Los cien primeros días de gobierno
El gobernador de la provincia, Miguel Lifschitz, hizo un balance de su gestión y prometió acelerar obras que arrancaron cuando asumió Binner.
Germán de los Santos
gsantos@miradorprovincial.com
El número redondo motoriza la evaluación, algo que se convirtió en una costumbre que empezó a seguirse al pie de la letra en la política. ¿Qué valor tiene hacer el balance de un lapso que será menor del 10 por ciento del mandato? Es la ansiedad de mostrar cambios. De pasar del estado de campaña electoral al real. Lo hizo primero el presidente Mauricio Macri, y Miguel Lifschitz no se quedó atrás en Santa Fe. Es un segmento corto para mostrar resultados concretos, en un Estado que se mueve con lentitud. Y con obras que tardan siempre más tiempo de lo proyectado. Por eso a veces es un riesgo presentar con solemnidad un informe de gestión a tres meses de haber asumido.
Lifschitz arrancó su gestión con una buena noticia. Lo que reclamó Hermes Binner ante la Corte Suprema hace más de seis años finalmente tuvo sus frutos. Aún no se sabe cómo devolverá el gobierno nacional la deuda histórica de más de 18 mil millones a Santa Fe. Por lo pronto, la provincia empezó a recibir los fondos coparticipables sin el descuento del 15 por ciento. Lifschitz tendrá un margen más amplio pero también mayores desafíos por delante, como terminar obras y emprender nuevas. El calamitoso estado de la red vial obliga al gobierno a realizar inversiones para mejorar las rutas.
A la hora del balance
En estos primeros cien días de gestión, Lifschitz empezó a ensayar el equilibrio con el que deberá caminar en su gestión, que tiene la particularidad a diferencia de sus dos antecesores de haber iniciado un mandato con un nuevo presidente en la Casa Rosada, después de más de una década kirchnerista.
Aparecen además otras rarezas. Las tensiones internas que se empiezan a cocinar dentro del Frente Progresista entre radicales y socialistas a partir del dilema de la UCR, que está dentro de la coalición santafesina y también en la nueva alianza nacional de Cambiemos. Y los propios avatares del socialismo, con el ex gobernador Antonio Bonfatti, presidente de la Cámara de Diputados, que tiene claras pretensiones de conducir a nivel nacional el Partido Socialista.
Esa madeja política obliga aún más a Lifschitz a poner toda la energía en la gestión. Sabe que el oficialismo tiene deudas pendientes con un electorado que lo dio por ganador en las últimas elecciones por un escaso margen.
El tema de la seguridad está al tope de las prioridades y es una de las principales demandas. Al frente de la cartera, Maximiliano Pullaro inició una serie de cambios en la policía que apuestan a diagramar una fuerza con una estructura más vertical y con mayor capacidad de reacción a la hora de actuar. Se están realizando modificaciones en la formación de la policía y se controla con mayor persuasión a los efectivos que deben estar en la calle. Inició un censo en la fuerza, que será fundamental para tener información más detallada y concreta no sólo del policía sino también del contexto familiar y social en el que vive.
Aunque parezca increíble no se sabe cuántos policías están en funciones. Las licencias y el mal uso de las carpetas médicas son un negocio que impera desde hace décadas. Los números que maneja el Ministerio de Seguridad son alentadores en torno a la baja de algunos delitos, pero la provincia de Santa Fe está muy por arriba aún de la media nacional en algunos indicadores, como el de homicidios. Muchos de estos casos violentos surgen, sobre todo en las principales ciudades como Santa Fe y Rosario, del entramado del narcomenudeo. El propio Pullaro admitió que se va hacia una desfederalización en este tema, como ocurrió en Córdoba.
Desde el punto de vista de la salud con respecto a este tema, el gobernador anunció la creación de la Agencia Provincial para la Prevención de Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (APRECOD) para un “abordaje integral”.
Lifschitz puso en marcha la Junta Provincial de Seguridad, que se reunió tres veces desde que asumió el nuevo gobierno. Es para abordar el tema desde los tres poderes del Estado. “La idea es coordinar estrategias y acciones. Pero también se están introduciendo reformas importantes en la organización policial y el sistema procesal penal”, indicó el gobernador.
Atado a la seguridad está el tema de la justicia. El nuevo sistema procesal penal no funciona como debería. Las falencias en las investigaciones afloran en muchos casos. Faltan fiscales, pero el nuevo esquema terminó en un abuso de los juicios abreviados. El gobierno prepara un proyecto para acotar este recurso, que según el ministro de Justicia, Ricardo Silberstein “se utiliza mal”. “El abreviado da a veces una sensación de impunidad y no debe ser así”, apuntó el funcionario.
Otra velocidad
El gobernador destacó la necesidad de “imprimir celeridad a los cambios para cumplir prontamente con las expectativas de los ciudadanos”. Y remarcó que “actuar con celeridad no significa ensayar soluciones a ciegas. La política no se improvisa, necesita planificación y experiencia, porque sin ellas hasta las decisiones más estudiadas corren el riesgo de volverse inocuas o -peor aún- ser fuente de nuevos problemas”, explicó.
Lifschitz sabe que durante su periodo debe finalizar obras que inició Hermes Binner, tras asumir en 2007, que tampoco pudo terminar Bonfatti. Con los cinco grandes hospitales el gobernador puso fecha de final de obra. Detalló que “a fin de año” se va a terminar el de Venado Tuerto, en los primeros meses de 2017 el de Ceres y el Cemafe en la capital provincial. Y así sucesivamente iremos terminando todos los hospitales que están en marcha”.
En materia productiva, el gobierno presentó el plan de Desarrollo Industrial, con un presupuesto de 1200 millones de pesos para apoyar al sector productivo. Y también el Plan Agropecuario. “Dos planes ambiciosos de incentivo para la actividad productiva enfocados en los pequeños y medianos productores y empresarios”, consideró el gobernador, quien recordó también el plan del Norte. “Desarrollamos un plan de actividades y prioridades de corto y mediano plazo para obras y proyectos para el desarrollo de la región”, dijo.
"Aún no se sabe cómo devolverá el gobierno nacional la deuda histórica de más de 18 mil millones a Santa Fe. Por lo pronto, la provincia empezó a recibir los fondos coparticipables sin el descuento del 15 por ciento".



















