amontonaba, generando mini basurales y potenciales focos infecciosos. Es un barrio son serios problemas de vulnerabilidad social.
El otro distrito con serios problemas fue Colastiné Norte. Es un amplio barrio más residencial. Las lluvias generaron serios inconvenientes en las calles: estaban intransitables, y aún perduraban las ramas y árboles caídos del último temporal que azotó la zona hace dos meses.
Con imposibilidades para salir o entrar a sus casas, para ir al trabajo o llevar a sus hijos a la escuela, desde la vecinal se realizaron varias marchas exigiendo al municipio asistencia, obras de mantenimiento de desagües y más bombas para sacar el agua (que aún no tiene dónde escurrir porque los suelos están saturados), con severas críticas por “años de desidia política por falta de obras”, decían los manifestantes. “No al abandono”, fue el slogan.
En San José del Rincón, Arroyo Leyes y otras localidades costeras, una situación similar. Con todo, la capital y su zona se enfrentan a una prueba de fuego que quedará en su historia.



















